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María Lilly Delgado: “la prensa es perseguida por informar sobre la demanda de justicia”

Estamos "documentando la memoria que el régimen intenta borrar", sobre los asesinados de las protestas de abril

La periodista María Lilly Delgado no solamente ha sido un rostro destacados del periodismo nacional, sino también formadora de nuevas generaciones. Pero en tiempos de dictadura le ha costado persecución.  El 4 abril anunció su exilio en EE.UU. “Salí del país porque quiero seguir haciendo periodismo, y contando lo que ocurre en Nicaragua”, dijo durante su participación  en el Simposio Internacional de Periodismo en Línea, realizado por el Knight Center para el Periodismo en las Américas de la Universidad de Texas en Austin.

En mayo de 2021, la Fiscalía citó a Delgado para comparecer a una entrevista como testigo en contra del caso de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, de lo que luego pasaría a ser “investigada”, por haber facilitado algunos talleres promovidos por la extinta fundación sobre periodismo y ética del oficio. “Me persiguen por formar periodistas y por trabajar como periodista”, dijo Delgado en entrevista con Esta Noche.

Sin embargo, en los momentos más oscuros por los que pasa el periodismo nacional, con la consumación de confiscaciones de medios de comunicación, condenas contra periodistas, la criminalización del oficio y la persecución contra la libertad de expresión; el periodismo resiste desde “las catacumbas” del internet “documentando la memoria que el régimen intenta borrar”, apunta la periodista.

El fin de semana pasado anunciaste tu exilio en Estados Unidos. ¿Por qué tomaste esa decisión?

Porque todo es un proceso,  y porque yo también quiero seguir haciendo periodismo, como muchos de mis colegas, pero también como decenas de colegas, nos hemos visto forzados a salir, en mi caso, ante medidas represivas que impuso la Fiscalía del régimen de Ortega y Murillo, que prácticamente me prohibían reportear en las calles de Nicaragua.

En mayo de 2021 la Fiscalía te citó para comparecer como testigo en contra del caso de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, pero pasaste de testigo a investigada. ¿Cuáles fueron las razones?

Esa es una buena pregunta que tendría que responder la Fiscalía del régimen. Sin embargo, yo creo que realmente fue por haber demandado el derecho que tenía de estar en la entrevista con un abogado. Sin embargo, ese derecho me fue negado.

¿Pero a vos te persiguen por colaborar en algún momento con la Fundación Violeta Barrios de Chamorro o por hacer periodismo dentro de Nicaragua, y como corresponsal para medios internacionales?

Pues esa es otra pregunta que también creo que es para el régimen: por qué  persigue a los periodistas, ya sea, si por formar periodistas o por trabajar como tal. Lo que sí sabemos es que en la realidad todas las personas que piensan diferente, que cuestionan, que le preguntan al poder, que informan sobre la situación crítica de derechos humanos y políticos en el país son perseguidos; todas las fuentes que nosotros consultábamos, los expertos, como Francisco Aguirre,  Mauricio Díaz, el politólogo (José Antonio) Peraza, entre muchos más, están en la cárcel por dar una opinión a la prensa independiente, por pensar diferente; y la prensa es perseguida, precisamente por informar sobre una realidad que el Gobierno trata de ocultar: la demanda de justicia de las Madres de Abril, cuyos hijos fueron asesinados hace cuatro años.

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Diez meses después, la dictadura condenó a penas que van de ocho a trece años de cárcel en contra de los directivos de la Fundación y sus funcionarios: Cristiana Chamorro, Pedro Joaquín Chamorro, Marcos Fletes, Walter Gómez y el conductor Pedro Vásquez, todos ellos acusados de supuesto lavado de dinero y otros delitos conexos. ¿Cuál es tu evaluación de lo que ocurrió?

Como en todos los casos, la justicia, que de acuerdo a organismos internacionales, es parte del esquema represivo del régimen Ortega- Murillo, está condenando a inocentes, y Cristiana Chamorro, junto con los extrabajadores de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, así como Pedro Joaquín y el chofer de Cristiana Chamorro, son inocentes. Realmente los abogados han demostrado hasta la saciedad que no existe tal lavado de dinero. Los mismos donantes ha dicho de dónde viene el origen del dinero.

