Política

Arturo McFields: “Yo soy la prueba de que hay muchos más, no pierdan la esperanza”

Embajador denuncia la crueldad contra presos políticos y dice a los servidores públicos: “Pierdan el miedo”

La palabra “crueldad”, se repite varias veces cuando el embajador ante la OEA, Arturo McFields, intenta explicar las razones de su ruptura con la dictadura Ortega Murillo.

El padre de una niña de cinco años, lloró cuando conoció que la presa política Tamara Dávila, aislada en la cárcel del Chipote desde hace nueve meses, enfrenta una prohibición que le impide ver a su hija de la misma edad. Y el día que falleció el general en retiro Hugo Torres, como preso político, exclamó “se los dije, se los dije”, recordando la propuesta fallida que hizo en cancillería de liberar a 20 presos políticos.

“Una cosa es la política y otra cosa es la crueldad”, que no se puede justificar con ninguna ideología, insiste McFields, funcionario público en las embajadas de Nicaragua en Washington y la OEA desde 2011, hasta su sorpresiva denuncia este martes 23 de marzo contra el régimen que defendió en los foros internacionales, durante sus cinco meses como embajador ante la OEA.

En una amplia entrevista con el programa televisivo Esta Noche, el periodista y diplomático defendió su condición de servidor público, y dirigiéndose a los trabajadores del Estado dijo: “Yo soy la prueba de que hay muchos más, no pierdan la esperanza, pierdan el miedo”.

La declaración que leíste esta mañana, como embajador de Nicaragua ante el Consejo permanente de la OEA, denunciando las atrocidades de la dictadura Ortega- Murillo ha causado una enorme sorpresa en Nicaragua, en el régimen y en la comunidad internacional. ¿Cuántas personas conocían de tu decisión de romper públicamente con el régimen el día de hoy?

Solo mi esposa. Quisiera poder decirte otra cosa, pero solo mi esposa y mi niña de cinco años. Fue una decisión dura pero necesaria. Me siento libre, siento que me quitaron las cadenas. El  día de hoy, yo era un niño, se conmemoran más de 30 años de lo de (el acuerdo de) Sapoá, de aquellas pláticas que empezaron a desencadenar un proceso de paz, y estamos cerca del mes de abril. Esta declaración era mi ofrenda a los que ofrendaron sus vidas.

La crueldad con los presos políticos

¿Por qué decidiste hacer esta declaración el día de hoy en el Consejo Permanente y no antes, en otros foros que se realizaron en la OEA, especiales sobre Nicaragua, o en la misma Asamblea General?

Esto es algo que me ha acosado internamente desde hace mucho tiempo, he andado con eso, pero es una decisión familiar, porque al final del día no es que: ¡qué bonito que dio el discurso Arturo! Yo tengo familia en Nicaragua, tengo a mis hermanos, no voy a mencionar mejor. Y vos y yo sabemos que el régimen no anda repartiendo dulces: manda a la cárcel a la gente.  Y no solamente la cárcel, sino la manera inhumana que están en la cárcel, o sea, los famosos planteamientos de Mandela, no existen, que son cosas mínimas, mínimas de tratamiento, entonces es algo muy difícil, pero lo que está pasando…

Te voy a decir algo, yo lloré cuando escuche un testimonio de esta  muchacha que tiene una niña de cinco años y que no la ha podido ver. Mi niña tiene cinco años, lloré.  Porque yo dije,  aquí estoy cómodo en Estados Unidos, le doy un beso a mi hija, hago mis oraciones con ella,  y esta muchacha está pudriéndose en una cárcel.

Se llama (Tamara) Dávila.

Tamara Dávila tiene una niña de la misma edad y lleva nueve meses sin poder verla, sin poder abrazarla. Llega un momento en que la ideología no da para cubrir tantas cosas. Vos podés argumentar temas políticos, electorales, diplomáticos. Pero, como vas a argumentar eso, que una madre no ve a su hija. Eso no se argumenta con ideología ni con retórica.

