Emergencia Coronavirus

Pandemia en Nicaragua está en su punto más bajo, pero médicos recomiendan no confiarse

Minsa ya no reporta ni un fallecido semanal por la covid-19. Los contagios siguen, pero los síntomas son más leves que las dos primeras olas

Nicaragua entró en su punto más bajo de la pandemia de la covid-19 después de dos años. Por primera vez, el Ministerio de Salud (Minsa) no reporta ni un fallecido por esta causa, después de admitir el invariable de un muerto semanal desde el 13 de octubre de 2020. Médicos opinan que los contagios continúan y la población no debe descuidarse.

“Mi percepción es que ya pasamos cuatro brotes de la epidemia, los dos últimos de menor intensidad y mortalidad. Es posible que tengamos variaciones en el comportamiento, pero no con picos como los dos primeros (de 2020 y 2021). Se trata de una enfermedad que se ha convertido en endémica, parecida a la influenza”, opina un médico de un hospital privado.

Después de la segunda ola, ocurrida entre agosto y octubre y 2021, el país ha pasado dos brotes que han estado relacionados con la variante de preocupación ómicron. El primero ocurrió entre mediados de enero y febrero de 2022, pero tuvo poco impacto en las hospitalizaciones y muertes.

El segundo brote se reportó entre mediados de mayo y junio. El Minsa informó por cinco semanas consecutivas un incremento en los casos del 10%. Sin embargo, desde que en la región, se suspendió el requisito migratorio de pruebas PCR negativas, los casos reportados cayeron. La semana segunda de julio fue la más baja de contagios desde abril de 2020. Sin embargo, esta semana hubo un incremento del 17%.

“La población en general perciben que la enfermedad va siendo cada vez menor y que afecta menos, el silencio en el país y la falta de información y educación en salud les confirma su percepción. En el mundo se ha incrementado los casos en un 30% y la tendencia es ascendente, estamos en otra ola, que puede ser la tercera o sexta en dependencia del país”, señala el epidemiólogo, Leonel Argüello.

Centroamérica en alza por sublinajes de ómicron

Esta semana, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señaló que los contagios en Honduras y Costa Rica han incrementado entre un 10% y 16% por los sublinajes de ómicron, BA.4 y BA.5.

“Ómicron es la única variante circulando en América Central en este momento, y como sabemos, esa variante tiene una capacidad de transmisión elevada, que se suma a su capacidad para evadir la respuesta inmune, con la cual se puede dispersar fácilmente e incluso generar reinfecciones”, señaló el doctor Sylvain Aldighieri, de la OPS.

Si bien, estos nuevos brotes en Nicaragua no están detonando desborde de hospitalizaciones y un impacto en la mortalidad como ocurrió en las dos olas pasadas, sí podrán tener consecuencias en la población como el síndrome de poscovid.

“La epidemia no se ha terminado, aunque los casos son menos graves, siempre existe el riesgo de complicaciones y ahora no solo de complicaciones mortales, sino de una serie de manifestaciones que se han descrito como secuelas, covid prolongado o síndrome poscovid agudo. Así que la recomendación es mantener el uso de mascarillas en lugares donde hay alta concentración de personas y preservar el hábito del lavado de manos”, señala el médico nicaragüense, que pidió no ser identificado por temor a represalias.

Falta voluntad política para informar sobre variantes

El Minsa no ha informado a la población sobre la circulación de estos sublinajes de la variante ómicron, pero el médico señala que hay evidencia, por publicaciones científicas, que en ciertos hospitales y centros de salud se realizan “pesquisajes” de vigilancia covid, pero es posible que esa información no se conozca públicamente por falta de voluntad política.

“Desafortunadamente, no hay manera clínica de discriminar entre variantes. Existen algunos elementos que pueden hacer sospechar esa posibilidad (contagios muy altos, con rápida transmisión, síntomas predominantemente respiratorios altos, con menos frecuencia de pérdida de olfato y paladar, etc.), pero la única forma de saberlo es con las pruebas de biología molecular, es decir por medio de la secuenciación de las cepas”, explica el doctor, quien ha atendido decenas de pacientes covid en los últimos dos años.

Tras dos años de pandemia, en Nicaragua la población ya volvió a “la normalidad”. El uso de mascarillas –que nunca fue obligatorio, pero sí una medida voluntaria en gran parte de los ciudadanos– se usa cada vez menos, los eventos masivos se han ampliado con la realización de conciertos y festivales.

“El peor error es creer que la situación está normal y menospreciar las medidas de prevención, que siguen siendo válidas (distanciamiento social, uso de mascarillas, lavado de manos, vacunación”, lamenta Argüello.

Según el Minsa, en Nicaragua ya está vacunado un 83.7% de la población. Sin embargo, esta cifra estaría inflada con los dos millones de dosis de refuerzo y esquemas 2022 que han aplicado e incluyen al momento de hacer el cálculo.


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