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Las seis torturas físicas y psicológicas que ejecuta el orteguismo contra los presos políticos

Médicos advierten los daños irreparables y las enfermedades físicas y psicológicas que arrastrarán los presos políticos de La Modelo y El Chipote

Las torturas físicas y psicológicas que sufren los presos políticos de Nicaragua en las cárceles del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo dejan daños irreparables en su salud. Algunos de estos efectos, como el visible deterioro físico, fueron exhibidos por la dictadura a través de fotografías y videos de 27 reos de conciencia, divulgadas entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre de 2022, después de 15 meses de aislamiento en celdas de El Chipote.

Algunos de los métodos de torturas denunciados por los familiares de los reos de conciencia son:

  • El aislamiento prolongado
  • El régimen de incomunicación
  • La alteración y modificación de los patrones del sueño
  • Privación de luz solar
  • Limitada o deficiente atención médica
  • Alimentación deplorable en cantidad y calidad
  • Limitación de visitas de familiares e interrogatorios continuos sin asistencia legal.

CONFIDENCIAL hace un recuento de los métodos de torturas contra los presos políticos que ejecuta el régimen orteguista en las cárceles de La Modelo y El Chipote, y los efectos que causan en la salud física y mental de los 205 reos de conciencia en el país, según el último conteo del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, con datos a agosto de 2022.

Métodos de tortura contra presos políticos en Nicaragua

Todas las condiciones de tortura contra los presos políticos en Nicaragua dañan sus cuerpos y causan heridas, muchas veces irreparables, en su mente y salud, advierten varios análisis, entre ellos un informe reciente de la Unidad Médica Nicaragüense. Estos son los métodos de tortura y sus secuelas en los presos políticos.

Aislamiento prolongado

El aislamiento prolongado tiene “un profundo impacto en la salud y puede provocar enfermedades mentales”, advierte la Unidad Médica. Si bien, el alcance del daño psicológico varía y va a depender de factores individuales, como problemas de salud preexistentes; las condiciones de reclusión, el tiempo fuera de la celda y el nivel de contacto humano, el contexto del aislamiento y la duración del mismo; la mayoría de los individuos en aislamiento muestran “alguna forma de perturbación”.

El daño psicológico derivado del aislamiento se manifiesta a través de crisis de ansiedad, depresión, ira, trastornos cognitivos, distorsiones de la percepción, paranoia y psicosis. “Un detenido que es interrogado de manera intensiva y, luego, encerrado repentinamente solo en una celda, aunque sea por unos días, puede presentar los síntomas antes mencionados desde el primer o el segundo día”, dice el documento.

Aunque los efectos psicológicos son los más comunes del aislamiento, también se reportan daños físicos que van desde problemas gastrointestinales, cardiovasculares y genitourinarios, migrañas y profundas fatigas, palpitaciones cardíacas, sudoración excesiva y repentina, deterioro de la vista, poco apetito, pérdida de peso y en algunas ocasiones diarrea, letargo, debilidad, temblores, sensación de frío, hasta el agravamiento de problemas médicos preexistentes.

El cronista deportivo y preso político, Miguel Mendoza, sufre varias enfermedades crónicas que se le han agravado estando en prisión. //Foto: Gobierno.

Incomunicación

La incomunicación representa otra forma de tortura contra los presos políticos en Nicaragua, puesto que no se les permite ningún contacto con el mundo exterior para dañarles la integridad psíquica y moral.

Consecuencia de estos tratos crueles e inhumanos son algunos síntomas psicóticos como alucinaciones y paranoia, ataques de pánico, conducta violenta, depresión, apatía y letargo. Pero sobre todo, advierte el informe médico, la incomunicación causa un impacto profundo en la habilidad de las personas para volver a relacionarse con otros seres humanos, fractura el lazo afectivo con la familia, que es muy necesario en situaciones de esta naturaleza que permiten mitigar el dolor moral causado por la detención arbitraria

La incomunicación también puede generar un deterioro del estado general de salud de la persona, agravamiento de las enfermedades preexistentes por el mismo estrés de encierro, la inadecuada o falta de asistencia médica, por la falta de alimentación y medicación adecuada, entre otros.

