Política

Jaime Wu, el nuevo nica-taiwanés incondicional de los Ortega Murillo

El exdiplomático, nacionalizado junto con su esposa, alega tener aprecio por Nicaragua, pero su estrecha relación ha sido con el régimen

Durante los seis años que el ahora exembajador de Taiwán en Nicaragua, Jaime Chin-Mu Wu, no estuvo en el país por haber cesado una primera misión diplomática (entre 2011 y 2017), él regresó en seis ocasiones, y en las visitas que quedaron registradas en los medios de la propaganda orteguista, siempre fue recibido por un miembro de la familia Ortega Murillo o un funcionario de la Alcaldía de Managua.

Sin embargo, ese no es el único hecho que revela el estrecho vínculo del exdiplomático con el régimen orteguista, que decidió nacionalizarlo junto con su esposa Cindy Wu Liu, el pasado 10 de diciembre, un día después de que la Administración orteguista anunció la ruptura de una relación de más de tres décadas con la independentista Taiwán, para reconocer al Gobierno de la República Popular China como “el único Gobierno legítimo”, en una acción que la isla calificó como un “desprecio”, tras años de generosa cooperación.

El exdiplomático, actualmente de 69 años, llegó por primera vez a Nicaragua en 2007, cuando presentó sus correspondientes credenciales al entonces nuevo Gobierno de Ortega, para encabezar la embajada de Taipéi en Managua. Aquella misión duró hasta 2011, pero seis años más tarde, en 2017, Wu volvió a presentar sus cartas de estilo para encabezar la misión por segunda ocasión.

El 12 de noviembre, menos de un mes antes de la ruptura de Ortega con Taiwán, el exdiplomático reveló a medios oficialistas que en los próximos siete días finalizaría su misión, y también su carrera de 42 años en el Servicio Exterior de su país. Aquel día, el Wu y su esposa recibieron las simbólicas llaves de la capital nicaragüense y fueron reconocidos como “huéspedes distinguidos” de Managua. Una de las muchas condecoraciones que le ha otorgado el régimen en sus años de servicio exterior.

Wu es el embajador de Taiwán que más tiempo ha durado en Nicaragua. En sus seis años de ausencia, la representación taiwanesa estuvo a cargo de dos embajadores: Ingrid Hsing y Rolando Jerming Chuang. Hsing estuvo en Nicaragua de 2011 a 2014 mientras que Chuang, de 2014 a 2017.

El condecorado embajador Jaime Chin-Mu Wu

En 2011, cuando concluyó su primera misión diplomática en Nicaragua, el exembajador asiático recibió la medalla de honor “Asamblea Nacional”, la máxima distinción que otorga el Parlamento, para entonces ya controlado por el orteguismo. La distinción no es extraña para representantes del cuerpo diplomático que concluyen su servicio en Nicaragua. Sin embargo, el alto funcionario taiwanés y su esposa recibieron también en ese año condecoraciones del Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional. En noviembre pasado, la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) y la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) igual le entregaron reconocimientos.

Además, en febrero de 2018, recibió un regalo muy particular: un cuadro enviado directamente por Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, que la página oficial de Taiwán en Nicaragua agradeció con estas palabras: “Este 14 de febrero, el embajador Jaime Chin-Mu Wu y su esposa Cindy Wu, recibieron un hermoso regalo de parte del compañero presidente Daniel Ortega y de la compañera vicepresidenta Rosario Murillo, por la llegada del Año Nuevo Lunar (sic.)”.

El agradecimiento fue borrado posteriormente de la página, aunque todavía se puede recuperar a través del historial en caché de Google, mostrando cómo la misión diplomática de Wu llamó públicamente a Ortega “compañero”, la jerga utilizada por los partidarios del régimen.

Embajador Chin Mu Wu

El vínculo, además, se extiende a los hijos de Ortega y Murillo, que desempeñan cargos de asesores en el Gobierno orteguista. El 15 de noviembre de 2021, cuando Wu fue condecorado por la Cancillería de Nicaragua con la orden José de Marcoleta en Grado de Gran Cruz, también acostumbrada para quienes cesan su servicio diplomático en Nicaragua, los sancionados hijos de la pareja presidencial: Rafael y Camila Ortega Murillo, llegaron a expresar sus felicitaciones.

