Opinion

La historia, una maestra que no se jubila

No existe conductas iguales de los individuos dentro de una organización, porque toda actividad está definida por el momento

Un estimado amigo estadounidense, quien se interesa en nuestra historia política como un buen nicaragüense, nos escribió respecto a la columna del 20/09/22, sobre las “Tipicidades de la compleja realidad política”. Él nos hace lo que llama… “Una pregunta/inquietud:

“Además del apoyo y la confianza de los miembros/militantes de un grupo, ¿qué papel tiene en el comportamiento de un dirigente su reconocimiento (o no reconocimiento) del momento en el proceso evolutivo de la historia?

Primero omitiremos a los dirigentes de los partidos tradicionales –Liberal y Conservador— porque, además de tener trayectorias no muy ejemplares, actuaron en situaciones relativamente elementales. En sus circunstancias históricas sin grandes complejidades ideológicas, pocos pudieron hacer el reconocimiento de los intereses nacionales, y otros se decidieron por reconocer los intereses extranjeros ligados a sus propios intereses.

Nos atrevemos a suponer que la actividad política compleja y “moderna” en nuestra región, comienza con las intervenciones armadas de los Estados Unidos en el Siglo XX: República Dominicana (1904) Honduras (1905, 1907 y 1910); Nicaragua (1909 en Bluefields, 1910 y 1911 en Corinto) y la más larga de 1912 a 1933, con una breve pausa en 1925)

Todas esas intervenciones –unas más breves que otras— tuvieron las características imperiales adquiridas definitivamente en la guerra contra España (1898) para arrebatarle Cuba, Las Filipinas y Puerto Rico, las que fueron iniciadas con su expansionismo a costa de los territorios del norte de México a mediados del Siglo XIX.

II

En las etapas del proceso histórico todos actuamos condicionados por el medio social en que nos toca vivir y también cómo llegamos, o no llegamos, a tener una concepción del mundo y de la sociedad. Quienes son de familia de clase social poseedora de negocios, tierras o empresas, tienden a prepararse para administrar esas propiedades, y se educarán como economistas, abogados o para cualquiera otra actividad que no sea el trabajo físico. O se dedicarán a la política para convertirse en dirigentes de los partidos de su clase social que controlan o luchan por controlar el gobierno del Estado.

Quienes nacen en familias de pequeños propietarios o de profesionales con ingresos suficientes, aspirarán a tener cualquier profesión liberal. Los que nacen en familias que solo reciben salarios por su trabajo físico, la educación la orientarán hacia los oficios. Con eso ganarán lo justo para reproducirse como fuerza de trabajo en el proceso evolutivo del sistema económico social.

Excepcionalmente, los hijos de familias trabajadoras aspirarán a tener una profesión (medicina, abogacía, economía, actividades artísticas e intelectuales) la cual alcanza una minoría con sacrificios del colectivo familiar. La mayoría formará parte del ejército de los trabajadores, los desempleados, los analfabetos, o de la delincuencia común. (La delincuencia de arriba también es común, pero premiada)

En estas circunstancias se desarrollan quienes aspiran a ser dirigentes de su respectivo sector social. Pero entre una y otra clase social –por encima de sus diferencias— no hay fronteras infranqueables; cualquiera (hay muchos ejemplos) adopta concepciones ideológicas y políticas de la causa contraria: hijos de familias ricas se convierten en dirigentes de partidos de izquierda; e hijos de obreros y campesinos en ideólogos de las clases dominantes y de causas políticas.

III

Quienes aspiran a posesionarse, o ya están posesionados de cargos de dirección de cualquier movimiento o partido político, están obligados a tener y demostrar capacidad de reconocimiento de la realidad política, económica, social y cultural de su país y actuar en consecuencia. Solo así, serán reconocido como dirigentes por la mayoría de su colectivo político.

Quienes aspiran a lo mismo, pero si en sus actuaciones demuestran oportunismo, autoritarismo, demagogia, por ejemplo, no harán buen reconocimiento de su realidad, les retirarán la confianza y algunos solo podrán mantenerse en sus cargos con acciones deshonestas o de fuerza.

