Política

Muchas promesas y nulas inversiones: Así es la relación de Irán-Nicaragua con Ortega

“Iraníes no daban sal ni para un jocote”, recuerda un exministro de los 80. Trueque por combustible: inviable por distancias y falta de ruta comercial

Tres días después de la primera toma de posesión de Daniel Ortega en su retorno al poder en 2007, recibió en Nicaragua la visita del entonces presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad. Ortega le dio un tour por Managua en su Mercedes Benz y durante un acto oficial en las famosas tarimas enfloradas de Rosario Murillo, lo condecoró con la orden Augusto C. Sandino. 

Ahmadinejad agradeció las atenciones del comandante sandinista. “Que el mundo entero sepa que ambos pueblos estarán juntos. Este es un día inolvidable en mi vida”, agradeció el presidente iraní, y calificó a Ortega como “un símbolo de la justicia” y lo llamó su “hermano y amigo”, según recogen reportes de medios de prensa.

Durante esta visita, se anunció la firma de diversos acuerdos de cooperación internacional entre Irán y Nicaragua. Estos acuerdos se oficializaron durante un encuentro entre Ortega y el entonces ministro de Energía de Irán, Hamid Chitchian, en agosto de 2007.

Entre la variada lista de proyectos acordados, destacaba el anuncio de una supuesta inversión conjunta entre Irán y Venezuela para la construcción de un puerto de aguas profundas en el Caribe de Nicaragua. Fue el primer proyecto “faraónico” prometido por Ortega a su llegada al poder.

Proyectos de Irán en Nicaragua que quedaron en promesas

En los años 80, Irán y Nicaragua se proyectaron como “revoluciones hermanas”, pues ambas ocurrieron en 1979. Sin embargo, la retórica antiimperialista nunca se tradujo en una cooperación económica palpable y las promesas incumplidas del régimen del ayatolá Jomeini causaron frustración entre los comandantes sandinistas.

“Los iraníes no daban sal ni para un jocote, solo préstamos para comprar petróleo, y luego eran unos cobradores implacables”, recordó un exministro del Gobierno revolucionario de los 80.

Sin embargo, con el retorno de Ortega al poder en 2007, revivieron las promesas.

Quince años después, el puerto de aguas profundas se encuentra en la enorme lista de grandes proyectos augurados por el orteguismo que no pasaron de la mesa de planeación. De los otros proyectos acordados en la firma de 2007, el único que se concretó fue la construcción de un centro policlínico, ubicado en Villa Libertad, Managua, que funcionó como uno de los primeros centros de vacunación en contra de la covid 19.

Sin embargo, a principios de mayo de 2022, Ortega, ya entronizado como un dictador, apareció junto al ministro de Petróleo de Irán, Javab Owji Hom, para anunciar la firma de nuevos acuerdos de cooperación.

En esta ocasión, la lista era mucho menor que la de 2007, pero no podía faltar la promesa faraónica de turno: retomar la construcción de la refinería El Supremo Sueño de Bolívar, la obra insignia prometida por el fallecido caudillo venezolano Hugo Chávez Frías.

“La construcción de esa refinería ha sido una acción y una medida muy inteligente y económicamente rentable. Con la capacidad que tenemos en la empresa estatal de petróleo de Irán y con sus expertos y sus especialistas, haremos nuestro mejor esfuerzo para poder participar en la complementación de esa refinería y en futuras refinerías del país. Esperamos que se pueda realizar una inversión mixta de Irán, Nicaragua y Venezuela para completar esa refinería”, dijo Owji Hom durante su intervención.  

Ortega por su parte agradeció la firma de estos acuerdos y dijo que “estamos hablando de temas concretos que son interés del pueblo de Nicaragua.  Y estamos contando con el acompañamiento y la solidaridad del pueblo de Irán”.

Además de retomar la construcción de la refinería, durante la firma de los acuerdos se estableció un convenio para el suministro de combustibles a Nicaragua que serían pagados por medio de un mecanismo de compensación o trueque con productos del país.

“Los iraníes no comen gallopinto”

El economista y exdiputado Enrique Sáenz es muy escéptico sobre la viabilidad de estos acuerdos de “alimentos nicaragüenses por combustibles iraní” debido a las enormes distancias que separan a Nicaragua con Irán y la ausencia de una ruta comercial debidamente establecida.

De acuerdo a datos del Centro de Trámite de las Exportaciones (Cetrex), al menos hasta abril de 2022, no se registraba ninguna compra o envío de productos nicaragüenses a Irán.

