Opinion

Mejor que una Cumbre… es la monarquía

Daniel Ortega no iría a la IX Cumbre de las Américas de Los Ángeles, California, aunque recibiera una invitación especial, y él mismo ya lo confirmó

No tiene ningún mérito el haber sugerido algo cuya certeza sería comprobada un poco más tarde, porque advertir sobre lo que está a la vista no requiere de facultades adivinatorias –ni mucho menos— sino de una simple observación de la naturaleza de un suceso o las características del personaje al cual se hizo referencia.

En dos columnas seguidas nos hemos referido a que Daniel Ortega no iría a la IX Cumbre de las Américas de Los Ángeles, California, aunque recibiera una invitación especial, y él mismo ya lo confirmó.

Las razones para que tan fácil predicción no fallara, son tan conocidas por los nicaragüenses, que no es necesario repetirlas y, sin embargo, recuerdo una que las resume todas: se sentiría como un pez fuera del agua. Ortega las confirmó el recién pasado 18 de mayo en su alocución en el 127 aniversario del nacimiento del general Augusto C. Sandino.

Solamente que en su nuevo discurso reveló –sin proponérselo, claro está, y de modo muy particular— el alivio que le había producido el hecho de que no sería invitado a la IX Cumbre, desde cuando fue anunciado por Joe Biden, y tantas veces repetido en los medios de comunicación.

Pero, además, Ortega se permitió hacer un gesto de dignidad para contraatacar, y asumió el papel de portavoz de la CELAC con una insinuación escatológica:

“Yo digo desde aquí al yanqui: ¡olvídense! No nos interesa estar en esa Cumbre. Es (sería) ir a llenarse… ya sabemos de qué.”

Todo el mundo sabe a qué piensa Daniel que se llenaría en la Cumbre, porque todo el mundo entiende ese lenguaje nada diplomático –ni de categoría presidencial— sino propio de una charlatanería familiar, de mesa de tragos o pleitos de vecindario.

II

Lo que podría resultar difícil de entender, sería que los miembros, los directivos y, sobre todo, el presidente pro témpore de la CELAC, Alberto Fernández –y presidente de la República Argentina— adoptaran el contenido de ese discurso como una opinión oficial de este organismo continental.

Sin embargo, lo que tuviese de vulgar un discurso cualquiera es solo un asunto folklórico sin importancia dentro de una política seria.

Lo importante dentro del discurso de Ortega, está en que haya pretendido darle pauta de comportamiento político a la CELAC, con lo cual trastoca el orden de esta organización, máxime cuando quiere representar a todos los pueblos latinoamericanos y del Caribe. También sabotea el principio del entendimiento amistoso que es el caro objetivo de un organismo internacional, a través de la libre exposición de los más diversos criterios que pudieran existir.

Contrario a eso tan elemental se pronunció Ortega en su consejo: “Lo que tendría que decirle la CELAC al gobierno yanqui: vos quédate allá con tu Cumbre y nosotros con CELAC. Te invitamos a que te reunás con nosotros, pero no vas a decidir quiénes van a estar en esa reunión. Eso lo decidimos nosotros…”

Algo muy curioso tiene cabida en ese consejo, y es la coincidencia de la opinión de Ortega con la opinión de Biden: ambas son excluyentes y, por ello, totalmente opuestas a lo expresado por quienes objetan la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua de la IX Cumbre.

Ortega no solo se ha enredado en los hilos –siempre mal hilvanados— de sus discursos, sino también está chocando con el punto de vista de la propia presidencia de la CELAC, la que él está intentando manipular. Aquí están esos contradictorios puntos de vista de la máxima autoridad de Argentina y de la CELAC, respecto a las exclusiones del anfitrión de la IX Cumbre, pues la ven como: “Una oportunidad para construir un espacio de encuentro en el que participen todos los países del hemisferio.”

III

Todo lo anterior indica que la única posición sensata que se ha visto desde el momento en que se anunció la convocatoria de la IX Cumbre de las Américas, sigue siendo la del presidente Manuel López Obrador, lo que, al mismo tiempo, señala el motivo de los ataques que les han proporcionado sin descanso los simpatizantes de las exclusiones.

Por otro lado, esos ataques a López Obrador ejemplarizan cuan profundamente ha penetrado en la conciencia de amplios sectores de la oposición en Nicaragua, la idea –nada cierta— que le otorga primacía a la ayuda y a la solidaridad de las instituciones y organismos internacionales en la lucha por la liberación de la dictadura Ortega Murillo.