Las diferencias del régimen con el exdiplomático taiwanés

Al conocerse la noticia de la ruptura de relaciones, los medios de comunicación taiwaneses recordaron que, a pesar que Ortega daba apoyo en las Naciones Unidas a Taiwán, este apoyo fue “muy poco”. Además, reclamaron que el presidente nicaragüense rechazó “repetidamente” las invitaciones de la isla para realizar una visita oficial.

También, los medios taiwaneses recordaron que esta es la segunda ocasión en que Ortega rompe relaciones con Taiwán. La primera fue en 1985, para establecer lazos con China. Luego que el sandinismo saliera del poder en los 90, Nicaragua volvió a retomar sus relaciones con Taiwán y Ortega las mantuvo durante los 15 años de su Gobierno hasta que nuevamente anunció la ruptura de las mismas para volver a los brazos de China.

Esos 15 años que se mantuvieron de buenas relaciones con Taiwán, sirvieron también para afianzar los lazos con el exembajador Wu, quien –como pocos– ha sido recibido en el Aeropuerto Internacional de Managua directamente por miembros de la familia Ortega Murillo, aun cuando no se trata de visitas oficiales.

Según el abogado y exdiputado opositor, Eliseo Núñez, ningún otro diplomático, que no fuera de Cuba o Venezuela, ha contado con esa deferencia. Diplomáticos de distintas nacionalidades a menudo solamente son recibidos por una delegación de la Cancillería o de la Presidencia.

¿Pero cómo es que la relación de Wu se volvió tan cercana con Ortega y Murillo, al punto de ser nacionalizado al finalizar su segunda gestión diplomática, y en menos de las 24 horas posteriores a la ruptura con su país de origen al que sirvió como diplomático por más de cuatro décadas?

En una entrevista con el programa Esta Semana, el politólogo costarricense Constantino Urcuyo, aseguró que Ortega obtuvo “grandes réditos” para su familia con la relación taiwanesa. Eso ayudaría a explicar por qué los Ortega Murillo tuvieron especiales atenciones con Wu, mientras estaba en Nicaragua o fuera del país.

El alcance de estos beneficios no está claro, “pero estaban chantajeando a Taiwán, sacándole plata a cambio de mantener el reconocimiento de las relaciones diplomáticas”, señaló el politólogo.

Núñez, por su parte, estimó que es un asunto de negocios. “Él va a convertirse en una especie de bróker”, afirma, en relación al término utilizado para identificar a una persona o institución que organiza transacciones entre un comprador y un vendedor, a cambio de una comisión cuando se ejecuta la operación.

Jaime Wu y Reina Rueda
El exembajador de Taiwán, Jaime Wu y la alcaldesa de Managua, Reina Rueda entregando una vivienda en el barrio El Recreo Norte. Foto: El 19 Digital

Las “viviendas dignas” inauguradas por el embajador de Taiwán

Wu ha sido una figura “muy popular” en Nicaragua, a diferencia de otros diplomáticos. Aparecía cada cierto tiempo en los medios de comunicación, principalmente en los oficialistas, visitando proyectos o entregando casas para personas de escasos recursos.

Entre el 5 de enero y el 17 de marzo de 2021, el exembajador apareció en 22 ocasiones en el medio de propaganda orteguista, El 19 Digital, entregando viviendas en diferentes proyectos junto con la alcaldesa Reyna Rueda, el vicealcalde Enrique Armas o algún otro funcionario de la Alcaldía de Managua. Así, Wu desfilaba casi semanalmente inaugurando viviendas.

Sus relaciones también alcanzaron a la Policía Nacional, señalada de ser el máximo brazo represor del régimen orteguista. En diciembre de 2018, con un saldo de más de 300 asesinados por la matanza orteguista contra los nicaragüenses, el exembajador de Taiwán apareció entregando una donación de tres millones de dólares, para ampliar el Hospital Roberto Calderón, de la Policía.

Mientras otros embajadores tomaron distancia desde el estallido social, Wu mantuvo y fortaleció su cercanía con el régimen.

De 2020 a septiembre de 2021, Taiwán fue el más generoso de los donantes bilaterales con el sector público nicaragüense. Este año, Taiwán había comprometido 1051 millones de córdobas (unos 29.7 millones de dólares) para donaciones a varios ministerios, y más de 800 millones de córdobas ya habían sido ejecutados, cuando Ortega anunció la ruptura para confirmar su realineamiento geopolítico con China continental.