Eso me dolió muchísimo. Me dolió muchísimo lo de Miguel. Miguel estudió en el Loyola, yo estudié en el Loyola; y el estudió en la UCA, yo estudié en la UCA. Me dolió lo de Cristiana, tu hermana; Pedro Joaquín, tu hermano. Imaginate vos, Pedro Joaquín preso, o sea todavía Cristiana, tal vez por el papel del periodismo que estaba en la mira, pero cuando miré a tu hermano, solo porque en un suspiro, de que tal vez consideraría entrar la contienda electoral, ¡inmediatamente preso!

Y un detonante, bueno, gente que conocía, don José Adán Aguerri, estuvo en mi boda, abrazó mi esposa, a mí. O  sea, a José Adán Aguerri más bien le pasó las mías, él creyó en el proyecto que estaba planteando el Gobierno, de Gobierno, empresarios y trabajadores, él creyó sinceramente en eso. Pero, una cosa es la política y otra cosa es la crueldad.

Estas describiendo hechos que ocurrieron, incluso, antes de que vos aceptaras ser embajador del Gobierno de Nicaragua ante la OEA. En su declaración hablás y denunciás al régimen por más de 350 asesinatos que están en la impunidad, más de 170 presos políticos. Pero todo eso ya había ocurrido antes de vos aceptaras en el mes de noviembre ser embajador ante la OEA. ¿Por qué?

El punto es este, hasta donde llegan las mentiras y las verdades. En el Gobierno vivimos en una burbuja, que se nos repite que eso jamás existió, es un producto del imperio, es un producto de la CIA, es un producto de los medios, eso jamás existió. Y llega un momento en que, una mentira repetida tantas veces, no la creés, porque yo nunca la creí, pero lo ponía en tela de duda, tengo que decirlo.

También, no sé si lo vas a entender, no se tu experiencia de fe.  Pero  siempre he creído que en los Gobiernos más duros, siempre es importante que haya gente con vocación humana, incluso en los tiempos de Hitler tal vez se necesitaba alguien que ayudara a salvar a unos judíos, y que fuera de las filas de ellos. Incluso, en la Biblia se habla de Daniel, de Daniel y Nabucodonosor. Daniel trabajaba para un rey que no tenía a Dios ni respetaba la vida del ser humano, pero Daniel fue usado en medio de un Gobierno tiránico, como Nabucodonosor.  Está el ejemplo de Nehemías. Nehemías trabajó para un Gobierno bastante difícil, y sirvieron.

Yo siempre he creído en algo,  estés donde estés, siempre podés ayudar, de algún modo.

Vos fuiste diplomático en la misión de Nicaragua en Washington, más de siete años como agregado de prensa, y luego ministro consejero en la OEA, hasta que el año pasado te nombraron embajador plenipotenciario en la víspera de lo que ocurrió el 7 de noviembre. ¿Quién te nombró embajador y por qué?

El Gobierno de Nicaragua me nombró embajador. El que hace los nombramientos para ser embajador es el Presidente de la República; en el caso de los otros cargos es el canciller. Cuando me nombraron agregado de prensa fue don Samuel Santos; cuando me nombran primer secretario fue don Denis Moncada, y luego,  en el de ministro también fue don Denis. Pero en el caso de embajador, ya fue una decisión del presidente. Y te digo, yo siempre creí que los cambios podrían ocurrir desde adentro.

Yo digo, ok, si yo me salgo, ¿Qué va a cambiar? Estando adentro puedo ayudar, y lo intenté, lo intenté. Pero como dije en el discurso, el problema en el Gobierno no es que la gente no hable, sino que la gente no escucha. Recuerdo en una ocasión me dijeron, ¿qué si yo era el embajador de Nicaragua o era el embajador de Almagro? Y muchas, muchas situaciones bastante difíciles en las que yo decía, si por lo menos ayudo a la liberación de unas diez personas. Hubo unas pláticas con Almagro en que se estuvo intentando algo en determinado momento, para la navidad sin presos, había un movimiento, un esfuerzo ahí con la OEA, pero no se logró. Yo tenía esperanzas, pero no se logró.

