Política

Asamblea Nacional producto de la farsa electoral de 2021 toma posesión

Junta Directiva parlamentaria se mantiene casi igual. Gustavo Porras promete luchar por la "independencia definitiva" y la "soberanía"

Este domingo se instauró la nueva Asamblea Nacional producto de las asignaciones hechas por el Consejo Supremo Electoral (CSE), luego de las votaciones sin competencia política y bajo la sombra de la represión ciudadana del 7 de noviembre. El Frente Sandinista se recetó 75 diputados, cinco más que la legislatura pasada, que asumieron sus escaños este 09 de enero, . A los partidos políticos colaboracionistas se les dejó solo con 15 curules, distribuidos entre cinco partidos, aliados políticos de todo lo que proponga el orteguismo en el Parlamento.

El acto de instalación de los diputados estuvo presidido por Brenda Rocha, presidenta del CSE, quien aprovechó el inicio de la sesión para “celebrar”, lo que llamó una masiva participación de los nicaragüenses en las elecciones del pasado siete de noviembre.   Sin embargo, una encuesta de la firma CID Gallup auspiciada por CONFIDENCIAL, divulgada en diciembre, reveló que solo un 27% de votos fue para el orteguismo y no el 75.8% asignado por los magistrado electorales leales a Daniel Ortega.

“Venimos de las elecciones generales de noviembre del año 2021, uno de los procesos electorales más destacados de la historia electoral reciente por sus resultados en la participación ciudadana con un 65.6% a nivel nacional registrándose, de tal manera, 2.21 millones de votos depositados”, dijo Rocha, algo rechazado por organismos independientes de observación electoral que sitúan la abstención de esas  votaciones en un 81.5%.

Para este nuevo período legislativo, el Parlamento tuvo pocos cambios en términos de fuerzas electorales. El orteguismo seguirá teniendo el control absoluto para aprobar leyes o reformar la Constitución Política si así lo desea. Además cuenta con la respaldo político de los 15 diputados de los partidos colaboracionistas, entre estos, el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), cuya presidenta, María Haydée Osuna, fue reelecta en el cargo de tercera vicepresidenta a propuesta del orteguista José Figueroa.

La misión para este período, según el también reelecto presidente de la Junta Directiva, Gustavo Porras, será seguir luchando por la “soberanía” y una “independencia definitiva”, palabras que ha usado el régimen orteguista para perseguir a cualquiera que identifiquen como opositor o no alineado a la ideología política del Frente Sandinista.

“Queremos agradecer esta confianza depositada, (…), al Frente Sandinista, al comandante Daniel, a la compañera Rosario, a todos los hermanos de los partidos representados. La confianza para continuar trabajando en favor de la paz, en favor de la independencia, la independencia definitiva de nuestro país, independencia en todos los sentidos. Ese va a ser nuestro trabajo, ese ha sido nuestro compromiso y por eso estamos aquí”, dijo Porras, luego de juramentar en el cargo de presidente de la Junta Directiva de la Asamblea.

Con ese mismo discurso, Porras cerró el período legislativo 2021.  ahora agregó a su discurso el término la “soberanía económica”, exactamente un mes después que Nicaragua rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán y confiscara su embajada para entregársela a China, con quienes renovaron una relación que habían sostenido en 1985 y que terminó en los años 90 tras la salida del poder de Daniel Ortega.

Reeligen a la misma Junta Directiva

La distribución de la nueva Asamblea orteguista deja 75 diputados para el FSLN. También incluye nueve legisladores del PLC. La Alianza Liberal Nicaragüense (ALN) y el Partido Liberal Independiente (PLI), tendrán dos representantes en el Parlamento respectivamente. En cambio, la Alianza por la República (APRE), y el partido regional costeño Yatama, tendrán solo un diputado.

Sin embargo, a pesar de que, en teoría, existen seis representaciones políticas en esa Asamblea, todos votan en sintonía con el FSLN, lo que queda demostrado en la forma en la que se distribuyó la nueva Junta Directiva donde se vieron pocos cambios.

La presidencia seguirá a cargo del FSLN con el diputado Gustavo Porras. La primera vicepresidencia fue la única que sufrió cambios. Arling Alonso pasó a sustituir a Maritza Espinales, mientras que Gladys Báez retuvo la segunda vicepresidencia, todos con 91 votos a favor.

Junta Directiva Asamblea Nacional 2022
De izquierda a derecha los diputados: Alejandro Mejía Ferreti (ALN), Wilfredo Navarro (MLCI), Gloria Dixon (FSLN), Gustavo Porras (FSLN), Arling Alonso (FSLN), Gladys Báez (FSLN) y María Haydée Osuna (PLC), la Junta Directiva de la Asamblea Nacional para el año 2022 juramentada por la orteguista presidenta del CSE, Brenda Rocha. Foto: Asamblea Nacional.

María Haydée Osuna, fue premiada nuevamente por el orteguismo dejándole la tercera vicepresidencia de la Asamblea, apoyada por 90 diputados y solo uno que se mantuvo como presente. Osuna y el PLC que preside fueron los causantes de que el CSE controlado por el orteguismo, cancelará la personería jurídica al partido Ciudadanos por la Libertad (CxL), dejando libre el camino para que Ortega se reeligiera para un cuarto período consecutivo.

Osuna y su partido denunciaron a CxL ante el Consejo Supremo Electoral por supuestamente pedir “sanciones” en contra de Nicaragua, algo que el orteguismo “prohibió” en la polémica ley aprobada a finales de 2020 llamada Ley de Soberanía. 

Gloria Dixon, también logró 91 votos favorables, mientras que Wilfredo Navarro fue el único que recibió una abstención, al ser electo con 90 votos para la segunda secretaría. La tercera secretaría la mantendrá Alejandro Mejía Ferreti.

Esa distribución de la Junta Directiva no es nueva. Es la misma fórmula que ha usado el orteguismo desde 2017 y que ha sido renovada desde entonces.

Los nuevos diputados quedaron convocados por Porras para reunirse este próximo 10 de enero y dar el banderillazo para la “toma de posesión” de Daniel Ortega y su nuevo período presidencial que durará hasta el 2027, el cuarto consecutivo, a pesar de los señalamientos de ilegitimidad de la comunidad internacional.

El nuevo período de Ortega mantendrá las mismas características anteriores: un control férreo sobre los poderes del Estado que controla desde su llegada al poder en 2007, un estado policial que le permite encarcelar a opositores, periodistas, empresarios y cualquiera que se atreva a desafiar su poder, como lo ha hecho desde finales de mayo de 2021, cuando inició a apresar a toda la competencia que tendría para las elecciones de noviembre de ese año.


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