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Exiliados nicaragüenses solicitan ayuda para sobrevivir en Costa Rica

Migrantes

Karelia de la Vega, conocida como “Lady Vulgaraza”, recién se exilió y aún no tiene un empleo. Kevin Monzón, el “tik-toker”, está desempleado


A pesar del trabajo humanitario que realizan docenas de organizaciones internacionales, de la sociedad civil costarricense o las diásporas de migrantes nicaragüenses, hay nicaragüenses en busca de refugio en Costa Rica que viven en situación precaria. Karelia de la Vega, conocida como “Lady Vulgaraza”, llegó hace quince días a ese país, pero no ha conseguido un empleo. Kevin Monzón, el “tik-toker” que a través de la sátira denuncia al régimen de Daniel Ortega, también está desempleado. Ambos solicitaron apoyo para sobrevivir al exilio en Costa Rica.

Karelia de la Vega salió de Nicaragua el 6 de junio pasado “con una mano atrás y otra adelante”, relata a CONFIDENCIAL. Lo hizo para no ser detenida después que increpó a policías que, en mayo pasado, incrementaron el asedio en su vivienda, ubicada en la comarca Pochocuape, en Managua, y restringieron el ingreso de los niños que reciben alimentos en el comedor infantil que ahí funciona.

La activista trans y crítica del régimen de Daniel Ortega afirmó que llegó a Costa Rica solo con 30 dólares y actualmente vive “posando” en casas de amigos que tiene en ese país. Su esperanza es encontrar un empleo o vender dulces tradicionales nicaragüenses, como lo hacía en Nicaragua, para cubrir algunas de sus necesidades y apoyar a su madre que sigue en el país.

“Yo siempre me he descrito como una persona trabajadora, luchadora, pero la situación en Costa Rica para muchas personas que estamos solicitando refugio es bastante difícil, sobre todo para encontrar un trabajo o emprender de una u otra manera”, indicó Karelia.

En ese contexto, abogó por el apoyo de la comunidad de nicaragüenses en el exilio, a organizaciones y a toda persona que tenga la voluntad y posibilidad, porque “quiero recoger dinero y con eso iniciar, ganarme la vida como lo hacía en Nicaragua, ya sea en las calles o en algún lugar en el que alguien me dé un espacio, y vender esos dulces tradicionales que hacía en  Nicaragua, tal vez no la misma cantidad que hacía en Nicaragua, pero sí para sobrevivir”.

Mencionó que el comedor infantil que inició en Nicaragua sigue funcionando en la casa de su mamá en la comarca Pochocuape, pese al asedio policial que continuó posterior a su exilio, e invitó “a la gente a que siga donando su granito de arena, para que los niños no dejen de recibir su plato de comida”.  

Karelia de la Vega destaca que no puede regresar a Nicaragua porque “no quiero sumar ni uno más a la lista de presos y presas políticos que se encuentran en los centros penitenciarios de mi país, tampoco quiero ser uno más de la lista de asesinados por la guardia orteguista, por el régimen de Daniel Ortega, y grupos parapoliciales al Gobierno”. 

Las personas que deseen apoyar a Karelia y al comedor infantil que fundó en Pochocuape la pueden contactar al número de WhatsApp +505 8455 4788.

Kevin Monzón: Falta de “papeles” complican acceso a empleo

Kevin Monzón, de 21 años, también salió de Nicaragua por una nueva amenaza de detención en su contra. El 22 de septiembre de 2021, agentes de la Policía allanaron su vivienda en Managua e intentaron detenerlo. Cuatro días más tarde, el joven llegó a territorio costarricense con “algunos ingresos” que le permitieron sostener los costos de alquiler y alimentos mientras conseguía un empleo. 

En medio de carencias, Monzón logró sobrevivir estos últimos ocho meses de exilio. El joven, según reportes de medios independientes, trabajó como asistente de cocina, de limpieza y en un salón de belleza. Pero, a inicios de junio, solicitó “ayuda” a través de sus redes sociales, pues, afirmó, se quedó sin empleo, le robaron su celular y fue expulsado del cuarto que alquilaba.

Hoy le pido de todo corazón el que me pueda ayudar con lo que ustedes puedan, estoy súper mal, estoy durmiendo en el piso y producto de eso estoy un poco mal de salud le ruego de todo corazón de su ayuda”, escribió Monzón a través de sus redes sociales. 

Monzón divulgó en sus redes sociales el link de una cuenta en PayPal en la que, resaltó, cualquier persona puede dejarle alguna ayuda.

El joven informó a La Prensa que se encontraba en la vivienda de una conocida que le dio un lugar donde dormir, pero, por las condiciones en las que está, ha desarrollado problemas de salud, tales como: dolores en los huesos y gripe. 

Además, señaló que en los lugares donde ha laborado le daban pagos “injustos” e incluso, a la hora de solicitar el pago por sus servicios, le recordaban el “riesgo” que era tenerlo porque no tenía “papeles”.

Kevin Monzón sufrió en Nicaragua al menos tres detenciones arbitrarias de la Policía Nacional. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en febrero de 2021, otorgó medidas cautelares para Monzón, argumentando que  “sus derechos se encuentran en una situación de gravedad y urgencia de riesgo de daño irreparable en Nicaragua”.

La cantidad de nicaragüenses que salen de Nicaragua rumbo a Costa Rica ha incrementado desde 2018, cuando el régimen de Daniel Ortega desató una brutal represión contra las protestas ciudadanas que iniciaron en abril de ese año. Las autoridades de Migración de Costa Rica registraron que 32 593 nicaragüenses solicitaron refugio en los primeros cinco meses de 2022. Entre 2018 y 2021, contabilizaron 117 032 solicitudes de refugio de nicaragüenses.

 


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