No es fácil romper el silencio

En tu declaración decís, contundentemente, que “en Nicaragua no hay elecciones creíbles”. Pero cuando estabas como embajador del Gobierno, en la OEA el 10 de noviembre dijiste: en Nicaragua se votó de manera libre, libre de presiones, libre de chantajes, libre de injerencia, libre de sanciones. Se votó con esa libertad que da el ser nicaragüense.  ¿Ese es un discurso de Arturo McFields o de la Cancillería? ¿Qué cambió desde el 10 de noviembre hasta el día de hoy?

Tenía que hacerlo si no me despedían, y una vez que llegara Nicaragua se me quitaba mi pasaporte, y si seguía hablando más se me alistaba una suite presidencial en el Chipote.

Es complicado, Carlos Fernando,  la gente cree que es muy fácil trabajar para el Gobierno, la gente cree que es un paseo en las nubes. No lo es. La guerra psicológica estando dentro es más difícil de lo que pensás. Hay gente que ha renunciado cinco veces a su cargo, después vuelve, después se arrepiente, porque tienen un conflicto moral y espiritual tremendo, es una lucha espiritual muy grande.

Yo considero que es importante romper el silencio, y no es fácil romper el silencio. No estaba ganando mal, mi esposa trabaja muy bien, estábamos redondeando un ingreso ¿Por qué lo hacés ahora? Porque si no lo hago ahora,  ¿lo voy hacer cuándo? Porque si no lo hago mientras estoy de embajador, ¿lo voy a hacer cuándo?, ¿cuándo no esté en el cargo? Es ahorita,  desde esta posición que tenés, en las que vos podes hablarle la verdad a los poderosos. Cuando yo era ministro consejero yo no hablaba con Rosario, cuando yo era secretario no hablaba con el canciller, nunca hablé con ellos. Es hasta que sos embajador que tenés la oportunidad de hablarle la verdad al poder, son los únicos espacios en los que tenés la oportunidad.

Yo no creo que todo mundo hable con esas autoridades, a ese nivel, todos los días o casi todos los días. Pero a veces te metías en  problemas porque ¡ideay, sos sospechoso!

En tu declaración relatás que hubo una reunión en la que participaste en Cancillería, con asesores presidenciales, en la que propusiste es que el Gobierno pusiera en libertad a 20 presos políticos de la tercera edad, y que esta propuesta fue rechazada. ¿Por qué? ¿Cuál es el alegato del régimen para mantener a los presos políticos en esas condiciones de crueldad y de tortura en la cárcel?

Dijiste una palabra clave: crueldad. Veníamos de una paliza en el Consejo Permanente, y nos convocaron a esta reunión. Yo dije, está reunión es para evaluar, analizar, reagrupar y ver qué vamos a hacer, qué podemos mejorar; tal vez hacemos algunas concesiones, soltamos algunos presos; qué podemos hacer para mejorar políticamente, diplomáticamente. Y yo dije, voy a planear algo, voy a llevar una propuesta. Y llevé mi propuesta. La discutimos con la familia, me dice, bajale un poquito el tono porque parece que sos el abogado de los presos políticos. Entonces, yo le bajé el tono, como decimos en  buen nicaragüense, traté de dorar la píldora. Y les dije: podemos liberar a unos 20 presos políticos que estén en condiciones lamentables, entre ellos el difunto, héroe nacional, Hugo Torres. Y no me gusta decir “te lo dije”, pero yo ese día que falleció yo dije, –se los dije, se los dije.