“El Gobierno de la República Popular China es el único Gobierno legítimo que representa a toda China, Taiwán forma parte inalienable del territorio chino”, declaró el régimen en un comunicado oficial, al que Taiwán reaccionó lamentando que “una larga amistad y exitosa cooperación que beneficiaba a ambos pueblos fueron despreciados por el Gobierno de Ortega”.

Ramona Rodríguez, rectora de la Unan Managua
Ramona Rodríguez, rectora de la Unan Managua junto al embajador de Taiwán, Jaime Wu. // Foto: Cortesía

“Nos duele”, ruptura de relaciones con Costa Rica

Públicamente, Wu no ha mencionado ni una palabra sobre la ruptura de relaciones entre Nicaragua y Taiwán. Sin embargo, en 2011, cinco años después de la ruptura de Costa Rica con la isla, el exembajador declaró en una entrevista con el diario La Prensa, que aquel hecho “afectó sus sentimientos”.

“Psicológicamente, eso (ruptura con Costa Rica) afecta nuestras relaciones con muchos países de esta región, pero al mismo tiempo también tenemos la confianza de otros países centroamericanos; siempre mantenemos una relación tradicional, muy fraterna”, dijo el exdiplomático.

Wu también admitió entonces que las relaciones con Nicaragua, especialmente con los Ortega Murillo, no fueron buenas desde el comienzo. Al finalizar su primera gestión diplomática en Nicaragua, confesó que al inicio hubo muchas dudas, pero los lazos se fueron afianzando más.

Además, hubo un punto de quiebre entre Taiwán y Nicaragua, cuando el presidente Ma Ying Jeou visitó el país en 2009, y no fue recibido por Ortega en el Aeropuerto de Managua. Según dijo Wu, él puso su cargo a disposición de su Gobierno, debido a las críticas que surgieron en Taiwán ante el desplante de Ortega, quien por entonces estaba más pendiente del golpe de Estado contra Manuel Zelaya, en Honduras.

“En realidad –justificó luego Wu– la visita del presidente Ma ha tenido una atención excelente, porque el presidente Ortega, después de la llegada, recibió al presidente Ma y a su delegación en la Casa Presidencial (que es la residencia y despacho de Ortega, quien no utiliza la Casa Presidencial construida –justamente– con fondos de Taiwán) y en la tarde los llevó a un acto (…) personalmente los llevó en su carro”, relató.

La experta en temas asiáticos de El Colegio de México, Marisela Connelly, dijo en una entrevista con el programa Esta Noche, que la ruptura de relaciones es un golpe muy fuerte para los taiwaneses.

Sobre la nacionalidad a Wu, la experta comentó que no habrá ninguna repercusión en China o Taiwán. “Viéndolo desde la perspectiva de China, eso ya es algo circunstancial, que no tiene que ver tanto con los intereses que ahora tiene Nicaragua con China; entonces, eso es algo secundario. Quizás lo hicieron con el afán de no hacer sentir tan mal a los taiwaneses”, valoró.

A una semana de la ruptura de Ortega con Taiwán, Wu permanecería en Nicaragua, sin comentar el fin de estas relaciones ni sus planes en el país centroamericano. CONFIDENCIAL intentó sin éxito contactarle.

Se enviaron solicitudes al Ministerio de Relaciones Exteriores de Taiwán para conocer la posición oficial del país ante la nacionalización de Wu. Sin embargo, la entidad remitió a Managua, donde la página web de la Embajada en Nicaragua fue dada de baja, y nadie responde llamadas telefónicas.

En una declaración oficial, el Ministro de Relaciones Exteriores de Taiwán, Jaushieh Joseph Wu, dijo que el exembajador de Nicaragua se encuentra “retirado del servicio diplomático” y que no tenía mayores comentarios sobre su familia o su vida personal.

Sin embargo, el canciller aclaró que Wu, como un exdiplomático de alto nivel que tuvo acceso a información confidencial, está obligado por la Ley Clasificada de Protección, Información y Seguridad Nacional, que previene a los exservidores públicos, a no revelar información confidencial a cualquier tercera parte, según el medio Taipei Times.


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