Economía

Bienes raíces percibe señales de recuperación: “Los bancos están mostrando más apertura”

Aunque los precios siguen deprimidos, el sector de bienes raíces ve con beneplácito cómo crece el financiamiento bancario para adquirir viviendas

Golpeado por la crisis sociopolítica que explotó en abril del 2018 –y por la crisis económica que le siguió– el sector de bienes raíces aún tuvo que sufrir un año más de limitaciones por causa de la pandemia de covid-19, aunque el 2021 parece ser el año en que inicie su recuperación, según tres empresarios del sector, entrevistados por CONFIDENCIAL. Y eso que este es un año electoral.

A pesar de que aún persisten los efectos de las tres crisis, la diferencia está en la decisión de los bancos de volver a colocar créditos, aunque mostrando más cautela al gestionar el riesgo.

“Lo que pasó en 2018 y la pandemia lo afectaron todo, pero este año estamos viendo más movimiento, y los bancos están mostrando más apertura”, sintetizó Manuel Sotelo, presidente de la Cámara Nicaragüense de Corredores de Bienes Raíces (Canibir).

Esto significa que este año hay más facilidades para conseguir un préstamo, aunque los bancos están analizando cada caso con más detenimiento, pero “hay más chances de obtener un crédito que hace un año, cuando todo estuvo cerrado por la pandemia”, aclara.

La expresidenta de Canibir, Rosario de Téfel, reitera que “los bancos ya se abrieron, y se están reactivando para nuevos préstamos”. Observa que traen nuevos proyectos turísticos, y que están listos para financiar varios repartos de viviendas populares que juntos, suman unas 2000 casas, de los que ya se ha vendido un 30%. “Están muy optimistas”, asegura.

El mercado de bienes raíces en Nicaragua “se comienza a activar”

Para Ricardo Meléndez, gerente de Desarrollo de Lacayo Fiallos S.A., el reinicio de la actividad de bienes raíces que describen tanto él como sus colegas del sector, está íntimamente ligado con la disponibilidad de fondos hipotecarios. “Los bancos abren esa válvula, y el mercado se comienza a activar”, asegura.

El también expresidente de la Cámara de Urbanizadores (Cadur), señala que, “contrario a lo que muchos creen, la demanda de viviendas no ha disminuido, sino que crece porque hay más familias –y más profesionales con recursos– para comprarlas. Lo que hemos visto en estos tres años, es falta de disponibilidad de fondos”.

Las estadísticas muestran que, en 2018, a pesar de la explosión de la crisis, los bancos aumentaron en más de 850 millones de córdobas, los saldos destinados para financiar créditos hipotecarios, pasando de 22 006 millones de córdobas en 2017, a 22 858 millones en 2018.

Ese aumento, combinado con el hecho que hubo un desplome en los montos totales colocados por el sistema financiero, hizo que el porcentaje de préstamos destinados a financiar hipotecas pasara del 13.2% al 15% en ese período.

Al cerrar 2020, la cartera destinada a ese rubro había disminuido más, hasta cerrar en 20 447 millones de córdobas, pero representaba el 16% del total prestado por al sistema.

Primero se vende lo pequeño

Más allá del impulso que significan los millones del sistema financiero, el sector también avanza guiado por la dinámica del resto de la sociedad.

“La construcción sigue lenta, y la venta está más concentrada en viviendas usadas, porque los dueños han bajado los precios, que han caído 30%, y en algunos casos, hasta más. Vemos que los dueños ofrecen facilidades de pago cuando están muy interesados en vender pronto”, dijo la también presidenta de la empresa Territorio Bienes Raíces.

En el caso de las viviendas populares, estas tienen mayor facilidad crediticia porque son proyectos registrados. Aun así, en este momento las condiciones típicas son que el banco pida un 20% prima, y ofrezca créditos a 20 años de plazo y 10% de interés anual, después que llegó a 12% en los años previos, pero aún lejos del 7.5% que llegaron a ofrecer antes del 2018.

Sotelo, dueño de Sotelo & Novoa, aprecia que “se están vendiendo más propiedades, más que todo, las de interés social, y luego, las que están en un rango hasta los 70 000 dólares. Eso no quiere decir que no se estén colocando casas de más de 100 000 dólares, y hasta de 200 000 dólares, pero en menor cantidad”.

Desde su óptica como constructor y desarrollador, Méléndez comparte que “hay un éxito increíble en plazas pequeñas. Todas se están alquilando. Casi toda Plaza Once está colocada”, dice para pasar a explicar que se construyeron muchos centros comerciales grandes, “muy rápido, y el mercado se saturó”.

La presidenta de Territorio Bienes Raíces coincide con él, al afirmar que el alquiler de locales comerciales y oficinas está muy lento, aunque hay muchas ofertas.

Meléndez recuerda que “a nosotros [la constructora Lacayo Fiallos] nos agarró la crisis con proyectos en Granada, Tola, el edificio Kakaú, (cuya segunda torre siguen pendientes de construir), así como proyectos de vivienda; todos con financiamiento y permisos aprobados, todos ya prevendidos en buena parte, y tuvimos que ponerlos en stand by, excepto los de vivienda social”.

Insiste en que “mientras los bancos estén colocando préstamos para carros y casas de forma agresiva, vamos a comenzar a desengavetar todos esos proyectos que estaban dormidos. Este año se está activando. Creo que si tenemos un proceso electoral tranquilo, el próximo año será bueno para el país”.

La expresidenta de Téfel tiene otra forma de enfocarlo, pues que el 2021 sea un año electoral, “hace que el mercado sea cauteloso, porque no se sabe qué va a pasar”.


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