“Las exportaciones de Nicaragua no son competitivas en el mercado iraní dada las distancias y la ausencia de vías comerciales. Además, metafóricamente hablando, los iraníes no comen gallopinto. Es decir, los productos que se generan en Nicaragua, no son acordes con los hábitos alimenticios de los iraníes”, señaló Sáenz.

“El planteamiento en la propaganda del régimen es que va a ser por medio de un trueque. Pagar con productos. Pero nada o muy poco de lo que Nicaragua produce, es competitivo en el mercado iraní. Por ejemplo, ¿será competitivo el queso nica?, cuando en Irán lo que comen es queso de cabra. Con el café, Irán tiene mercados proveedores más cercanos y a precios más competitivos que el de Nicaragua. El azúcar, también hay proveedores más cercanos. De tal manera que esto del trueque suena ilusorio”, añadió.

Tiziano Breda, analista para Centroamérica de la reconocida firma International Crisis Group, opinó que detrás de la firma de acuerdos tan pomposos como los de Irán-Nicaragua hay intereses más geopolíticos que económicos. Más en un contexto de aislamiento y falta de legitimidad internacional como el que rodea al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“Hay que partir de la premisa que los anuncios que se hagan con Irán, Rusia y con otros regímenes o Gobiernos autoritarios o con los pocos socios políticos alineados con Daniel Ortega sirven al objetivo de mostrar un reconocimiento mutuo a nivel político. Lograr réditos políticos más que económicos. Normalmente estos se traducen en cortinas de humo”, resaltó.

Orteguismo urgido de reconocimiento internacional

Breda insistió en que el objetivo primario de Ortega en medio de una situación de aislamiento internacional es demostrar que existe respaldo, reconocimiento como Gobierno y voluntad de cooperación de importantes actores del escenario internacional. 

“El problema radica en que estos proyectos no se concretan en algo específico por la gravedad de la situación económica que vive el mundo y la falta de fuentes de financiamiento para realizarlos, como ya ocurrió con proyectos como el gran canal interoceánico, que iba contar con inversiones de China”, añadió.  

Sáenz opinó que la verdadera intención de estas firmas de acuerdos de cooperación es mandar un mensaje para las golpeadas bases del orteguismo e incluso para el sector de empresarios que todavía apuestan por el régimen para seguir haciendo negocios

“Hugo Chávez puso dos veces la primera piedra para construir la refinería y la refinería quedó en sueños. La pregunta con humor y surrealismo es si Irán va venir a poner la tercera primera piedra. Ortega lleva 15 años en el poder con buenas relaciones políticas con Irán. ¿Por qué hasta ahora se van a desarrollar buenas relaciones comerciales y económicas?, con exportaciones a Irán, que no se han concretado en años precedentes.  Esta suma de hechos me lleva a pensar que esto es más hoja que nacatamal”, subrayó.

Intenciones de evadir sanciones de Estados Unidos

Durante el evento de firma de los acuerdos en mayo, el ministro Owji Hom resaltó que el mecanismo de suministro de combustibles acordado con Nicaragua buscaba evadir las sanciones impuestas por Estados Unidos a Irán, como a las operaciones petroleras que controla la familia Ortega Murillo.

Ortega destacó por su parte que el trueque es “una modalidad que sigue estando presente” principalmente para esquivar los “bloqueos, las sanciones que no son más que agresiones del imperio y de la OTAN”.

“Es una alternativa que tenemos los pueblos. Nos bloquean el sistema financiero, no podemos trasladar el pago de un producto que nos interesa traer de Irán, pero podemos pagarlo con productos que le interesen a Irán y que producimos aquí en Nicaragua”, añadió el dictador. 

Breda indicó que una de las principales claves de la relación de Irán con países como Rusia, Venezuela y Nicaragua es buscar mecanismos para eludir las sanciones de Estados Unidos, ya que sus transacciones están afectadas a nivel internacional por los bancos y las instituciones financieras que cumplen con estas medidas restrictivas.

“El volumen de cualquier eventual cooperación entre Irán y Nicaragua en temas petroleros es muy limitado para generar algún tipo de reacción en Washington, pero eventualmente cualquier intento para eludir sanciones impuestas por Estados Unidos tanto a Irán como Nicaragua, puede que no sea bien recibido”, resaltó. Sáenz tampoco cree que la firma de estos acuerdos inquieten a Washington, a menos que los mismos tengan un componente oculto que trascienda lo económico.

“A Estados Unidos no creo que este tipo de operaciones les cause preocupación.  Sí les puede causar si a la par hay acuerdos ocultos que tengan que ver con pasaportes o relaciones policiales. Que tengan una connotación más estratégica de carácter militar o de inteligencia.  Los Estados Unidos saben que los acuerdos comerciales son inviables y no tienen mayor trascendencia”, finalizó.


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