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Arquidiócesis de Managua se solidariza con monseñor Rolando Álvarez

LLaman a la Policía Nacional a deponer la persecución contra el obispo de Matagalpa y el sacerdote Harving Padilla de Masaya

La Arquidiócesis de Managua se solidarizó con monseñor Rolando José Álvarez, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, quien desde el viernes pasado inició un ayuno, oración y exorcismo indefinidos hasta que finalice el asedio policial que sufre.

Expresamos nuestra solidaridad y cercanía a los fieles y sacerdotes de la parroquia Santo Cristo de las Colinas en Managua, en donde su excelencia monseñor Rolando Álvarez se encuentra recluido en oración y ayuno; así como en la parroquia San Juan Bautista en la ciudad de Masaya, y a su párroco el padre Harvy Padilla, que viven un ambiente de zozobra por su seguridad personal y la imposibilidad de ejercer su derecho a vivir y celebrar su fe en un ambiente de paz y libertad, reza una nota de prensa de la Arquidiócesis.

Este sábado, la Policía Nacional bloqueó las cuatro calles que convergen con la parroquia del sacerdote Padilla, quien desde hace una semana ha denunciado el acoso y la vigilancia de fanáticos sandinistas y policías. Según fuentes cercanas al religioso, en la zona aledaña a la iglesia hay aproximadamente unos 30 oficiales, quienes instalaron retenes en cada esquina e impiden a la población acercarse al templo. “No dejan pasar a nadie. Los que viven cerca tienen que decir dónde viven, sino no los dejan pasar”, alertaron.

Hacemos un llamado a la Policía Nacional a deponer esa actitud innecesaria e invitamos a orar para que las voluntades se muevan para crear un clima de entendimiento nacional, señala la nota de la Arquidiócesis.

El miércoles pasado, la Comisión de Justicia y Paz de la Arquidiócesis de Managua se pronunció ante la oleada represiva y las intenciones del Estado por encarcelar a los sacerdotes por supuesta “traición a la patria”. En un comunicado, los obispos enfatizaron que seguirán denunciando “las estructuras sociales de pecado” y acompañando a los nicaragüenses más pobres y débiles.

“La Iglesia seguirá anunciando el Evangelio, denunciando las estructuras sociales de pecado, acompañando al pueblo, especialmente a los pobres y los débiles. La misión de la Iglesia siempre provocará contradicciones en este mundo donde junto a la luz también existe la oscuridad del mal”, señalaron.

Ortega quiere “una Iglesia muda”

Monseñor Álvarez dijo el viernes que el Gobierno del presidente Daniel Ortega quiere “una Iglesia (católica) muda”, pero que “si la Iglesia callara, las piedras gritarían”.

“Lo que pienso es que no solo de mí, sino que en general de los pastores de la Iglesia”, lo que el Gobierno quiere “es una Iglesia muda, que no anuncie la esperanza del pueblo (…) y la denuncia del pecado personal y de las estructuras de injusticia”, anotó el obispo Álvarez en una conferencia de prensa improvisada desde la parroquia Santo Cristo de Esquipulas, ubicada en las afueras de Managua.

“Si la Iglesia callara, las piedras gritarían”, agregó el jerarca ante un reducido grupo de medios de comunicación, entre ellos la agencia Efe, que logró ingresar a la parroquia antes de que fuera sitiada por decenas de agentes policiales.

Álvarez explicó que, si bien es vigilado desde que empezó a denunciar los abusos del Gobierno, tras el estallido social de abril de 2018 que dejó cientos de muertos, fue hasta el jueves que sufrió “una real, verdadera y auténtica persecución” policial.

Sergio Ramírez: “Respaldo sin dobleces”

Sobre la situación del obispo, el escritor nicaragüense Sergio Ramírez Mercado, premio Cervantes 2017 y exiliado por la persecución del régimen, comentó que “la Conferencia Episcopal no debería vacilar en darle un respaldo unánime, firme y sin dobleces a monseñor Álvarez, cuya vida y seguridad se encuentran en peligro, la de él y de su propia familia”.

