Opinion

Los “cara de barro” en acción

Almagro, seguirá con su doble farsa, mientras en Washington no le ordenen hacer otra cosa

Si una persona redujera su hábito informativo a la lectura de diarios, a escuchar lo que se dice por la televisión, las prédicas de pastores y el discurso de los políticos –entendido el “discurso” como “conjunto de enunciados con que se expresa, de forma escrita u oral, un pensamiento, razonamiento, sentimiento o deseo”—, pero le es ajena la práctica de cuestionar, de analizar o siquiera de dudar, entonces será incapaz de hacerse un juicio justo sobre ningún asunto.  Y el criterio propio, desaparecerá.  Esa persona será prisionera en las redes internacionales de la propaganda transnacional, deformadora de los hechos con fines políticos hegemónicos.  En tal situación, estará sujeta a la manipulación, y será “apenas sensitiva” ante la realidad.

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Las personas sometidas en esa costumbre de solo leer y escuchar noticias parcialmente interesadas (más las que ni siquiera leen ni escuchan nada, y están en un grado sumo de ignorancia) convencidas de que les dicen la verdad, forman un gran segmento humano que siendo víctima no lo sabe, y adopta una indiferencia objetivamente cómplice ante las conspiraciones contra la soberanía de los pueblos.  Así ha sido siempre, y lo es más ahora por la amplitud y universalidad de la propaganda, pero la mentira no ha sido por siempre una fuerza fatalmente vencedora.  Los hechos pueden ser deformados, pero no todo el tiempo pueden ser ignorados, porque son parte inseparable de la vida de todos; solo hay que tratar de comprobarlo a tiempo para no lamentar nada después.

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Esta situación la hemos podido ver, más claro que nunca, observando lo sucedido en la OEA en torno a la conspiración contra Venezuela.  Un grupo de países miembros de esa organización, con las características comunes de tener gobiernos insolventes con los intereses y los derechos de sus países y de sus pueblos, hicieron su máximo esfuerzo en su carrera contra Venezuela antes de llegar a la meta en la última reunión del Consejo Permanente de la OEA, pero no lograron nada, aparte de leer, pero no aprobar, un documento elaborado en Washington y firmado por ese grupo de países que –presionados o voluntarios— quisieron hacerlo oficial de ese institución.  Han arreciado su campaña después de las respuestas a sus conspiraciones, mancomunados con fuerza internas interesadas en darle una “solución a la crisis” de Venezuela, derrocando a Maduro.  Eso, por lo visto hasta hoy, es más deseo que realidad.

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Con ese objetivo en ristre llegaron a esa reunión a repetir todo lo que contra Venezuela han estado diciendo, pero algunos cancilleres hicieron cucharitas de niños resentidos con su boca al escuchar verdades sobre sus países, que no pueden ocultar, y hasta se salieron o intentaron salirse de la reunión.  El mexicano, por ejemplo, olvidó que no tiene moral para hablar contra nadie sobre los derechos democráticos y humanos, si su gobierno aún no ha dado ninguna respuesta a los padres de los 43 estudiantes asesinados en masa por autoridades oficiales aliadas con narcotraficantes, sin contar la ola de crímenes hasta contra decenas de periodistas mexicanos; hubo cinco de ellos baleados solo en marzo recién pasado.  Y, sin pena alguna, ese señor encabeza la nueva jornada contra Venezuela, donde no ocurre nada parecido a lo de su Máexico.

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Al canciller mexicano no le gustó escuchar que gobiernos de su país, entre los años 2000 y 2010, permitieron que compañías estadounidenses extrajeran mayores cantidades de minerales del subsuelo mexicano, de las que extrajo España en más de trescientos años de coloniaje.  Para actualizarles sobre el lacayismo de su gobierno, al ese canciller le recordaron la forma temerosa, casi cobarde, como que ha reaccionado ante las amenazas imperiales de Trump, y que ni siquiera le ha propuesto a la OEA tomar alguna resolución en contra del muro que ya le están ampliando en su costilla norte.  Más bien se suman a la conspiración iniciada en Washington, como de costumbre, con toda docilidad.

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Los ejemplos sobre la hipocresía de los gobernantes mexicanos no se agotan con lo dicho.  Después del presidente Lázaro Cárdenas, el último revolucionario, y quien nacionalizó el petróleo, los gobernantes mexicanos han actuado como pidiéndole perdón a los Estados Unidos por ese acto soberano y patriótico de recuperar lo suyo, y como queriendo hacer olvidar a las transnacionales gringas que en México algún día hubo una revolución. Los gobernantes de México resumen lo que en materia de corrupción, anti patriotismo y coautoría de la pobreza hacen muchos de los gobernantes “democráticos” ahora coaligados contra Venezuela.  Viven practicando las violaciones a todos los derechos de sus pueblos, mientras se proclaman cruzados por la “democracia”.

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Quizás no basten los breves datos ofrecidos sobre México, pero sirven para confirmar lo dicho, y algunos de los problemas actuales que son comunes a sus socios.  Por ejemplo, es inocultable que de los cien millones de la población mexicana, el 40% vive en la indigencia y el16% en la pobreza, o sea, más de la mitad, el 58% (58  millones de mexicanos) sufren mucho más que simple pobreza.  Pero sobre la pobreza de su pueblo, muchos han levantado su riqueza multimillonaria, entre ellos uno de los más ricos del mundo, quienes ni siquiera necesitan ser presidentes para gobernar, porque tienen a su servicio gobiernos, presidentes, cancilleres y políticos.