Se los dije en octubre. En octubre les dije: por favor, liberemos a unos veinte, a los que están más maltratados, a los que tienen hongos, a los que tienen covid, liberemos a los que están a punto de irse al hospital, que no saben ni que día es hoy. Liberémolos a esos. Va a ser un gesto humanitario, políticamente inteligente, y a su vez, abrimos un espacio para descompresionar la presión sobre Nicaragua. Pensando, pues, de que se podía hacer un poquito de diplomacia.  Porque  en el  tiempo que he trabajado en el Estado, aproveché para estudiar relaciones internacionales, entonces, eso te enseñan en la academia. Te enseñan la negociación, ceder un poco, dialogar, descompresionar por un lado, buscar alternativas  para que se oxigene la cosa por otro; pero no había interés

¿Cuál fue la respuesta? ¿Quién tomó esa decisión en esa deliberación?

Eso me preocupó y me puso desmoralizado. Yo no puedo estar personalizando, no quiero afectarlos. Pero se me dijo: mira, en este informe de esta reunión, eso que acabas de decir, ni lo vamos a poner, porque vos sabes muy bien lo que te puede pasar. Y,  aparte de eso, recordá algo, a la derecha, entre más cedés, soltás a uno, luego a diez, después los soltamos a todos. Mejor hagamos de cuenta y caso que ese comentario no existió, no queda en la memoria de este encuentro.

Entonces yo traté, porque les dije: vos que tenés esta experiencia, pero bueno, no voy a entrar en detalles porque no quiero poner en problemas a nadie, Pero apelé a la sabiduría, al liderazgo de gente que es más vieja que yo, y que tal vez ha pasado por guerras, y que, tal vez las cosas que han vivido, saben cómo negociar. Pero el problema no es de conocimiento, el problema es de voluntad, y contra eso hay muy poco qué hacer. No tengo nada personal contra nadie, pero creo que cuando hay vidas humanas pudriéndose en una cárcel, no podemos jugar a la política.

¿Qué impacto tuvo entre los funcionarios públicos, con estos que tuviste esta conversación, y otros, la muerte del general en retiro, el preso político Hugo Torres, en un hospital bajo custodia policial? El Gobierno no dijo nada sobre la muerte de Hugo Torres, tampoco el Ejército, no hubo absolutamente ningún pronunciamiento;  excepto un comunicado del ministerio público que, incluso, cambió hasta el día en que murió el preso político Hugo Torres.

Ese tema no se habla en el Gobierno, es un tema del que no se habla. Y no se habla, no sé las razones. Esa propuesta que yo hice, yo tuve miedo cuando dije liberar a los presos… porque dije,  ahora me van a tener en la mira, me van a fichar. Tuve miedo, pero después de lo que pasó, de Hugo Torres, la consigna fue: de eso no se habla más, porque es un tema demasiado sensible, demasiado sensible, y no hay ideología con la que podás argumentar la muerte de un héroe nacional. Es un héroe nacional.

Los servidores públicos

En tu declaración decís  que hablás por miles de servidores públicos, civiles y militares, que están obligados a repetir consignas para mantener un trabajo. ¿Cuál es el clima, el estado de ánimo de los empleados públicos, de los trabajadores que están en los distintos ministerios o incluso, en la Policía y en el Ejército, sobre esa situación que estas describiendo?

Yo creo que hay personas que no han perdido su vocación humanística, me refiero desde el humilde policía que está en una cárcel y que le pasa un Nuevo Testamento a alguien o que le dice -te voy a leer la Biblia este día -, esos gestos de humanidad, ahí están; o de la secretaria que dice: ahí te paso el informe del covid-19, estos son los verdaderos resultados; incluso, de algunos ministros y altos funcionarios que les piden el pasaporte. Es complicado hablar de todo estos temas.

Pero la humanidad de las personas está ahí, a pesar de las presiones, a pesar de las dificultades, hay un germen de cansancio, hay un germen de cambio, yo creo que esa esperanza no ha muerto en Nicaragua. La gente experimentó la democracia cuando llego tu mama a la presidencia (Violeta Barrios de Chamorro), y le gustó, y el que vive democracia no quiere retroceder. La gente recuerda lo que es vivir en democracia, lo que es tener libertad de expresión, autonomía universitaria. ¿Vos pensás que la gente olvidado lo que significa autonomía universitaria, autonomía municipal? La gente sabe que existían esas cosas.

