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Migrantes nicas aguardan tres días y dos noches para pedir refugio en Costa Rica

Migrantes

Nicaragüenses duermen a la intemperie, esperando uno de 50 cupos diarios. Piden a autoridades mecanismo “más humanizado” para solicitar asilo


/ Alejandra Padilla

Entre los helados vientos josefinos de enero, el cansancio y el hambre, unos ochenta solicitantes de refugio pasaron la noche del lunes 23 de enero en las afueras de la Unidad de Refugio de San José, Costa Rica. Su objetivo era lograr uno de los cincuenta cupos diarios que los funcionarios de esa institución otorgan cada madrugada para así lograr entrar a las oficinas y presentar formalmente su solicitud de asilo.

Pedir refugio en Costa Rica se volvió una difícil misión que implica dormir a la intemperie por un par de noches y pasar frío y hambre durante tres días.

La escena se ha repetido durante varios días desde inicios de este 2023. La aglomeración y la larga espera empezó semanas después de que entraran en vigencia los cambios en la política de refugio anunciados por el Gobierno de Rodrigo Chaves. Desde entonces, las citas para solicitar protección internacional ya no se brindan por teléfono ni vía sitio web, sino solo de forma presencial y deben hacerse en una ventana de tiempo limitada.

“De ahora en adelante, si usted viene huyendo de su país por razones legítimas, tiene un mes para solicitar el refugio”, dijo el pasado 30 de noviembre el presidente Chaves, en la conferencia de prensa en la cual anunció las nuevas políticas que han implicado trabas y restricciones para los migrantes que buscan refugio.

La mayoría de los afectados son nicaragüenses, aunque también hay cubanos, venezolanos y colombianos que se han visto obligados a esperar por un cupo. Entre quienes esperaban se encontraban menores de edad y adultos mayores.

Las autoridades migratorias desplegaron a la Policía el viernes 20 de enero para evitar que las personas pernocten durante la noche y madrugada en los alrededores en la zona”, se lee en un comunicado.

Sin embargo, a partir de este domingo 22 de enero, los solicitantes de refugio se vieron obligados a volver a dormir a la intemperie para hacer fila y lograr un cupo, ya que las autoridades no aumentaron la cantidad de espacios disponibles por día.

“Nos venimos a las tres de la tarde el domingo (22 de enero), hoy es lunes, vamos para martes, mañana en la mañana, y solo 50 personas atienden. Creo que es el principal inconveniente, porque el número de personas que atienden es muy poco”, expuso Adonis, un nicaragüense que huyó del asedio policial y de simpatizantes del partido de Gobierno en Nicaragua, llegó el 15 de enero a Costa Rica y le urge conseguir una cita.

“Como la nueva normativa establece que lo tenés que hacer dentro de los primeros 30 días porque, si no, es inaplicable, entonces la gente tiene que lanzarse para hacer las 48, 72 horas (de espera) que sean necesarias”, comenta el nicaragüense.

Cris Narváez (izquierda), solicitante de refugio nicaragüense, en las afueras de la Unidad de Refugio de Costa Rica este lunes 24 de enero. Foto: Alejandra Padilla

“Tenemos dos noches de estar aquí, ¿y qué ganamos? Perder nuestro trabajo”, se responde a sí mismo Cris Narváez, otro nicaragüense que se preparaba para dormir en el suelo, arropado entre colchas para mitigar el frío nocturno.

Piden a autoridades ampliar cupos diarios

Los afectados piden a las autoridades costarricenses que amplíen la cantidad de cupos diarios para quienes ahora deben pedir la cita en persona. Es triste la realidad que se vive aquí, no se la recomiendo a nadie. Yo vengo de la zona de San Carlos, son seis o siete horas de camino y no me puedo ir”, explica Gerson Cuadra, un joven nicaragüense. 

Yolanda Pineda, también nicaragüense, ha intentado varias veces lograr un cupo. Estuvo aquí la semana pasada y volvió la noche de este lunes, pero ya en la fila había unas 60 personas. “Necesito el documento para pagar un seguro voluntario, para hacerme unos exámenes”, cuenta.

Que ayuden, que vean la necesidad de nosotros los migrantes para tener un apoyo, para tener un documento para no andar aquí ilegal”, clama.

Yolanda Pineda, nicaragüense en Costa Rica, ha intentado en varias ocasiones lograr un cupo para solicitar refugio. Todavía no lo ha logrado. Foto: Alejandra Padilla

Solidaridad entre nicas en Costa Rica

Organizaciones y defensores de derechos humanos  han entregado comida, café, ropa abrigada y frazadas. Anahiris Bermúdez, integrante de la Red de Mujeres Pinoleras (Remupi), también es solicitante de refugio nicaragüense y pasó por una situación parecida en 2018, cuando llegó huyendo de la represión estatal en Nicaragua.

Uno viene igual, migrante. Yo entré acá, estuve en un parque con mis hijos cuatro noches. Al ver estos niños, me dolió. Económicamente no vivo tan bien, pero puedo un poco más que las personas que están llegando, por eso me gusta dar a las personas que más lo necesitan”, relata Bermúdez.

“La mayoría de personas son nicaragüenses, siempre siguen viniendo, aunque se diga que la migración ahora es económica, es a partir del estallido social y de la crisis sociopolítica que se está viviendo en Nicaragua. Mucha gente viene como vinimos nosotros en 2018, solo con una mochila, con lo del pasaje”, explica Xaviera Molina, también integrante de Remupi.

“No nos podíamos quedar con los brazos cruzados, por eso decidimos empezar a traer, todo autogestionado, con cosas que teníamos en nuestra casa, y vinimos hoy con los pocos recursos que tenemos. Pedimos apoyo y a las personas que se quieran solidarizar nos pueden escribir al correo [email protected], agrega.

Molina también alentó a otras organizaciones a que se sumen a asistir a los solicitantes de asilo. “Realmente es inhumano lo que las personas tienen que pasar para poder solicitar refugio con estas nuevas medidas que el presidente Chaves tomó”, cuestionó.

Denyssa Rodríguez, nicaragüense solicitante de refugio y miembro de Asociación Intercultural de Derechos Humanos (Asidehu), también estuvo este lunes por la noche en el sitio repartiendo comida a los migrantes. La ciudadana subraya que los funcionarios de Migración no han dado prioridad en la asignación de cupos a población vulnerable como niños y adultos mayores.

Organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes también se han sumado al llamado al Gobierno costarricense para que ajuste las medidas de solicitud de asilo y así evitar precarizar la situación de los migrantes recién llegados.

Es un proceso inhumano tener a las personas dos y tres madrugadas en la calle, pasando frío, cuando me parece que se puede encontrar otro mecanismo para hacer los procesos de una forma más humanizada, reflexiona Osmay Pérez, cubano nacionalizado costarricense que acompañó a su familia recién llegada de Cuba para solicitar un cupo.

 


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