Opinion

Cinco estocadas de ORMU a las universidades: Un breve recuento

La educación en todos sus niveles está en un estado grave en Nicaragua, condenada a la mediocridad

La crisis sociopolítica de Nicaragua que se sostiene desde 2018, se ha venido agudizando con el pasar de los meses. La represión ha incrementado en varios sectores y actores sociales específicos, lo vemos en todos lados, las embestidas agresivas del régimen han alcanzado a la prensa, a las agrupaciones defensoras de derechos humanos, a los políticos opositores, a los movimientos feministas, ONG, Iglesia católica, activistas, campesinos, médicos, entre otros.

Cada uno de los actores sociales de Nicaragua, que se ha enfrentado o ha intentado hacerlo, contra el régimen, termina gravemente golpeado. En este particular, me referiré a la población universitaria nicaragüense pues es uno de los sectores que más ha recibido ataques por parte de la dictadura, de hecho, desde 2018 a la fecha, este no ha dejado de recibir daños a manos de ORMU. Por lo tanto, a manera de recuento se puede mencionar una secuencia que nos conduce hasta lo que se vive al día de hoy en materia de educación superior en todo el país.

1. En 2018 las universidades fueron atacadas con extrema violencia y uso de armas de alto calibre, que más allá de los daños infraestructurales y evidente violación de la autonomía universitaria, dieron como resultado una gran cantidad de estudiantes asesinados y heridos de gravedad. Todo esto a manos de fuerzas armadas oficiales y paramilitares.

2. También en 2018, fueron tomadas completamente por las fuerzas armadas del régimen, quitándoselas de las manos a los estudiantes y poniéndolas al pie de la dictadura, con lo cual se enterró cualquier pequeña posibilidad de libertad académica y autonomía universitaria.

3. Desde 2018 hasta 2021 se expulsó a los estudiantes líderes y activistas, a trabajadores administrativos y a una gran parte de reconocidos académicos; quedaron entonces sin la población estudiantil luchadora y resistente, y sin la calidad de la experiencia de grandes profesionales al servicio de la enseñanza. En su lugar, estos espacios vacíos que tales arbitrariedades causaron, fueron rellenados con mediocres e ineficientes docentes y con nuevos estudiantes provenientes de las turbas adeptas al partido de gobierno; como resultado final, la calidad académica se empezó a contraer.

4. Una vez completado el desastre causado con los arbitrarios procederes antes mencionados, se cubrió cada recinto con una decoración de pésimo gusto, las banderas del FSLN y los afiches con los rostros del dictador, esto como un ridículo y nada honorable acto demostrativo de un triunfo que nunca tuvo el régimen, controlar las universidades por la fuerza no ha sido más que una muestra de fracaso intelectual que no supieron superar más que con las armas, a sabiendas que la fuerza bruta no prevalece sobre el intelecto.

5. En 2022, apoderado de las universidades estatales, al régimen aún le quedaban objetivos sueltos, las universidades privadas, centros de formación, desarrollo de pensamiento crítico y conocimiento, que al no estar bajo su control le suponían riesgos, -!vaya cobardía la de los tiranos armados al temerle a los estudiantes con libros en la mano!-, ante este terror que le suponía la población académica que no se rige bajo el dominio estatal, la dictadura le dio una estocada más a la educación superior, y con la que pretende -poner la cereza al pastel-, confiscando gran parte de las universidades privadas del país y absorbiéndolas bajo su mando, refundándolas con nuevos nombres como si de nuevos logros se tratara, pero no son más que el robo de los logros ajenos, algo en lo que este régimen es experto.

Al día de hoy, la educación en todos sus niveles está en un estado grave en Nicaragua, condenada a la mediocridad y controlada por grandes conocedores del servilismo y la desgracia. Pero la dictadura está en terreno que no sabe jugar, lo suyo son las armas y la barbarie no las universidades; la violencia no el razonamiento civilizado y conocimiento; está desesperada porque sabe que más temprano que tarde será derrocada por cerebros y no por fuerza bruta, será la academia la que le dé su lección a como lo ha hecho siempre con todos los ignorantes, una lección de libertad, justicia, democracia, derechos humanos y sobre todo, una lección de valor.


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