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Así fue el violento arresto del sacerdote Enrique Martínez Gamboa

“¡Me llevan a la fuerza!”, alcanzó a gritar el padre al ser arrestado. Fuentes cercanas denuncian que lo tienen detenido en calzoncillos

A eso de las cinco de la tarde del pasado jueves 13 de octubre, una patrulla de antimotines entró por la fuerza a la casa del sacerdote Enrique Martínez Gamboa, de 64 años. El religioso se encontraba solo en su vivienda y al ver que los antimotines se tiraron la barda de la propiedad, corrió a refugiarse en su habitación.

Los policías ingresaron con violencia a la vivienda y derribaron la puerta de la habitación donde se encontraba el sacerdote.

“Llegaron hasta el cuarto adonde él estaba y comenzaron a patear la puerta. Rompieron la puerta, la quebraron, lo sacaron a golpes y a empujones, y lo subieron a la camioneta. Él les dijo: ‘policías asesinos’, también gritó varias veces: ‘¡Viva Cristo Rey!’, “¡me llevan a la fuerza!”, confiaron a CONFIDENCIAL fuentes cercanas a la familia del detenido de forma arbitraria, pues los agentes no mostraron ninguna orden de captura ni explicaron los motivos del arresto.

Las fuentes aseguran que en la puerta destrozada por los antimotines se observan las huellas de las botas de los oficiales.

Asimismo, detallan que minutos antes que los antimotines realizarán este operativo, unos motorizados vestidos de civil anduvieron dando vueltas por el sector donde vive el sacerdote. Luego apareció la camioneta con antimotines, quienes entraron a la urbanización Altos de San Pedro, ubicada en Carretera Sur, donde reside el religioso.

Martínez presentía que en cualquier momento podría ser arrestado, debido a la escalada represiva del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia católica, que en los últimos seis meses ha dejado a 11 religiosos encarcelados, incluido el obispo Rolando Álvarez. También porque había sido hostigado por la Policía Nacional en otros momentos. “En varias ocasiones lo habían seguido, pero nunca le habían hecho nada”, explican las fuentes.

Los feligreses que escuchaban las homilías del padre también temían represalias en contra de él, por la voz profética que lo caracterizaba. En 2018, su voz se escuchó durante las masivas protestas cívicas, cuando en la marcha del 30 de mayo de ese año dijo:

“Los nicaragüenses somos mayoría y tenemos corazón limpio, no las manos manchadas de sangre como otros. No se acobarden, no se acobarden, no se acobarden. ¡Viva Nicaragua!, ¡vivan las madres de los caídos del 19 (de abril)!, ¡vivan los médicos y los periodistas decentes!”.

Sacerdote está detenido “en calzoncillos”

El mismo día del violento arresto el sacerdote fue trasladado a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como El Chipote. Su familia preguntó por él, pero la respuesta fue que “no podían decirle nada”.

Sin embargo, en El Chipote les recibieron botellas de agua para tres días y dos calzoncillos. Sus familiares quisieron entregar sábanas, camisetas cortas y medias de compresión que el cura usa debido a sus problemas de circulación, pero no aceptaron ninguno de estos artículos.

“Él ha estado sin calcetines estos días que ha estado preso y no aceptan tampoco camisetas con manga corta, tampoco sábanas, prácticamente está desnudo, solamente en calzoncillos, es una forma de torturar a las personas, porque imagínese alguien que está acostumbrado a andar siempre vestido, siempre cubierto, al estar en esa situación de desnudo, pues eso psicológicamente lo golpea”, dicen las fuentes.

Martínez es enfermo crónico. Padece de diabetes, hipertensión y tiene afectaciones en un riñón. También tiene problemas de circulación: hace unos años se le formó un trombo, un coágulo sanguíneo, que complicó su salud y por lo cual “estuvo hospitalizado al borde la muerte”, detallan las fuentes. Debido a esta afectación debe utilizar medias de compresión para evitar que se le formen nuevos trombos que puedan arriesgar su vida nuevamente, pues, si estos viajan a zonas del cuerpo como el cerebro, pueden provocar la muerte.

“Él toma alrededor de diez pastillas al día porque tiene varias enfermedades. Cada 15 días lo mandan a hacerse unos exámenes y lo valora el (médico) internista. De hecho, el día que se lo llevaron a él le tocaban los exámenes, pero no sabemos si pasó consulta, no sabemos cómo está su salud”, explican.

El sacerdote Enrique Martínez Gamboa pertenece a la Diócesis de León, pero estaba ejerciendo su ministerio en Managua, y en algunas ocasiones celebraba misa en la Iglesia Santa Marta, según fuentes religiosas. El sacerdote también fue capellán de La Salle.

La dictadura en Nicaragua ha secuestrado a once religiosos durante el segundo semestre de 2022, cuando inició un nuevo capítulo de agresiones directas contra la Iglesia católica. El primero fue el cura Manuel García Rodríguez, condenado supuestamente por violentar a una mujer.

Esta semana el régimen programó para el próximo primero de diciembre el juicio oral y público contra tres sacerdotes, un diácono, dos seminaristas y un camarógrafo que estuvieron secuestrados por la Policía, junto a monseñor Rolando José Álvarez, en la Curia de Matagalpa durante 15 días en agosto pasado.


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