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“En Nicaragua te pueden inventar cualquier delito”, denuncia obispo hondureño de Danlí

Monseñor José Antonio Canales afirma que el obispo Rolando Álvarez está bajo casa por cárcel por ser “una piedra en el zapato” del régimen

A varios kilómetros de distancia, mientras él permanece bajo “casa por cárcel” desde hace más de cien días, en Managua, un grupo de feligreses católicos celebraron el cumpleaños de monseñor Rolando Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa, administrador apostólico de la Diócesis de Estelí y preso político del régimen orteguista. Los protagonistas del homenaje fueron el obispo de la Diócesis de Danlí, en Honduras, monseñor José Antonio Canales, y decenas de feligreses que participaron en una vigilia, en la que también denunciaron la feroz persecución del régimen de Daniel Ortega contra la Iglesia católica.

“Monseñor Rolando Álvarez era una piedra en el zapato (para el régimen) precisamente por ser tan querido por el pueblo”, afirmó el obispo hondureño en entrevista con el programa Esta Noche. Por eso, dijo, no le extraña que a él y otros sacerdotes los intenten vincular de delitos falsos. “En Nicaragua te pueden inventar cualquier delito porque hay un control de todos los poderes del Estado por parte del Ejecutivo”, apuntó.

El régimen de Daniel Ortega mantiene a seis sacerdotes, dos seminaristas y un laico encarcelados en El Chipote, mientras monseñor Álvarez, lleva más de cien días en casa por cárcel, siendo investigado supuestamente por intentar “organizar grupos violentos”, presuntamente “con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales”.

“Ninguno de ellos es un terrorista”, cuestionó monseñor Canales y agregó que “su único delito ha sido criticar la represión y predicar con el Evangelio”.

 Un plan contra la Iglesia y el pueblo

Monseñor Canales ha sido una voz crítica contra la persecución y encarcelamiento de la población nicaragüense por parte del régimen de Ortega, señalando que desde 2018 ha sido evidente la escalada represiva contra las personas que denuncian las violaciones de derechos humanos en el país.

“Lo que faltaba era reprimir a una institución que es tan importante en la vida de los nicaragüenses, como es la Iglesia católica. Entonces se comenzaron a dar estos estos acorralamientos, la persecución de patrullas a párrocos a obispos. Es todo un plan para desestabilizar, inquietar y poner nerviosa a cualquier persona”, reclamó.

El obispo Álvarez cumplió más de tres meses bajo casa por cárcel, custodiado por policías, y sin que se le haya acusado oficialmente de algún delito. Usted conoce al obispo de Matagalpa. ¿De qué cree que lo pueden acusar?

En Nicaragua te pueden acusar de cualquier cosa, eso vemos desde acá desde afuera y ustedes lo ven también ahí adentro cómo se fabrican delitos, porque claro hay un control de todos los poderes del Estado por parte del Ejecutivo, que por cierto es ilegal partiendo de que en las elecciones entre comillas que se celebraron el año pasado, fueron totalmente carentes de legalidad y de legitimidad.

En todas las Constituciones del mundo, los poderes del Estado son independientes, pero en Nicaragua el Ejecutivo da órdenes al Legislativo y al Poder Judicial. Por lo tanto, si ordenan que a alguien se le acredite un delito, se fabrican delitos. Es irrisorio, que por ejemplo se diga que porque tú expresas tus ideas estás atentando contra la seguridad del Estado. Eso no tiene asidero legal en ningún en ninguna parte del mundo (…) entonces yo creo que eso es el delito entre comillas, que no solamente tiene monseñor Rolando Álvarez sino miles de nicaragüenses que están siendo encarcelados o están siendo vigilados.

Precisamente, además de monseñor Álvarez hay otros diez religiosos presos, la mayoría acusados de conspiración y propagación de noticias falsas, por criticar la represión y predicar con el Evangelio. ¿Qué opina sobre estas acusaciones? ¿Tienen validez acusar a sacerdotes?  

Todas estas personas son inocentes. Ninguna de estas personas ha hecho un acto terrorista, todos ellos están encarcelados porque han expresado sus ideas, por eso les llamamos presos de conciencia porque a ninguno de ellos se le acredita un acto de violencia.

¿Cómo valora usted la labor pastoral de monseñor Rolando Álvarez en contraste a las acusaciones o la fabricación de delitos que podría estarse produciendo en su contra?

Está doliendo mucho su ausencia. Es un obispo muy querido y lo es porque es un obispo que se relaciona con la gente, que llega a una aldea y se va a la cocina para platicar con las señoras que están en el horno haciendo la comida. Es un obispo tan cercano, que para el régimen nicaragüense, era una piedra en el zapato, por ser tan querido por el pueblo. Es un obispo que con la sotana se mete donde sea, no importa si tiene que ir en carro o tiene que ir a lomo de mula. Es una persona tan querida y tan popular que expresó el desacuerdo contra las persecuciones que en ese momento él estaba viendo que ocurrían a su alrededor. Por eso era imperdonable, entre comillas, para el régimen tenerlo libre y por eso está como está monseñor Rolando Álvarez.

Monseñor, el Gobierno también expulsó del país a las hermanas Misioneras de la Caridad, y ha cerrado muchas otras oenegés de la Iglesia que se dedicaban a la caridad, la educación y asistencia social. ¿A quiénes afectan este tipo de medidas en un país como el nuestro?