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La hipocresía de los gobiernos latinoamericanos, enriquecidos desde el poder y al servicio de los ricos, es lo que caracteriza a los “que emplazan a la OEA concretar una hoja de ruta, para apoyar el funcionamiento de la democracia y el respeto al Estado de Derecho en Venezuela”… y también a los que dicen defenderla, como el caso de Nicaragua.  Nada parecido a lo que dicen contra Venezuela en la OEA dijeron contra el Chile donde los gringos impusieron a Pinochet, ni contra ninguno de los gorilas asesinos de los otros países del cono Sur.  ¿Y qué hizo la OEA cuando los gringos invadido pueblos como los de la República Dominicana, Grenada, Panamá y otros?  En Nicaragua hay quienes justifican el papel de la OEA contra Venezuela, con el hecho de que ayudó en la lucha contra Somoza.

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Omiten dos cosas esenciales: que desde cuando la OEA operaba bajo el nombre de “Unión Panamericana” y después de 1948 que cambió de nombre, no criticó la intervención militar yanqui, ni la creación de la dictadura somocista después del asesinato de Sandino.  Tuvo a Somoza entre sus apreciados miembros, e intervino hasta después de que sus crímenes se hicieron intolerables y el pueblo se levantó en armas.  Aun así, la OEA intentó salvar a su régimen y suplantar a Somoza con sus títeres; en aquellas  condiciones, reclamarle a la OEA su mediación no significó perdonarle su complicidad, sino un reclamo ante el mundo para que reparara en algo sus perjuicios causados históricamente al pueblo nicaragüense.

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Tampoco dijeran nada cuando los gobiernos venezolanos mataban gente en las calles cuando protestaba por las medidas de ajustes neoliberales y los políticos recibían coimas por permitir a las compañías gringas el saqueo del petróleo.  Ahora, esos políticos ex gobernantes de Venezuela, más sus herederos políticos forman la oposición, que en más de 19 años ha conspirado de todas maneras y siempre aliada con gobiernos de los Estados Unidos, tratando de restablecer su dominación de clase.  Ahora también esos opositores son los “héroes” de la OEA; y, por lo visto últimamente, también son los “héroes” de la derecha nica y hasta de un partido de cierta (ahora incierta) izquierda.

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En todo el proceso conspirativo, se ha visto hipocresías como la del canciller brasileño, otro “cruzado por la democracia”, pero quien, al escuchar la verdad de que su presidente Michel Temer no fue elegido por el pueblo, sino por una cúpula de políticos corruptos (incluso uno que lo acaban de condenar a 15 años de cárcel por ladrón), se le salieron los mocos mientras él se salía de la reunión como protesta por “el insulto”.  La corona de la hipocresía “Miss Venezuela” es esta: el mundo “democrático” lamenta el “golpe de estado” contra el parlamento; pero enmudeció ilusionado, cuando su primer presidente, Ramos Allup, convirtió desde el primer día al recinto de la Asamblea Nacional en el centro de las operaciones contra a estabilidad, declarando que le “daba seis meses” a Maduro para que dejara la presidencia.

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Les pareció ejemplar que un parlamento conspirara para derrocar al presidente de la república, igualmente elegido por el voto mayoritario del pueblo, pero ahora claman al cielo “democrático” buscando auxilio por los conspiradores, porque recibieron su medio vuelto.  Ahora les parece “antidemocrático” –y por eso buscan echarle la vaca a Venezuela desde la OEA— porque el gobierno defienda la estabilidad de su país, quitándole funciones a quienes solo han utilizado la Asamblea Nacional para encubrir de “legalidad” sus conspiraciones.   Un juego político perverso, y criminal porque no les importa que Venezuela pueda ser ensangrentada con una intervención extranjera con tal de restaurar el neoliberalismo.

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Descarado e hipócrita como esos cancilleres es Luis Almagro, por eso encabeza la embestida contra el gobierno de Venezuela, mientras en Nicaragua negocia con Ortega su continuidad en el poder, omitiendo que sus  fraudes electorales fueron comprobados por observadores de la misma OEA.  Además, está insuflando confianza en la oposición hacia el aparato electoral que ha practicado los fraudes.  Almagro, seguirá con su doble farsa, mientras en Washington no le ordenen hacer otra cosa.  Y Almagro halló su par en el canciller Denis Moncada, quien le ataca por su papel contra Venezuela, pero en Nicaragua le aplaude su farsa con Ortega.  A eso ni se le puede calificar de doble moral, porque ambas actitudes hacen una sola inmoralidad.  Les cabe mejor un decir muy nicaragüense: son también unos “caras de barro”…

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Ruperta y Ruperto:

–La ofensiva por la restauración conservadora en el Cono Sur, halló su Waterloo en la línea ecuatorial, Rupertó…

–Ahora, Rupertá, hay que esperar que la ofensiva neocolonial que viene del Norte, encuentre su Carabobo en Venezuela…

–Lo que yo estoy encontrando aquí, en Nicaragua, respecto a la conspiración contra Venezuela, Rupertó, es que unos políticos, para no molestar a los gringos, están poniendo “cara de barro”… ¡y otros “cara de bobo”!


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