Con esas contradicciones transcurre todo “proceso evolutivo” y hacen el escenario en donde se desempeñan quienes participan en los movimientos políticos que libran las luchas por la superación de las condiciones de vida y trabajo frente al poder de quienes dirigen al gobierno del Estado. Al mismo tiempo, es el mismo escenario en donde actúan los dirigentes de los partidos no revolucionarios.

Todo dirigente defiende los intereses de sus representados, y en cada uno de ellos existe una aspiración fundamental: la de los dirigentes de movimientos y partidos progresistas, es alcanzar el poder en alguna etapa del “proceso evolutivo”. Si son dirigentes de partidos reaccionarios (no importa qué nombre ostenten) es continuar indefinidamente en el poder a cualquier costo… (el costo siempre es para los otros)

IV

No existe conductas iguales de los individuos dentro de una organización, porque toda actividad está definida por el momento de cada circunstancia y sujeta a la dinámica que los hechos adquieren en el desarrollo de las luchas políticas. Aquí interesa poner ejemplos de las conductas de dirigentes de movimientos políticos progresistas.

Todos hemos conocido a más de un individuo que ha tenido alguna de las malas conductas señaladas tantas veces, y la experiencia empírica nada deja oculto. Y siempre puede intentarse alguna caracterización de esos individuos pues, si conocemos los efectos causados con sus actitudes, también podemos conocer acerca de su comportamiento.

Haremos un muy breve resumen de tres organizaciones de distintas épocas, características orgánicas y niveles de desarrollo político ideológico, en donde hubo de todo. Pero actuaron tras la búsqueda de libertades políticas y justicia social, y solo uno pudo llegar a su meta, aunque frustrado después.

1) Partido Trabajador Nicaragüense (1931-1939) Fue el primer movimiento político pionero en su concepción, su estructura orgánica y funcionamiento. Sus dirigentes no estaban ideológicamente formados, pues, lo que pudieron haber conocido sobre teorías sociales, no les sirvió para el reconocimiento de las circunstancias del país: la intervención militar extranjera, la lucha de Sandino, políticos traidores gobernando y un dictador emergente.

El PTN no tuvo capacidad para apoyar a Sandino y tuvo muchas vacilaciones. Un grupo fue atraído con promesas del emergente dictador Anastasio Somoza García, y el conflicto interno que esto causó determinó su desaparición: unos pasaron al somocismo; otros a la cárcel, al exilio y al anonimato.

2) Partido Socialista Nicaragüense (1944) Surgió en las circunstancias de la II Guerra Mundial. Los petenistas habían regresado del exilio en Costa Rica (1941) donde se vincularon a Vanguardia Popular (comunista) y juntos con viejos petenistas y nuevos cuadros trataron de organizar un nuevo partido, pero no se ponían de acuerdo sobre qué tipo de partido.

La lucha contra el Eje nazi fascista (Alemania, Italia y Japón) de Los Aliados (tres países capitalistas (EE.UU. Inglaterra y Francia, con gobierno en el exilio, y la Unión Soviética) fue circunstancia determinante para que los dirigentes obreros encontraran la unidad a través de la solidaridad con la URSS, primero en el Comité Pro Democracia y después en el Frente Anti Fascista de los Trabajadores. Se pusieron de acuerdo de presentarse en un mitin (3 de julio de 1944) con un documento firmado por una Comisión Ejecutiva del Partido Socialista Nicaragüense, con nombres propios y sus respectivos cargos.

Aquella presentación fue improvisada y el documento no fue discutido en ningún congreso. Primera debilidad. La segunda, fue el no reconocimiento de las circunstancias, pues los confundió: a) la campaña demagógica de Somoza con el Código del Trabajo; b) la declaración de guerra del dictador contra Alemania, para congraciarse con los EE.UU. y lucirse como antifascista; c) influencia del Brauderismo (nombre derivado de Brauder, apellido del secretario general del Partido Comunista estadounidense) que consistía en ver la alianza de los tres países capitalistas con la URSS, como una posibilidad de poder aspirar al socialismo en alianzas con partidos democráticos.