Afecta a los pobres, a los más pobres porque, no tengo duda de que quizá algunas oenegés deben tener una revisión, no solamente en Nicaragua sino en cualquier país del mundo, porque de repente pueden haber algunas anomalías. Eso es normal, que haya una revisión periódica siempre en el marco del respeto y de la legalidad.

Entonces es penoso y es muy triste que un país como Nicaragua, así como Honduras también, porque estamos muy parecidos en cuanto a la carencia de fondos para atender a los pobres; de una manera tan tajante se haya expulsado a las hermanas de la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, que el delito que ellas han cometido ha sido atender a los ancianos, atender a los niños. Pero también entiendo es una forma que este tipo de Gobiernos dictatoriales y autoritarios, que quieren tener a una población que dependa exclusivamente en todo de ellos.

Han perdido mucho los nicaragüenses con este tipo de actitudes (del régimen) porque es gente que había llegado para servir a los nicaragüenses (…) porque no era no eran personas funcionarias, sino que eran personas que estaban haciendo un trabajo, no motivados por un sueldo, si no motivadas por el amor al prójimo.

El Gobierno también ha prohibido las procesiones religiosas en el país y ha regresado a los feligreses a las parroquias. ¿Por qué las dictaduras prohíben los actos de fe?

Porque el que un grupo de personas se reúna, no por motivaciones de apoyo a ellos, sino por otras motivaciones y en este caso que esas motivaciones sean religiosas, en el sentido más puro de la doctrina social de la Iglesia que nos invita a que no nos quedemos en el plano puramente religioso, sino que pasemos también a ver el mundo que nos rodea (…) entonces ahí está el temor, porque después hay una misa y de acuerdo al Evangelio el sacerdote o el obispo va a predicar y en su predicación es normal que aparezcan situaciones comparativas de la falta de libertad, de la falta de respeto por el prójimo, de la falta de respeto por la vida de los demás. Entonces ahí está el temor, sobre todo en el catolicismo.

En Nicaragua persiste un clima de silencio por parte de la jerarquía de la Iglesia frente al agravamiento de la persecución contra sacerdotes y el mismo obispo Rolando Álvarez. ¿Qué piensa sobre ese silencio? ¿Qué debería hacer la Iglesia?

Yo siempre digo en estos casos que una cosa es estar viendo el incendio y otra cosa es estar dentro de la casa que se está incendiando. Entonces yo estoy fuera del incendio, mis hermanos obispos y Nicaragua están dentro de la casa que se incendia, entonces yo respeto mucho la forma de actuar de los obispos nicaragüenses porque creo que están haciendo lo que deben hacer en el marco de la vivencia propia que tienen ellos allá. Entonces en ese sentido confío plenamente en que los obispos y Nicaragua están actuando conforme lo que ellos creen en este momento que es la actuación que deben tener.

¿A qué se atribuye el silencio de El Vaticano, en situaciones de persecución como estas?

Bueno, la Santa Sede tiene una relación estrecha, con su propio nuncio apostólico en cada país y con la Conferencia Episcopal. Lamentablemente, es un hecho sin precedentes en la historia moderna, que el nuncio apostólico fue expulsado de Nicaragua. Eso ha creado pues una ruptura en las relaciones normales y no tengo duda de que esto ha hecho y ha tenido como causa el hecho de que la Santa Sede no tenga informaciones imparciales, más fidedignas, para emitir alguna opinión.

Entonces repito en un hecho sin precedentes, tan sin precedentes que el mismo Gobierno nicaragüense, nunca ha emitido un comunicado explicando por qué el nuncio apostólico fue invitado a salir del país, por decirlo de una manera diplomática, y este tipo de cruzadas represivas contra la Iglesia pueden silenciar la voz profética de la Iglesia.

De sus sacerdotes, yo creo que en Nicaragua la Iglesia está haciendo lo que puede y muestra de ellos es que las parroquias y Diócesis están continuando en medio de situaciones tan difíciles. Así pues, que confiemos en que la Iglesia nicaragüense lejos de debilitarla y de destruirla y de desaparecerla, porque eso es lo que uno intuye cuando ve este tipo de represalias contra la Iglesia, va a salir fortalecida.

La Iglesia tiene 20 siglos y en estos 20 siglos existieron muchas personas que quisieron eliminar la Iglesia como quieren ahora estos dos señores que ilegítimamente gobiernan en Nicaragua. Sin embargo, la historia nos cuenta cómo todas esas personas que quisieron eliminar a la Iglesia, pues ya no están.

Decenas de sacerdotes han tenido que exiliarse por la persecución política en Nicaragua. Son religiosos que salen por veredas y puntos ciegos. ¿Han conocido en Danlí sobre esta situación?

Tengo conocimiento sobre sacerdotes que se han ido a Costa Rica mas que a Honduras, pero sí me han escrito, he platicado con ellos por las diferentes formas, que ahora podemos hacerlo. Lo que tú dices la mayoría de ellos han tenido que salir por puntos ciegos, porque por fronteras legales es difícil que salgan es algo también inédito que el Gobierno de un país impida entrar al propio país a sus nacionales.

También tengo noticias de sacerdotes que en algún momento tuvieron que salir del país para algún asunto que tenían que resolver y siendo nicaragüenses, no han podido regresar porque quizá en algún momento dijeron algo en esa libertad de expresión que tiene todo ser humano.


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