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Régimen deportó al productor musical Leonardo Canales, director de La Antesala

Dictadura sigue sin informar sobre el secuestro ilegal del cantante Josué Monroy y los productores Salvador Espinoza y Xóchilt Tapia

El productor musical Leonardo Canales, director de La Antesala, fue deportado por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo “a su país de origen”, tras ser secuestrado el pasado martes 12 de abril en una redada policial que incluyó al vocalista de la banda Monroy y Surmenage, Josué Monroy, y los productores musicales Salvador Espinoza y Xóchilt Tapia.

“Desde La Antesala informamos que nuestro director y colega Leonardo Canales ha sido deportado a su país de origen y ha llegado bien”, dice el breve comunicado.

En el comunicado también informan que “damos cierre a nuestro espacio cultural y agradecemos a los artistas y público que nos acompañaron durante este recorrido”.

La Antesala se definía como “un espacio audiovisual para la promoción y memoria histórica de la escena musical nicaragüense”.

Fuentes cercanas a Canales indicaron que él es mitad costarricense y por ello fue deportado a Costa Rica. También fue expulsada de Nicaragua la artista italiana Emilia Arienti, a quién el régimen Ortega-Murillo le dio 48 horas para abandonar el país.

Sin información sobre los otros secuestrados

Seis agentes de la Policía Nacional allanaron el Jueves Santo por segunda vez, la casa del músico Josué Monroy, y se llevaron los instrumentos musicales que permanecían en el hogar situado en Altamira, dijo a CONFIDENCIAL una fuente cercana al músico que presenció el momento en que llegaron los uniformados.

Luego de su captura el martes, los familiares de Monroy confirmaron que su pariente está detenido ilegalmente en las celdas de Auxilio Judicial, conocidas como El Chipote.

Hasta la fecha los secuestrados no han sido presentados por las autoridades, ni han explicado el motivo de su detención más de 48 después de sus arrestos.

“Ellos volvieron el jueves y cuando se fueron, como 90 minutos después, llevaban sus guitarras, amplificadores, micrófonos, cables, parlantes, y otros objetos más pequeños. Ya antes (el martes), vimos que se llevaban dos laptops, y una cámara, pero no sé qué pretenden probar con eso. Es irracional, ilógico, absurdo, porque son artistas; no son delincuentes”, consideró un familiar bajo condición de anonimato.


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