Esta criminalización en contra de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro, la persecución contra el periodismo que mencionás, ¿Cómo afecta la libertad de prensa y de expresión en el país?

Primero vemos que han forzado a más de cien colegas, incluyéndome a mí, como lo decía en una presentación  en Austin,  a salir de tu país, que es una de las decisiones más difíciles. Los periodistas queremos informar desde nuestro país, entonces, forzar al periodismo al exilio.

Luego, entiendo que hay al menos catorce ciudadanos que han sido condenados por la ley de “Ciberdelitos” a más de ocho años de cárcel, esto es un mensaje que intimida a la población que no puede expresarse libremente, entonces eso ha obligado a la prensa independiente y a los periodistas a trabajar clandestinamente, de manera anónima.

Yo decía en mi presentación  en un panel con periodistas de América Latina, que en Nicaragua se está presentando una nueva forma de hacer periodismo de catacumbas, como han dicho algunos expertos y otros colegas, lo único es que ahora se hace ese periodismo de catacumbas en línea (por internet) y no en las iglesias, como se registró durante la dictadura somocista.

El régimen también condenó a nueva años de cárcel y a una multa millonaria al gerente general del diario de La Prensa, Juan Lorenzo Holmann, por el delito de lavado de dinero, y está ejecutando una confiscación silenciosa del diario La Prensa; antes ya había oficializado la confiscación del Canal 100% Noticias y de CONFIDENCIAL. ¿Cuál es el impacto que tiene esto en la ciudadanía?

El régimen ha intentado callar y reprimir a todas esas voces críticas, incluyendo a los periodistas y los medios independientes. Sin embargo, es verdaderamente admirable que todos esos medios confiscados, incluyendo CONFIDENCIAL, no han dejado de informar. Entonces el impacto más bien está en la población y en los periodistas que muy valientemente, a pesar de todos esos golpes duros, como es la confiscación de tu casa, donde trabajás, de tu medio de comunicación, no se ha dejado de informar, porque a la larga se han confiscado las salas de redacciones físicas de los medios de comunicación, pero no se ha confiscado las mentes ni el pensamiento crítico de los periodistas.

Además: No a la confiscación ilegal del diario La Prensa

El diario El País de España anunció a los ganadores del prestigioso premio Ortega y Gasset, que fue otorgado al medio digital Divergentes, en la categoría de multimedia por su trabajo “El reto tras la masacre, memoria, verdad, justicia y no repetición”. ¿Qué tan importante es el periodismo sobre memoria y justicia en este contexto en Nicaragua?          

Es muy importante. Sabemos que en el largo y mediano plazo estas investigaciones van a ser vitales para hacer una justicia transicional en el país. Realmente todos estos trabajos que está haciendo la prensa independiente va a ser una jurisprudencia, si se puede decir, o una memoria de lo que realmente el régimen intenta borrar, de que no se hable alrededor de esa demanda de esas madres de jóvenes que fueron asesinados en abril. Y sin embargo, al poder recopilar en trabajos especiales, es una referencia lo que realmente sucedió, es una referencia histórica y es vital. Esa memoria es importante escribirla, es importante tenerla presente, recopilarla, para ahorita y para futuras generaciones, y de cara a una justicia transicional.

¿Y qué papel juegan las redes sociales y el internet en este contexto de censura que sufre el periodismo en Nicaragua?   

El internet está siendo el vehículo vital para poder llegar, no solo a las audiencias nicaragüenses sino a las audiencias que están en el exilio, y a nuevas audiencias también. En este momento es la nueva forma de hacer ese nuevo periodismo de catacumbas, antes se hacía en los atrios de las iglesias, durante la dictadura de Somoza, y ahora se está haciendo en internet.

Ese social media es vital. Pero sabemos que hay retos, porque a través de las redes sociales se utilizan redes de troles para atacar a esos periodistas independientes, a esos que continúan informando y a esos medios de comunicación independientes. Sin embargo, está siendo el vehículo para que la gente sepa también lo que está sucediendo en Nicaragua.

¿Vas a seguir haciendo periodismo, reportando lo que ocurre en Nicaragua?

Claro que sí. Siempre he dicho las razones por las que salimos y queremos salir, que es porque queremos seguir haciendo periodismo desde donde estemos, y seguir informando sobre esta crítica situación de derechos humanos que este abril va a cumplir ya cuatro años.


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