No obstante, esos sectores –más la población en general— que así piensan no son merecedores de crítica alguna, sino merece más bien la comprensión, porque… ¡en ninguna de las épocas más crueles de la dictadura de los tres Somoza el pueblo nicaragüense sufrió muertes, persecuciones, asedios, encarcelamientos, exilios, torturas físicas y psicológicas, ni la ilegalización de sus organizaciones sociales, políticas, cívicas y religiosas como las está sufriendo ahora bajo esta dictadura, todo de forma masiva y simultánea!

Es una realidad que desespera por momentos a quienes les toca lo más duro de la cotidiana represión. Es que muchas de las crueldades de la dictadura de los tres Somoza se habían practicado en contra de la humanidad de los dirigentes de los partidos opositores: conservadores, liberales independientes, socialistas, socialcristianos y estudiantes, sobre todo, cuando ocasionalmente acometieron algunas pequeñas o solo intentaron hacer acciones armadas.

Eso ocurrió durante los 45 años de la dictadura somocista, y solo cuando en ocasiones extraordinarias las masas populares se lanzaron a las calles contra aquella dictadura (como el 22 de enero de 1967 y en protesta por el asesinato de Pedro Joaquín Chamorro) la represión y las masacres las hicieron extensivas a la población en general, contrario a lo que está sucediendo ahora.

Fue durante los últimos años del somocismo, que todo lo que ahora sufre la oposición cívica bajo la dictadura Ortega Murillo, los tres Somoza lo hicieron en contra de los combatientes sandinistas, porque fueron quienes más seriamente se enfocaron en la lucha armada en contra de sus dictaduras, hasta derrocar a la última, pero con importante participación de la oposición tradicional.

Lo peor de todo lo que hoy está sucediendo, es que muchos de los que heroicamente combatieron contra el somocismo, ahora están encarcelados, torturados, juzgados y condenados ilegalmente junto a opositores de todas las otras corrientes políticas, por los falsificadores del sandinismo.

Con el sentimiento ofendido, veremos más…

Al margen de estas cuartillas

*El hecho más acusador de la contrarrevolución que encabeza Daniel Ortega, manipulando a Sandino, es que ha encarcelado a destacados combatientes históricos…

*Entre ellos, Víctor Hugo Tinoco, Dora María Téllez y Hugo Torres (quien ya murió en prisión) estos últimos comandantes sandinistas muchos más destacados en la guerrilla que su carcelero…

*No se dice aquí, lo dice la historia del Frente Sandinista original, y lo confirma la historia de la Nicaragua de los últimos 60 años…

*Entre los numerosos textos que registran esas veracidades históricas, está uno del Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez…

*Si algún acto consciente –y nada casual— es atribuible a Daniel Ortega, sería su implacable persecución contra la historia del país…

*Y aquí están algunas pruebas:

Creó un “museo de la revolución” en donde él es el único comandante con presencia en casi todos los frentes, sin haber estado más que en uno y solo brevemente…

*Firmó un tratado canalero con un magnate chino, más lesivo de la soberanía nacional que el siempre despreciable “Tratado Chamorro-Bryan”…

*Ha expropiado, clausurado o mediatizado todos los medios de comunicación escritos y televisivos independientes…

*Y ha encarcelado y exiliado a más de un centenar de periodistas, todo lo cual significa un inútil, pero doloroso intento por impedir que se escriba la historia cotidiana del país…

*Otro nihilista fin lo persigue con la clausura de casi trescientas organizaciones civiles, sociales, religiosas, educativas y culturales…

*Que incluye a la Academia de Ciencia, a varias universidades y al Festival Internacional de Poesía de Granada…

*Con estos hechos, sobrepasa al nihilismo, porque lo que ahora destruye, lo pretende sustituir con la monarquía chapiolla de la familia Ortegamurillo…

*Como no hay monarquía sin brazo religioso, Rosario ejerce como sacerdotisa de su propia iglesia, lo cual lo comprueba su homilía del 20/05/22:

*”Con vida verdadera y con fe en Cristo Jesús, que tanto proclama amor, la solidaridad, la hermandad, es que vamos adelante, y es nuestro el porvenir.”

*Es decir, de ellos van hacia un porvenir monárquico, con Daniel I, quien podría ser conocido en la historia oficial como El Implacable.


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