Vos decís que la gente está cansada. Hablas de adentro y afuera, y que más gente va decir basta. ¿Qué impacto esperas que pueda tener esta declaración tuya, este gesto, este hecho que ha impactado tanto el día de hoy?

Hay una doctrina que se llama kill the messenger, matar al mensajero. Entonces, yo creo que mucha gente lo que va a hacer es insultarme y hablar mal de mí; pero, mucha otra gente va decir, adelante, te animo. Y animo a los miles y miles que están ahí, con ese deseo de que vuelva la esperanza Nicaragua. No es odio contra el Gobierno, es solo el deseo de vivir en libertad, de que la gente pueda hablar libremente, opinar, de que me gusta este candidato político, pero es un loco, sí, pero ese es  el que me gusta, y  tengás esa libertad de votar. No hay cosa más rica que ir a votar, y sentirte por unos cuantos momentos que tu voto vale, eso es algo extraordinario, esa es una de las cosas más lindas. Alguien que ha experimentado eso, nunca lo olvida. Y la gente en Nicaragua no ha olvidado que bonito es ir a votar, la gente no olvidado que bonito es la libertad de expresión.

Hoy se conoció de la renuncia de dos hijas del diputado Wálmaro Gutiérrez, al servicio diplomático. No sé si eso es una mera casualidad con tu declaración, esta mañana en la OEA, si se conoce cuáles son las razones y si hay, acaso otras decisiones de funcionarios públicos en el Gobierno, en el espíritu de lo que vos declarantes hoy.

Algunos lo han dicho en voz baja,  porque tal vez tienen alguna propiedad, alguna hacienda, alguna finca, algún carro, algunas mansiones, y entonces, para proteger esas mansiones, esas propiedades, –mejor me retiro del Gobierno callado. Se ha salido una cantidad del Gobierno así, calladito, en voz baja, enorme. Pero yo, como soy palmado, no tengo nada que me confisquen, lo único que podrían confiscarme es el deseo de querer una patria libre, pero no creo que puedan.

Dijiste esta mañana que esta es una decisión que estás tomando con miedo. ¿Tenés alguna protección? ¿Has solicitado alguna protección a la OEA, al Gobierno de Estados Unidos?

No sé, no sé cómo funciona eso, pero sí la CIDH me contactó, la señora panameña que es la relatora para Nicaragua (Esmeralda de Troitiño), y estamos viendo.

Hay cosas que no puedo decir por asunto de mi seguridad personal, pero sentí que hubo un respaldo de los Estados miembros, a cómo pudiste ver en la sesión de hoy. Y yo creo que hay un respaldo todavía más grande, que trasciende fronteras, y es el poder de Dios. Y lo dije en el discurso, Dios tarda a veces, y parece que no hay luz al final del túnel. Pero yo soy la prueba de que hay muchos más, soy la prueba de que hay muchos más. No pierdan las esperanzas, se los digo a ustedes que están ahí, a ustedes que tienen un preso político con sarna, con covid, con enfermedades renales, no  pierdan la esperanza.  Incluso  en la cárcel hay personas que les pasan un pedazo de pan, hay personas que leen la Biblia. No pierdan la esperanza, eso es lo único que les puedo decir. Dios es bueno. Dios no tarda. Y Dios quiere mucho a Nicaragua. Si una vez trajo esperanza a Nicaragua, yo sé que lo puede hacer. Porque el que les habla es alguien que cree en esa esperanza, y estoy hablando desde esa esperanza en que somos muchos; y  no con odio, sino con el deseo de ver a esos presos liberados, a Cristiana Chamorro, a Miguel Mora, a José Adán Aguerri, al esposo de la Berta Valle (Félix Maradiaga), a tantos.

Y te voy a decir algo, todo mundo habla de 177, pero hay otros nombres que,  ni vos ni yo, no conocemos, así que hay que tener cuidado con ese número de 177 porque hay muchos más que no conocemos.