Mala alimentación

En el caso de los detenidos en El Chipote, reportan los familiares de presos políticos, que la comida es insuficiente en cantidad y deficiente calidad energética y nutricional, básicamente arroz y frijoles. Todos ellos han tenido pérdida de peso significativo, lucen débiles, demacrados, flacos y temblorosos. Además, tienen padecimientos crónicos como hipertensión, diabetes, cardiopatías que requieren de una alimentación específica.

La falta de nutrientes afecta la conducta de las personas, las emociones salen a la superficie con mayor facilidad de lo habitual, se presentan problemas de irritabilidad, ansiedad o depresión. La desnutrición afecta también al sistema nervioso por lo que es habitual que se generen alteraciones en la capacidad cognitiva, reduciéndose la emisión de respuestas elaboradas, la capacidad de planificar y tomar decisiones, el juicio o la capacidad de concentración, e insomnio.

A nivel físico los efectos más visibles son la desnutrición, alteración de la metabolización de los alimentos, aparición de diarreas constantes, pérdida de masa muscular y descenso de los niveles de energía, fragilidad ósea, amenorrea,  debilitamiento del sistema inmune, irritación y sangrado dental, edemas, alteraciones cardiovasculares, disminución del funcionamiento gastrointestinal, afectaciones en la capacidad respiratoria, ralentización del metabolismo, disfunciones pancreáticas y hepáticas, problemas renales y anemia.

La presa política y miembro de UNAB. Violeta Granera, al momento de ser llevada a los juzgados de Managua, luego de 15 meses de detención. //Foto: Gobierno

Privación del sueño

La privación de sueño que refieren los presos políticos también tiene un impacto negativo en su salud física y mental. En algunos casos se les impide el sueño debido a largos interrogatorios, a cualquier hora de la noche; en otras ocasiones porque en las celdas no apagan las luces en ningún momento, provocando un estado de ansiedad e hiperalerta. Todos esos métodos constituyen un sistema que apunta a desgastar, quebrar y, finalmente, alterar las facultades y la personalidad.

Esta privación de sueño puede afectar el desempeño de las personas, incluida su capacidad de pensar con claridad, reaccionar con rapidez y crear recuerdos. Este tipo de tortura también afecta el estado de ánimo y contribuye a la irritabilidad, depresión y aumento de la ansiedad.

Además genera fatiga, cansancio, excesiva somnolencia diurna, produce cambios a nivel metabólico, endocrino e inmunológico. También deriva en intolerancia a la glucosa y diabetes, incremento de la actividad del sistema nervioso simpático e hipertensión, reducción en la secreción de leptina y obesidad.

Privación de luz solar

A los presos políticos del régimen tampoco se les permite un mínimo de tiempo al aire libre, por lo que su acceso a luz solar y aire fresco depende de sus carceleros. Esta situación también ha dejado secuelas graves en su salud física y mental.

Consecuencias de la monotonía del encierro los reos de conciencia experimentan baja motivación, depresión, mayor estrés, menor energía, irritabilidad, apatía o tristeza, mayor sensación de soledad, despersonalización o la alteración de la imagen personal, frustración y sentimientos de culpa.

También presentan tensión muscular, disminución y debilitamiento de la funcionabilidad del cuerpo, deficiencia de vitamina D, que en las personas adultas puede causar huesos débiles, dolor óseo y debilidad muscular, y osteoporosis. También las deficiencias en vitamina D están asociadas a mayor riesgo de infecciones del aparato respiratorio, enfermedades autoinmunes o alergias.

Pésimas condiciones de reclusión

Las condiciones en que se encuentran recluidos los presos políticos violentan la dignidad humana, de acuerdo con denuncias de sus familiares. Las celdas no poseen ventilación, la iluminación es básica, no existen condiciones para el aseo personal, no poseen servicios sanitarios adecuados y aguantan frío durante las noches debido a la falta de sábanas y en algunos casos sin colchón.

El solo hecho de permanecer encerrado en este tipo de condiciones genera ansiedad, disminución de la autoestima, pérdida de intimidad, falta de control sobre su propia vida, ausencia de expectativas, pérdida de la imagen de su propio cuerpo debido a la carencia total de la intimidad y falta de motivación para el aseo personal.

Los reos de conciencia también experimentan un deterioro del estado general de salud, aparición de enfermedades dermatológicas, aumento de problemas respiratorios y gastrointestinales, pérdida de peso por frío y problemas sensoriales en la visión, el gusto y el olfato.


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