“El Vaticano debería hacer una expresión muy clara de repudio y condena a estos hechos de persecución a uno de sus pastores más señalados en Nicaragua”, añadió el novelista en una entrevista con el programa Esta Semana, que se transmitirá completa en el canal de YouTube y otras redes sociales de CONFIDENCIAL, la noche de este domingo 22 de mayo.

“Aquí (en Nicaragua) tenemos detrás a una feligresía que está respaldando a monseñor Álvarez, quizás no en las calles porque hay mucho temor, y es justificado este temor, pero sí hay un enorme respaldo moral de los nicaragüenses”, opinió el novelista.

Agua y suero

El obispo de la diócesis de Matagalpa y administrador de la de Estelí, ambas en el norte de Nicaragua, confirmó que no consumirá más que agua y suero de forma indefinida hasta que la Policía garantice, a través del Episcopado, que respetará sus “derechos constitucionales, civiles, de libre movilización y privacidad de mi familia”.

Álvarez relató que “dos patrullas de la Policía sandinista, totalmente llenas de policías, (más) cuatro policías en dos motocicletas”, lo persiguieron “durante todo el día (jueves)” en todos sus movimientos, por lo que, por su seguridad y la de su familia, optó por viajar de la ciudad de Matagalpa hacia Managua y comenzar el ayuno indefinido, oración y exorcismo.

Explicó que con su ayuno busca evitar que la persecución policial injustificada sea vista como algo normal.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) ha intentado establecer comunicación con la Policía Nacional, que dirige un consuegro del presidente Ortega, para que retire el asedio contra Álvarez, pero no han obtenido respuesta, comentó el obispo.

Este viernes, dos patrullas de la Policía amanecieron frente a la parroquia en la que Álvarez se encuentra “hospedado”, también de forma indefinida, constató Efe.

Conforme pasaban las horas, el número de agentes aumentó y la calle, frente al templo, fue bloqueada cuando varios periodistas se hicieron presentes.

“No abona en nada este tipo de situaciones, ni para el país, ni para el Gobierno, ni para la población, ni para la iglesia tampoco. Esto no abona para nadie algo positivo”, valoró.

No normalizar la persecución

El obispo afirmó que no tiene miedo de lo que les pueda ocurrir a él o a sus familiares, y criticó a los que normalizan los asedios o las persecuciones.

“No tengo miedo, es sencillamente cuestión de orden y es cuestión de no prestarse a este tipo de intimidaciones, de coacciones, de chantajes, de persecución. Si los nicaragüenses lo terminamos viendo normal, entonces aquí estaríamos acabados como pueblo. Y esto no es normal, ni en este país ni en ningún otro”, subrayó.

Álvarez es el encargado del área de comunicación del Episcopado y es uno de los religiosos más populares e influyentes de Nicaragua.

El Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor) ordenó este viernes a las operadoras de cable de Nicaragua sacar de su parrilla al canal 51, Canal Católico, que pertenece a la CEN.

Al momento de la eliminación de la parrilla, este canal estaba transmitiendo una serie de actividades religiosas promovidas por la Iglesia católica en apoyo al ayuno indefinido que de Álvarez. 

El presidente Ortega ha tildado de “terroristas” a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país desde 2018.

También los ha calificado de “golpistas”, acusado de ser cómplices de fuerzas internas y de grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo.

Las relaciones entre los sandinistas y la iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años.

Nicaragua vive una crisis política y social desde abril de 2018, que se ha acentuado tras las controvertidas elecciones generales del pasado 7 de noviembre, en las que Ortega fue reelegido para un quinto mandato, cuarto consecutivo y segundo junto con su esposa, Rosario Murillo, como vicepresidenta, con sus principales contendientes en prisión.


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