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Familiares de víctimas de la represión exigen justicia desde el exilio

Ciudadanos han sido obligados a dejar Nicaragua por las amenazas y el acoso en su contra, tras demandar justicia por el asesinato de sus parientes

Sofía Mayorga, Martha Lira, y Jean Merlo son familiares de cuatro de las 355 víctimas fatales de la represión orteguista contra las protestas sociales en Nicaragua. Los tres nicaragüenses están en el exilio por el asedio y la persecución en su contra por exigir justicia al Gobierno.

Pese a no estar en Nicaragua, y en medio de los sentimientos y dificultades que conlleva la migración forzada, continúan su lucha por la verdad, reparación y no repetición.

Sofía Mayorga: “No puedo regresar a Nicaragua”

Sofía Mayorga es suegra del trabajador Humberto Antonio Parrales Reyes y abuela del estudiante Noel Ramón Calderón Lagos, ambos asesinados la noche del 16 de mayo de 2018 por paramilitares, en las inmediaciones de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), mientras regresaban de buscar una farmacia en una motocicleta, junto a un sobrino de nombre Hansell.

Hansell logró escapar, pero Humberto, de 40 años, fue asesinado de un disparo y Noel, de 19, falleció de dos infartos provocados por una fuerte descarga eléctrica. 

El Gobierno se negó a esclarecer los hechos de ambas muertes, y por exigir justicia, Sofía junto a su familia, fueron víctimas durante meses de vigilancia y asedio en su vivienda. En diciembre de 2018, decidió exiliarse junto a dos de sus hijos. 

“En el exilio uno pasa muchas dificultades, no es como estar en su país, pero allá no podemos regresar”, expresa con nostalgia. 

En Nicaragua, Sofía trabajaba en una zona franca, pero en Costa Rica no ha logrado conseguir un trabajo estable. Esporádicamente, ofrece sus servicios como masajista.

“A veces es difícil porque tenemos que buscar el pan de cada día y también sacar tiempo para ir a los plantones para exigir justicia”, comenta.

Martha Lira: “Fueron asesinados por alzar su voz”

Martha Lira, madre de Ezequiel Mendoza, asesinado en Tipitapa. Foto: CONFIDENCIAL/Alejandra Padilla

Martha Lira es madre de Agustín Ezequiel Mendoza Lira, un joven de 22 años, asesinado el 14 de junio de 2018 por paramilitares en Tipitapa, durante la operación limpieza. 

Ezequiel era trabajador de una zona franca y se involucró en las protestas luego del asesinato de su amigo Richard Pavón Bermúdez, el 19 de abril. 

“No me olviden”, era la frase que Mendoza repetía en vida a sus amigos. 

Martha emigró hace 20 años a Costa Rica en búsqueda de un futuro mejor para ella y sus dos hijos, pero tras el asesinato de Ezequiel, ella y su hija no pueden regresar a Nicaragua por la percusión y las amenazas.

“Me siento como una exiliada ahora, porque somos obligadas a estar en este país”, comenta Lira, para quien ha sido un “golpe muy duro” no poder ver a su familia durante cuatro años.

En Costa Rica, Martha y su hija han tenido que enfrentarse al alto costo de la vida, ingeniando maneras para percibir ingresos.

“Me dedico a la venta de productos por catálogo y ahora que está mi hija aquí refugiada, porque es la única hija que tengo, ella trabaja y así suplimos los gastos que tenemos acá”, explica.

Jean Merlo: “Tendremos justicia”

Jean Merlo junto a la foto de su hermano “Tony” Merlo, asesinado en 2018. Foto: CONFIDENCIAL/Alejandra Padilla

Jean Merlo es el hermano mayor del estudiante Johnson Merlo, de 24 años, asesinado de un impacto de bala en su abdomen el 23 de junio de 2018, cuando se encontraba apostado en una de las barricadas ubicadas en el barrio 8 de Marzo de Managua. 

Luego del asesinato de su hermano, Jean y su familia se unieron a las protestas para exigir justicia, pero el Gobierno respondió con amenazas. En agosto de 2018, Jean se exilió en Costa Rica, tras ser víctima de un secuestro perpetrado por paramilitares.

“Para todas las personas es duro el exilio, bajo sus propias circunstancias”, asegura Merlo, quien durante los primeros cinco meses de su llegada a Costa Rica estuvo desempleado. 

“Pero creo que valió la pena, porque es preferible eso, que estar encerrado en una cárcel”, agrega.

Luego de casi cuatro años de exilio, Jean Merlo logró reunirse con su familia y hoy manejan un pequeño negocio.

Conseguí un trabajo en la Federación Nacional de Fútbol de Costa Rica, estuve un año, renuncié, y comencé lo propio en temas de publicidad”, relata.

Jean está seguro de que un día podrá regresar a Nicaragua. “Yo no pienso en irme muy largo, porque yo pienso en volver, porque sé que habrá justicia”, sostiene.

Familiares exigen justicia desde el exilio

Los familiares de víctimas han encontrado en el exilio una oportunidad para alzar sus voces, sin tener que exponerse al estado policial que impera en Nicaragua. 

“Aprovechamos cada espacio para seguir demandando justicia en plantones, manifestaciones, y conmemoraciones”, comenta Jean. 

“Cada 19 de abril nos presentamos a la Embajada de Nicaragua a exigir justicia por nuestros asesinados, justicia por nuestros hijos, libertad para nuestros presos políticos”, asegura Martha.

“Seguimos demandando que salga el asesino”, enfatiza Mayorga.


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