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En Ciudad Darío celebran misa en la calle, bajo asedio policial

Policías llegaron buscando al sacerdote Vicente Martínez. Vicario realizó ceremonia desde el atrio. Tensión se mantiene: no hubo misa hoy

La patrulla número 1202 llegó a las 5:55 a. m. de este martes 16 de agosto con al menos diez policías—seis de ellos antimotines con pasamontañas armados con fusiles AK—,  buscando al párroco Vicente Martínez de la parroquia Santa Lucía en Ciudad Darío y crítico del régimen, aumentando la tensión provocada por la escalada represiva del Estado con la Iglesia católica en el departamento de Matagalpa, al norte de Nicaragua.

La misa matutina de este miércoles 17 de agosto no se realizó ante la ausencia de los sacerdotes, explicó una delegada que pidió oraciones porque “nuestro pueblo sufre” y destacó que los religiosos son objetos de “persecución”, un día después que se celebró una misa bajo asedio policial en las afueras de la iglesia.

El martes pasado, el vicario Sebastián López—un hombre descrito por los feligreses como “de pocas palabras”— se preparaba a las 6:30 de la mañana para la primera misa del día y decidió entonces que la oficiaría desde el atrio, observado por los policías. También por los fieles que rezaban, y en algunos momentos gritaron “Viva Cristo Rey”, desafiando a los oficiales que  se mantuvieron en una esquina cercana y luego recorrieron los alrededores, según los testigos.

Martínez, quien estuvo ilocalizable en su celular para una entrevista, fue buscado por los policías del régimen de Daniel Ortega, tan solo tres días después que en la Diócesis de Siuna, en el caribe norte de Nicaragua, interceptaron el domingo 14 de agosto a las 5:50 de la tarde al sacerdote Oscar Benavidez Dávila, exasesor de la Pastoral Juvenil de Matagalpa, llevándoselo a un lugar desconocido en Managua sin ofrecer ninguna explicación pública de las causas de su detención.

El sacerdote Vicente Martínez de la parroquia Santa Lucía en el municipio de Darío, Matagalpa. Foto: Mosaico CSI

Según la versión de aciprensa, “un grupo de policías de la dictadura” llegaron “con la intención de detener a un sacerdote”. Una persona, consultada por la agencia de noticias católica, aseguró que la decisión de no abrir las puertas de la parroquia fue para evitar que la Policía entrara al sitio sagrado.

“Para cuidar al párroco, salió el vicario parroquial, P. Sebastián López y dijo que el P. Vicente  no estaba en la iglesia”, sostuvo una persona a la agencia bajo condición de anonimato.

Una feligresa llamada “María”,  entrevistada por CONFIDENCIAL, vio a los antimotines llegar a la parroquia antes del amanecer. Ella recuerda que no es primera vez que han sufrido el asedio de las autoridades, porque los oficiales o los paramilitares al servicio del FSLN suelen circular en los alrededores de la parroquia dado que rechazan la “posición profética” del párroco, crítico de Ortega y defensor de los derechos humanos de los ciudadanos, bajo persecución también de las autoridades.

Antimotines “no les importan” las oraciones

Los oficiales advirtieron a un miembro del equipo de comunicación de la parroquia que dejara de grabar con su celular, porque aseguraron “que no le harían nada al padre”. Pero mostraron agresividad durante su permanencia en los sitios aledaños e incluso, cuando una católica les dijo que los pondría en oración, le respondieron: “no necesitamos de eso”.

“En el lugar había algunos maestros, jóvenes, ancianos, de todo. Personas que trabajan y primero participan en la misa y cada quien luego se va a laborar. Son gente que no comete delito y tampoco se tienen que andar corriendo, porque solo adoramos a Dios”, agregó la feligresa, quien describe a Ciudad Darío como “solidaria” con sus sacerdotes.

Los policías antimotines rodearon la parroquia de Ciudad Darío. Foto: Cortesía

Desde 2018, las autoridades mantienen una represión creciente contra la Iglesia católica. En junio, encarcelaron al padre Manuel García en Nandaime. A monseñor Leonardo Urbina en Boaco fue en julio. Al primero lo acusaron de agredir a una mujer y al segundo por violación a una menor. Sin embargo, ambos juicios fueron cuestionados por expertos independientes.

Los analistas consideraron que los mismos procesos judiciales se desarrollaron sin garantías para los acusados, mientras el discurso de odio gubernamental divulgado por Rosario Murillo contra los religiosos se recrudeció acusándolos de “golpistas” e incluso de “diablos con sotanas”.

El “reino de concordia” de Murillo

Para la vicepresidenta Rosario Murillo, la número dos de Ortega, en el país hay un “reino de concordia, de amor, que debemos consolidar y defender, resguardar todos los días y estamos haciéndolo”, dijo durante el acto de conmemoración del 42 aniversario de la Fuerza Naval el 15 de agosto pasado.

Sin embargo, la persecución contra la Iglesia ha captado la atención a nivel nacional e internacional. Una de las voces que se ha pronunciado sobre la misma es el obispo auxiliar de Managua, Silvio José Báez, quien se encuentra en el exilio desde 2019 por orientación del papa Francisco que de esa forma resguardó la integridad del nicaragüense, después que el obispo carmelita recibió amenazas de muerte por parte de fanáticos sandinistas.

En su cuenta de Twitter, Báez condenó la vil persecución contra la Iglesia y pidió al mundo que no los dejen solos.

Además de encarcelar tres sacerdotes hasta ahora y de mantener encerrado al obispo de Matagalpa, la Administración Ortega-Murillo cerró siete emisoras de la misma Diócesis, profanó el templo de Sébaco, mientras al obispo Rolando Álvarez le abrieron una “investigación” por supuestamente “organizar grupos violentos” y “fomentar el odio”, acusaciones en que el régimen no ha presentado ninguna evidencia.

“Es una situación muy dolorosa lo que pasa a nuestro pastor. La población lo siente mucho. No solo los católicos, sino también los evangélicos. Incluso personas del mismo partido Frente Sandinista no están de acuerdo. Ellos expresan que meterse con la Iglesia es lo último.  La población está bien informada, a pesar de que el Gobierno cerró los medios de comunicación”, agregó “María”.

La misa de este martes 16 de agosto alcanzó las 55 000 reproducciones al cierre de la edición en la página de Facebook de la parroquia. Una de las imágenes más impactantes ocurre cuando el vicario Sebastián López les da la hostia durante la comunión a los fieles y debe hacerla pasar por la malla del muro perimetral de la iglesia, obligado por las circunstancias.  “María” dice que, cuando pasó eso, sintió un consuelo, porque “la presencia de Dios nos dice ‘aquí estoy, no teman’”.

Al despedirse, el vicario de la parroquia Santa Lucía les dijo a los fieles que oraran para que “Dios sea la solución de nuestra nación”. Tras la bendición, se oye el grito de una mujer que dice: “Usted no está solo, aquí está su pueblo de Darío con usted”.  Resonaron pronto los aplausos, siguieron los cantos a la Virgen María intensos también y alguien clamó: “¡Una Iglesia sin cruz… no es la Iglesia de Jesús!”.


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