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Régimen orteguista permite que dos laicos salgan de la Curia Episcopal de Matagalpa

El obispo Rolando Álvarez junto a ocho personas cumplen este miércoles 14 días de permanecer "secuestrados" en la Curia de Matagalpa

El régimen de Daniel Ortega permitió que el camarógrafo Flavio Castro y el corista Henry Corvera salieran el martes 15 de agosto de la Curia Episcopal de Matagalpa, donde el obispo Rolando Álvarez y ocho personas aún permanecen bajo asedio policial, completando 14 días de “secuestro”, confirmaron diversas fuentes consultadas por CONFIDENCIAL.

Se desconocen las condiciones de la salida de los laicos, quienes son los segundos que la Policía del régimen admite ser evacuados desde que el pasado jueves 4 de agosto, encerró al grupo integrado por seis sacerdotes, dos seminaristas, dos coristas y dos camarógrafos, liderados por monseñor Álvarez, responsable de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí.

El pasado 8 de agosto la corista Sujin Membreño fue la primera que salió de la Curia. Diversas fuentes consultadas refirieron que la gestión fue directamente con su familia, principalmente, con su hermana, Bianka Hernández, que se identifica como integrante de la Juventud Sandinista según sus publicaciones en Facebook.

Hernández confirmó que la corista estaba en casa y agradeció a la Policía por “cuidarla” y a la “buena gestión de nuestro Gobierno”, escribió en una publicación, que después fue eliminada.

Con la salida de Castro y Corvera, dentro de la Curia quedan nueve personas: los sacerdotes José Luis Díaz y Sadiel Eugarrios, primer y segundo vicario de la catedral San Pedro, respectivamente; Óscar Escoto, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe; Ramiro Tijerino, rector de la Universidad Juan Pablo II y encargado de la parroquia San Juan Bautista; y Raúl González.

También están los seminaristas Darvin Leyva y Melkin Sequeira, el camarógrafo Sergio Cárdenas y monseñor Álvarez. La justificación policial de la casa por cárcel impuesta es una investigación por supuestamente  “organizar grupos violentos” y “fomentar el odio”.

Más represión contra la Iglesia Católica

Mientras la Policía permitió que los laicos salieran de la Curia en la ciudad de Matagalpa, desde muy temprano, este 15 de agosto, arremetió contra la parroquia Santa Lucía, en Ciudad Darío, también perteneciente a la Diócesis matagalpina.

La Policía impidió que los fieles ingresaran al templo católico y el párroco Sebastián López celebró misa en el atrio de la Iglesia, mientras los fieles participaron de la eucaristía desde la calle, custodiada por antimotines.

Asimismo, la Policía tampoco ha informado sobre los motivos del arresto del sacerdote de la parroquia Espíritu Santo, Oscar Benavidez Dávila, capturado el pasado domingo en Mulukukú, en el Caribe Norte, convirtiéndose en el tercer religioso que el régimen de Daniel Ortega encarcela en el país desde junio pasado.

Cetcam: En Nicaragua se silencia, encarcela o destierra a clérigos críticos

El silencio, la cárcel o el destierro es lo que ofrece el Gobierno de Ortega a los sacerdotes de la Iglesia católica de Nicaragua con los que está confrontado, según un análisis del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam).

“La confrontación del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo con la Iglesia católica está llegando a uno de sus puntos más álgidos y los quiere forzar a tomar uno de tres caminos: el silencio ante la situación del país, la cárcel o el destierro en el caso de que no acepten bajar la cabeza”, valoró la Cetcam, un centro de pensamiento integrado por investigadores centroamericanos de distintas disciplinas, en un informe.

Ese centro observó que, a raíz de la expulsión del representante de el Vaticano en Nicaragua, monseñor Waldemar Stanislaw Sommertag, en marzo pasado, “los ataques y la persecución contra los religiosos se ha incrementado”, y el último caso es el confinamiento al que ha sido sometido el obispo Rolando Álvarez- a quien también quieren forzar al exilio, pero ha resistido-.

“El nivel de presión y violencia política ha llevado a varios religiosos a la cárcel, al silencio forzado y al destierro”, según el análisis de la Cetcam, titulado “Sin Dios y sin ley”.

Además de la expulsión del nuncio apostólico, un grupo de sacerdotes, entre ellos el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, y el padre Edwing Román, han sido “forzados de salir del país en 2019 y 2021, respectivamente, igual que las recién expulsadas misioneras de la Caridad orden Madre Teresa de Calcuta, anotó ese grupo.

El obispo Báez, por aparte, condenó la “cobarde y vil persecución de la dictadura de Nicaragua contra la Iglesia católica” e hizo un llamado al mundo para volver los ojos hacia Nicaragua.

“Necesitamos la oración, la cercanía y la denuncia de toda la Iglesia. Les ruego de corazón: ¡No nos abandonen!”, expresó a través de su cuenta de Twitter.

La batalla frontal del régimen de Ortega contra la Iglesia católica ha desencadenado una ola de rechazo a nivel nacional e internacional, tanto por instituciones religiosas como laicas que cuestionan la violación a la libertad religiosa. Este 15 de agosto un grupo de ciudadanos protestaron en la embajada de Nicaragua en México en demanda a que en el país prevalezca el respeto a los derechos humanos y cese la persecución a la Iglesia y los sacerdotes.

Para el Cetcam, “aunque parezca una locura o irracionalidad, esta escalada de confrontación de los Ortega-Murillo en contra de la Iglesia en realidad se corresponde con su estrategia de institucionalizar el estado policial sobre Nicaragua y esto pasa por terminar de silenciar todas las voces críticas o no subordinadas que existen”.

“De ahí que la Iglesia y particularmente ciertos líderes religiosos son vistos por Ortega y Murillo como “enemigos” que dificultan la imposición de su poder dominante”, consideró.


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