V

Terminada la guerra el proceso interno cambió; se inició la lucha contra la reelección Somoza García, y el PSN hizo rectificaciones de sus posiciones iniciales. En 1959, triunfó la Revolución Cubana y conmovió la vida política continental. En Nicaragua comenzó a hablarse de revolución, y se produjeron los primeros intentos guerrilleros en Olama, Los Mollejones y El Chaparral. Los primeros de opositores democráticos, el último de inspiración socialista, y fueron derrotados prácticamente sin haber accionado.

La participación de Carlos Fonseca Amador en El Chaparral fue en su condición de militante del PSN. Pero de este fracaso surgieron dos conclusiones antagónicas: a) Carlos Fonseca, rompió con el PSN y consideró que no fracasó la guerrilla sino su mala organización, e inició las tareas para una nueva guerrilla creando sucesivamente el Movimiento Nueva Nicaragua, el Frente Nacional de Liberación y el Frente Sandinista de Liberación Nacional; b) el PSN concluyó que la lucha armada… como expresión más desarrollada de la lucha política, debería ser por medio de la insurrección popular de masas.

Ahí nació una relación conflictiva entre el FSLN y el PSN, y se produjo la deserción de jóvenes socialistas hacia el FLN primero y el FSLN después. Dentro de la dirección del PSN surgió una tendencia pro lucha armada, según las condiciones señaladas y, poco a poco, inició tareas conducentes hacia ese objetivo entre los años 60-70, hasta 1979.

Antes, a raíz de la masacre del 22 de enero de 1967, el PSN tuvo su primera división: una corriente conservadora de su dirección, contraria a toda lucha armada y a la alianza con otros partidos opositores; creó su Partido Obrero Socialista nicaragüense, de corta existencia y en 1970 lo convirtió en el Partido Comunista de Nicaragua, que termino aliado a la UNO en las elecciones de 1990. Ya no se le conoce existencia.

Para 1976, mientras la lucha del FSLN avanzaba, el PSN aceleraba la creación de su Organización Militar del Pueblo, y surgió otra tendencia contraria a la lucha armada y proclive a mantenerse solamente en la Unión Democrática de Liberación (1974) integrada por los partidos de oposición y tres centrales sindicales; y organizaron su Partido Socialista Nicaragüense.

En UDEL quedaron los dos PSN: uno siguió acercando su táctica de lucha armada, y en 1979 se integró al FSLN; sus militantes pasaron al Ejército, a la Policía, a sus organismos políticos y medios de comunicación. Este fue su fin. El otro PSN se unió a la UNO y finalmente se dividió en dos fracciones, ninguna activa ya. Cada dirigencia de los dos PSN hizo su propio bien o mal reconocimiento de las circunstancias…

VI

3) Frente Sandinista de Liberación Nacional (1960 ¿o 1961?) Fue un movimiento político militar, nunca funcionó como un partido marxista-leninista, y fue el que pudo culminar su tarea, porque supo hacer el reconocimiento de las circunstancias y aplicar la táctica y estrategia adecuadas contra la dictadura somocista. Su debilidad fue no tener homogeneidad ideológica, pues su dirigencia y membresía representaban una miscelánea de concepciones:

Marxistas-leninista, socialdemócrata, socialcristiana, socialista, neoliberal en lo económico, católica progresista según la Teología de la Liberación, evangélica y… su historia aún espera por un estudio científico de sus características únicas y de mayores costos humanos en América Latina. También tuvo una división en tres tendencias, reunificadas en las proximidades del triunfo de 1979.

Ese estudio abarcaría al menos seis etapas: 1) la guerrillera; 2) la insurreccional; 3) la etapa gobierno (1979-1990); 4) la división interna (causas que dieron origen al Movimiento Renovador Sandinista, 1994); 5) el Orteguismo (sustitudo del Sandinismo); 6) su degradación en dictadura familiar.

Hasta aquí mi respuesta al estimado amigo. Pero el proceso está inconcluso y hay nuevas circunstancias.

(Al margen de estas cuartillas, se quedó sin espacio)


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