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Lo más difícil para integrarse en Costa Rica: conseguir “trabajo” y tramitar “papeles”

Migrantes

Población vulnerable con empleos poco calificados; acceso a Seguro Social y servicios sociales aumenta con los años de permanencia


Los migrantes nicaragüenses que salieron hacia Costa Rica en busca de mejores perspectivas económicas y huyendo del estado policial impuesto por el régimen, se enfrentan a una severa etapa de recesión económica en el país vecino. Esto dificulta el de por sí complejo proceso de inserción de parte del migrante nicaragüense en la sociedad costarricense.

La recesión que vive Costa Rica se resume en una premisa planteada por el “para quienes son recién llegados, la dificultad de conseguir trabajo es mayor que para quienes llegaron hace más de 10 años”, explica el estudio “Los migrantes nicaragüenses en Costa Rica: vulnerabilidad e implicaciones de su integración”, auspiciado por CONFIDENCIAL, realizado por Diálogo Interamericano y coordinado por el politólogo Manuel Orozco, experto en temas migratorios.

El estudio destaca que la integración social de los migrantes está vinculada a las capacidades y estudios de cada quien, e incluso a los motivos por los cuales salieron de Nicaragua.

“En particular se exploraron factores como el contacto con Nicaragua, el haber salido por razones políticas, la formación académica, la edad, el sentirse a gusto o bienvenido en Costa Rica, el género, entre otros factores. Los resultados muestran que tener título universitario, ser mayor del promedio de edad, ser hombre, mantenerse en contacto con Nicaragua (visitando el país) y sentirse bien tratado en Costa Rica, son positivamente correlacionados a la integración. Por otro lado, haber salido por razones políticas y creer en retornar a Nicaragua si el país se mejora, están negativamente correlacionados con la integración”, sintetiza el análisis.

El estudio fue llevado a cabo con una muestra de 1100 nicaragüenses encuestados en Costa Rica entre el 6 y 16 de febrero de 2022. Todos mayores de 18 años, en 21 sitios muestrales ubicados en las provincias de San José, Alajuela y Heredia. La firma especializada a cargo de la recolección de los datos fue Borge y Asociados.

Qué tan difícil es vivir en Costa Rica

La encuesta se enfocó en identificar cuáles son las principales dificultades que enfrentan los migrantes, tanto para quienes tienen poco tiempo de estar asentados en Costa Rica, como aquellos que llevan más de 10 años.

A la pregunta “¿Qué es lo más difícil de vivir en Costa Rica?”, quienes tienen menos de un año respondieron en un 50% que encontrar trabajo, mientras que quienes tienen más de 10 años dijeron en un 29.70% que la principal dificultad que enfrentan es “tramitar papeles” como visas o licencias.

“La realidad del inmigrante es que éste necesita integrarse en la sociedad para gozar en pleno de derechos económicos y sociales. La integración le da más cohesión social a su pertenencia en el país al que se han asentado. Los nicaragüenses logran adquirir estatus legal en el país, pero no en su mayoría. Los que llevan más tiempo hacen mayor uso del sistema de servicios públicos, pero son quienes tienen status legal”, refiere el estudio.

Los nicaragüenses con un poco más de un año de haber llegado consideran entre sus principales dificultades luego de encontrar trabajo, el tramitar sus papeles (15.70%), encontrar vivienda (11.80%) y lidiar con la xenofobia (5.90%).

Sobre el punto de la xenofobia, el estudio hace notar que para aquellos que tienen más de 10 años de vivir en Costa Rica, aumenta levemente su percepción (10.10%) de percibir xenofobia hacia su condición de migrantes nicaragüenses.

“Es importante notar que quienes llevan más tiempo en Costa Rica tienen mayor percepción de no ser bien vistos por la sociedad costarricense. También es valioso ver que quienes ofrecen otras razones como algo difícil de vivir en el país, es mayor entre quienes llevan más tiempo. A medida que uno lleva más años en el país, las dificultades aumentan, cosa que refleja las complejidades de la integración y la vida plena en una sociedad. De igual forma, sus ingresos no varían independientemente del tiempo que llevan”, subraya el estudio.

Las solicitudes de refugio para quienes salieron después de 2018

En el caso del estatus legal, entre quienes llevan más de cuatro años en Costa Rica, cerca de tres cuartos de ellos están con un estatus regularizado permanente (son naturalizados, residentes permanentes, en trámite de residencia o con permiso de trabajo).

