Política

La gran mentira del FSLN: presentan la masacre de 2018 como un “hito histórico”

La propaganda oficial inventa supuesto “Golpe” para justificar la matanza, mientras Murillo celebra que no vuelva el odio y vende falsa normalidad

Mientras el secretario general del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega, ha mantenido un discurso hostil contra Estados Unidos y la comunidad internacional, que le reclaman el retorno de la democracia y la liberación de los presos políticos, entre las bases de ese partido hicieron circular este mes a través de las redes sociales una infografía elaborada por medios oficialistas en que presentan la masacre de 2018 como un hito en su historia.

La línea de tiempo inicia en 1927 cuando Sandino funda el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional, la salida de las tropas estadounidenses, el ajusticiamiento de Somoza a manos del poeta Rigoberto López Pérez, lo que sostienen fue un cambio de ciclo de la “oscuridad a la luz”. También está la fundación del FSLN, el triunfo de la revolución, el gobierno desde abajo entre 1990 y 2006 y finalmente “la victoria del pueblo ante la conspiración golpista”.

El 19 de julio pasado, después del acto de conmemoración del 43 aniversario de la caída de Somoza, la vicepresidenta Rosario Murillo dijo que no se cansan de celebrar a quienes les han dejado esa “patria libre” y se sienten con el deber de defenderla, y “de no permitir que aquí vuelva el odio”, dijo en referencia a las protestas cívicas de 2018, aplastadas con la represión del Estado, ejecutada por policías y paramilitares.

El discurso de Ortega y Murillo es cuestionado como un intento de “falsificación de la historia”, mientras varios de los protagonistas de la revolución se encuentran hoy en el exilio. El oficialismo destaca el mensaje en sus redes sociales de que el país vive en “normalidad”, pero se enfrentan a su peor desgaste y repudio nacional e incluso el pasado 19 de julio no se atrevieron a convocar a un acto de masas para celebrar el 39 aniversario de la revolución sandinista.

Ivania Álvarez, integrante del observatorio ciudadano Urnas Abiertas, explicó que el FSLN intenta ocultar las denuncias de la comunidad internacional de que en Nicaragua ocurrieron violaciones a derechos humanos, se registraron 355 asesinatos y el Estado estuvo involucrado, de acuerdo con los informes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). 

El régimen orteguista no tiene acontecimientos actuales que destacar por eso siempre se remonta a la época guerrillera, al pasado, señala Álvarez. Agrega que la supuesta “victoria” contra el golpismo que tanto enarbolan no es real porque persiste la violencia política, cuyos niveles aumentan en fechas conmemorativas de la lucha cívica, principalmente, en abril, cuando iniciaron las protestas en 2018 en que miles de ciudadanos pidieron pacíficamente un cambio de gobierno.

El exdiputado opositor Eliseo Núñez dijo a CONFIDENCIAL el pasado 24 de julio que Ortega en su discurso del 19 de julio luce atrapado en el tiempo y recurre a “contar viejas historias”, porque se quedó atrapado en los ochenta.

“Su única referencia es haber derrotado a la dictadura de Somoza y entonces vemos que constantemente se retrotrae a esa revolución sandinista de la que formó parte algún día”, dijo Núñez entonces.

Violencia del Estado persiste contra los ciudadanos

Mientras en las últimas semanas los familiares de los presos políticos denunciaron el agravamiento del estado de saludos de los reclusos, el Monitoreo Azul y Blanco contabilizó en la semana del 18 al 24 de julio, 26 incidentes relacionados a violaciones de derechos humanos, incluidos amenazas (7), hostigamiento (6), agresiones (5), allanamientos (13), entre otros. 

El observatorio ciudadano Urnas Abiertas informó que al menos 385 hechos violentos políticos ocurrieron en los primeros seis meses de 2022. Abril fue el mes con mayores abusos en Nicaragua. 

De acuerdo con el informe presentado esta semana, en abril se registraron 164 sucesos violentos, una cantidad superior a los 69 registrados en junio, los 60 de mayo, o los 49 de febrero, los otros meses más agitados. 

Para Álvarez el régimen utiliza la poca militancia que le queda, incluido trabajadores del Estado, que son obligados a participar en actividades partidarias y compartir la propaganda oficial. Sin embargo, la mejor demostración de que los nicaragüenses no creen en el discurso del régimen es la crisis migratoria que atraviesa el país y que ha trastocado hasta las bases del FSLN, señala. 

“Esta crisis migratoria es como una prueba de que los ciudadanos comunes, los militantes, todos estamos claros de lo que pasó en Nicaragua y sabemos que el cambio de Nicaragua pasa por la renovación de las autoridades…yo no creo que ellos -el FSLN- estén creyendo que la gente se tomó el cuento del golpe de Estado, puede ser que algunos militantes históricos…”, sostuvo Álvarez. En los últimos cuatro años, más de 200 000 nicaragüenses han salido del país, empujados por la crisis sociopolítica y la agudización de la crisis económica.  

Desde 2018 el régimen de Daniel Ortega ha intentado “vender” ante organismos internacionales su versión de la represión, pero con excepción de sus históricos aliados—Cuba y Venezuela—, ningún país ni organismo internacional ha encontrado pruebas de ello, por el contrario, el informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) recomendó que se investigara a Ortega y a la cúpula policial por la comisión de crímenes de lesa humanidad. 

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) declaró también ilegítimos los resultados de las elecciones generales de 2021, que permitieron a Ortega quedarse en el poder por cuarto período consecutivo, con sus principales competidores encarcelados, acusados de traición a la patria.  

Sin embargo, en un intento por vender una falsa normalidad, cada fin de semana, la vicepresidenta Rosario Murillo anuncia miles de actividades coordinadas desde diversos entes del Estado: caminatas, concursos de bellezas, ferias, juegos, etcétera. Por ejemplo, este viernes aseguró que se realizarían 6600 actividades que se convierten en una caja de resonancia de la propaganda de la pareja presidencial.


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