Vos dijiste hace un momento es una cuestión de voluntad para que se produzcan estos cambios, y todos sabemos que este Gobierno para el que vos estuviste trabajando todos estos años, o esta dictadura, como vos le has llamado,  está centralizada en dos personas, en Daniel Ortega y Rosario Murillo. ¿Cómo ves el futuro de Nicaragua, esa esperanza, esa salida se puede lograr con Ortega y Murillo en el poder o con Ortega y Murillo fuera del poder?

Yo creo que la esperanza se construye con la gente. Los portadores de la libertad son los que están en la cárcel, la reserva moral de Nicaragua son los que están pudriéndose en una cárcel. Ellos son los portadores de esa esperanza; los funcionarios que están ahí trabajando, y que de uno u otro modo ayudan. No  tenés idea, que la gente del Gobierno, hay mucha gente que dice, mira, yo no puedo hablar pero te voy ayudar con esto, te voy a pasar esto; mira, voy a mandarle la foto tuya al preso que está allá, voy a mandar un mensajito de audio. La gente siente compasión por lo que están ahí presos, y los que están ahí presos son los que tienen el germen de la libertad. Ellos son la esperanza para Nicaragua.

¿Cuál es tu estatus diplomático en este momento? Después de tu declaración, la misión de la OEA, bajo tu responsabilidad, respaldó una declaración de condena a la invasión rusa en Ucrania, que ha tenido el respaldo del régimen Ortega Murillo. Vos no has renunciado a tu cargo como embajador, y unas horas después se conoció una nota de prensa de la Cancillería que dice: Arturo McFields no representa al Gobierno, sino el embajador Francisco Campbell,  que está debidamente acreditado.

Mi estatus actual es desempleado. La carta, condenando la guerra de Ucrania, tiene mi firma, condenando la guerra de agresión inhumana de una superpotencia a un país pequeño, mientras yo estaba de embajador, la condenó el día de hoy. Dos cosas sucedieron hoy, emitimos nuestra declaración respecto a los presos políticos y al estatus de Nicaragua actualmente; y número dos, emitimos el documento en el que respaldábamos la resolución del pasado 24 de febrero (sobre Ucrania) esas dos cosas, están bajo mi firma.

La nota de prensa del Gobierno,  dice: Arturo McFields no representa al Gobierno, es el embajador Campbell, Con lo cual no sé si eso significa que el Gobierno te está desacreditando dentro de la OEA, te está despidiendo.

Ellos tienen que hacer todos los procedimientos formales para que eso sea válido, o sea, se envía un documento y también se debe publicar en la Gaceta el nombramiento, no es así nomás que vos vas a decir, está destituido. Se tiene que hacer un nombramiento, publicarse en la Gaceta, y el documento que se publica en la Gaceta, vos lo llevas a la oficina de protocolo de la OEA; y si no tenés documento oficial publicado en la Gaceta, no sé qué tanto peso tenga cualquier comunicado de prensa.

Qué le dirías a otras personas que están dentro del servicio público, servidores públicos, civiles y militares, que enfrentan estos mismos dilemas que vos has tenido a lo largo de todos estos meses, sobre la decisión que vos tomaste.

Yo les diría ellos que no pierdan la esperanza, pierdan el miedo. No pierdan la esperanza, pierdan el miedo. Yo lo dije claramente, yo no soy Superman, yo tengo miedo, y tenía miedo cuando leí esas palabras. Me dijeron de todo. Y me dicen, no te van a querer ni los de aquí ni los de allá. No me importa, me voy a querer yo, me va a  querer mi esposa, me va a querer mi hija, y me voy a poder ver en el espejo todas las mañanas y decir: estoy bien, tengo paz con Dios, tengo paz conmigo mismo. Eso no me lo puede dar nadie.

Yo les invito a los que están en el Gobierno a que no pierdan la esperanza, pierdan el temor.


¿Un futuro en silencio? No lo permitás

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