Casi la mitad de quienes salieron después de la Rebelión de Abril de 2018 tienen una solicitud de refugio en trámite y el 13% no tienen papeles.

En el caso de aquellos que estaban en Costa Rica antes de 2018, un 54.70% cuentan con su residencia permanente. Mientras, para quienes llegaron luego de 2018, solamente un 3.40% tiene documentos.

Las comparaciones del estudio señalan que un 4.60% de los migrantes que salieron de Nicaragua antes de 2018 tienen ciudadanía costarricense, y de quienes salieron luego de ese año, solo tiene un 1.10%.

En el caso de las solicitudes de refugio, un 11.50% de quienes llegaron antes de 2018 tiene un proceso de refugio en trámite, mientras entre aquellos que llegaron después de ese año, un 45.10% gestiona una solicitud de refugio.

Trabajos de “baja calificación”

El estudio refiere además que los niveles de ingresos de parte de los migrantes nicaragüenses no varían considerablemente por el tiempo que llevan en Costa Rica.

“Prácticamente 75% de los nicaragüenses que llevan más de cuatro años en Costa Rica tienen ingresos menores a 450 000 colones (un poco más de 700 dólares) mensuales. Prácticamente el 90% gana menos del ingreso per cápita del país. Esto puede ser debido a que las ocupaciones de los inmigrantes no cambian sustancialmente en el tiempo”, indica el estudio.

En ese sentido, el estudio señala que el trabajo de los migrantes nicaragüenses son labores denominadas como de “baja calificación”. Esto tiene variaciones leves incluso sin importar si los migrantes son de quienes llegaron a Costa Rica antes de 2018, o después del inicio de la crisis sociopolítica.

Para aquellos que llegaron antes de 2018, las principales ocupaciones son ama de casa (29.20%), trabajos en la construcción (16.70%), ventas o comercio (10.10%), labores de limpieza o trabajo doméstico (12.10%), alimentos o restaurantes (8.80%), agricultura (4.10%), servicios profesionales como abogados o asesorías financieras (8.50%), fábrica o manufactura (3.20%), servicios de vigilancia y protección y transporte (3.10%).

La variación para quienes llegaron a Costa Rica luego de 2018 es que el principal trabajo en que se ocupan es en el sector construcción (22.40%), seguido por ama de casa (22.00%), limpieza o trabajo doméstico (13.40%), ventas o comercio (11.20%), alimentos o restaurantes (6.70%), servicios profesionales como abogado o asesoría en finanzas (6.40%), agricultura (4.50%), servicios de vigilancia y protección (4.50%), fábrica o manufactura (3.70%) y trabajos en transporte (1.10%).

El estudio también señala como otro elemento clave, dentro del proceso de integración social de los migrantes nicaragüenses, el acceso a los servicios públicos en Costa Rica, para lo cual en la mayoría de los casos depende del estatus legal de la persona.

Accesos variables a beneficios sociales

La encuesta cita que para aquellos nicaragüenses que llegaron antes de 2018, un 69% tienen acceso a la Caja del Seguro Social, mientras entre quienes llegaron después ese año, solo un 29% puede hacer uso de estos beneficios.

De los llegados antes de 2018, un 66% respondió tener hijos en Costa Rica, y llevarlos a la escuela. Un 45% hace uso de la denominada Bolsa de Trabajo; 37% utiliza los centros infantiles para cuidar de sus hijos y un 47% los comedores escolares. Además, un 24% hace uso de las becas y subsidios establecidos en los beneficios sociales del sistema costarricense.

En el caso de quienes llegaron tras la crisis sociopolítica, 27% de los consultados dijo llevar a sus hijos a la escuela, 31% usa la Bolsa de Trabajo, 16% de los centros infantiles, 17% de los comedores infantiles y solo un 10% los subsidios y becas.

“En general, ambos grupos de migrantes exhiben una situación de precariedad. Usando tres criterios mínimos de estabilidad o integración (tener estatus regularizado, ingreso mayor a 450 000 colones mensuales y tener cuenta bancaria), muestra que el número de personas con estos criterios es menos del 15% para toda la población encuestada”, advierte el estudio.

“Estos resultados muestran a una población relativamente vulnerable e indica la relevancia de fortalecer la integración de todos los migrantes mediante empleos con mejores calificaciones, profundizar el acceso al sistema financiero, y aumentar su legalización (incluyendo naturalización)”, subraya.

 


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