Economía

Invasión rusa en Ucrania encarecerá insumos y agroquímicos

Productores de maíz y hortalizas verán incrementados sus costos. Un nuevo golpe que se suma a la reforma tributaria de 2019

“La guerra en Ucrania solo vino a complicar aún más, un mercado que ya estaba muy, muy complicado. Y no exagero”, asegura el presidente de la Asociación Nicaragüense de Formuladores y Distribuidores de Agroquímicos (Anifoda), Mario Hanón.

Los agroquímicos (herbicidas, insecticidas, antiparasitarios, fertilizantes, etc.), son un elemento silencioso pero clave de la cadena productiva, lo que es especialmente cierto en un país como Nicaragua, con una intensa vocación agropecuaria. El aumento desmesurado de sus precios, primero por la reforma tributaria de 2019, luego, por la crisis logística global, y ahora por la guerra en Ucrania, preocupa a empresarios, economistas y productores por igual.

Uno de ellos es don “Mateo”, nos pide proteger su identidad que siembra una pequeña parcela en el norte de Nicaragua. El productor está preocupado porque su bolsillo ha sido testigo de cómo ha subido el precio del quintal de urea que él necesita para fertilizar su plantío de frijoles, desde los 700 córdobas en que lo compraba, hasta los 2200 córdobas que ahora le cuesta un quintal.

“La mano de obra subió 7%; el combustible también sube de precio, pero lo que me pagan por mis productos no sube a la misma velocidad en que se incrementan los costos”, señala recordando que tiene que fertilizar unas tres veces, y que fungicidas, insecticidas y herbicidas han subido de precios, “además que somos el único país de Centroamérica donde estos insumos pagan impuestos”.

Sin invalidar las preocupaciones de don Mateo, Hanón, el presidente de Anifoda, advierte que los productores de frijoles están entre los que tendrán menos razones para preocuparse, porque “como es una leguminosa, no necesita tanto fertilizante, pero cultivos como el maíz o las hortalizas, tendrán que decidir entre fertilizar muy poco, o simplemente no fertilizar”.

Para que la productividad no sufra, “los productores tendrán que aplicar los productos con la máxima eficiencia posible, mejorando el manejo de los fertilizantes, y usando menores tasas de nutrición, lo que implica que los rendimientos agrícolas pueden ser afectados, en unos cultivos más que en otros. Todo depende de la billetera del productor”, matizó.

Jaque a la agroindustria

En el otro extremo de la lista de rubros destinados al consumo local, se sitúan los grandes cultivos industrializados, como el café y la caña de azúcar, cuyo mercado principal es el exterior, además del arroz, porque todos ellos tienen una alta dependencia de los fertilizantes.

“Los productores… están llorando por los costos de los fertilizantes. Ya teníamos problemas en las cadenas de suministros y los costos de los fletes, pero si ahora se tensan los precios de los fertilizantes, eso va a impactar en los costos de alimentos”, aseveró un economista que prefirió mantener su nombre en el anonimato.

Su criterio experto es que “los exportadores de rubros como café, maní y caña de azúcar, podrán trasladar esos sobreprecios a los consumidores externos”, de la misma forma en que el mercado nacional tendrá que absorber los aumentos en rubros como arroz, frijoles y maíz blanco.

Hanón vislumbra que los cultivos más afectados, serán el café y el arroz, porque “desde antes del inicio de la guerra en Ucrania, los ingenios habían comprado bastantes fertilizantes, así que están más preparados, no así el café, ni el arroz, a los que la crisis encuentra muy al descubierto, porque las principales aplicaciones al café son de mayo en adelante, y las del arroz, entre mayo y julio, lo que implica que se verán muy afectados por el alza de precios”.

Un alivio para los cafetaleros, es que el mercado está pagando más de 200 dólares el quintal, lo que les confiere mayor capacidad para comprar insumos, “siempre y cuando los bancos ajusten las habilitaciones”, para que se ajusten a los nuevos costos que deben enfrentar.

Golpe tras golpe

La reforma tributaria aprobada sin consenso en 2019, afectó a todos los sectores. En el caso de los agroquímicos, “el IVA encarece todo, porque grava el valor del producto, el flete, ¡todo!”, de manera que los costos llegan a un nivel casi inmanejable para productores y consumidores.

Cuando el mundo pareció detenerse en 2020, producto de la pandemia de covid – 19, el precio de los fertilizantes dejó de ser un tema de preocupación, pero cuando la economía echó a andar nuevamente, la demanda aumentó de manera significativa, más allá de lo que podía cubrir la oferta, explicó Hanón.

El resultado fue que comenzó a subir de precio materias primas como el diamonio fosfático (DAP), el muriato de potasio (MOP), el sulfato de amonio, el nitrato de amonio, y otros elementos como Nitrógeno, Fósforo y Potasio, que son los elementos primarios que se usan en agricultura, explicó el líder gremial.

El aumento en el costo de los fletes, y las perturbaciones que la guerra en Ucrania causó en los mercados, llevó a que una tonelada de urea, que costaba 200 dólares, hoy cueste más de mil; el DAP comenzó en 400 dólares y nunca aflojó, al punto que oscila entre 1250 y 1300 dólares, superando los niveles que tuvo en 2008, cuando llegó en 1200 dólares. El muriato de potasio saltó desde los 300, hasta 1200 dólares la tonelada, “por primera vez en la historia. Este sí es récord de récords. Nunca había sucedido”, señaló Hanón.


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