Política

Obispo Carlos Herrera: La Iglesia tiene “un mensaje de esperanza: El futuro será mejor”

El obispo de Jinotega, monseñor Carlos Herrera, utiliza frases cortas y directas, para describir el desamparo en que se encuentran las familias nicaragüenses al terminar el año 2021, por “el desempleo, la delincuencia y la inseguridad política”, y se aferra al mensaje de que “el Señor camina con nosotros en medio del sufrimiento, de la pobreza, es un mensaje de llevar esa esperanza de que el futuro será mejor”.

Recién electo como presidente de la Conferencia Episcopal de la Iglesia católica en Nicaragua, el obispo decide no responder a los ataques virulentos que Daniel Ortega ha lanzado contra sacerdotes y obispos, a quiénes califica de “terroristas” y “criminales”. “Es parte del ministerio, del profetismo que la Iglesia tiene que hacer, y no vamos a contestar de la misma manera”, dice con aplomo. La Iglesia no busca protegerse a sí misma, explica, “sino el bien de todos, de todo el pueblo de Nicaragua, de los que estamos sufriendo, y aún del Gobierno, también. Ese es nuestro mensaje”.

En una entrevista con Esta Semana y CONFIDENCIAL monseñor Herrera habló de la crisis nacional y afirmó que “el diálogo es el camino más favorable para salir de una crisis sociopolítica” y en el caso de un eventual diálogo nacional, “la Iglesia sí estaría dispuesta a mediar, si ambas partes lo solicitan”.

Los obispos y los sacerdotes están en estrecho contacto con la población. ¿Cuáles son las principales preocupaciones que tienen las familias en sus comunidades, en la diócesis de Jinotega, y en el norte del país, al finalizar este año 2021?

La preocupación es, ante todo, de seguridad, hay mucha delincuencia, se sabe que la familia está desprotegida, ellos sienten que están desprotegidos; también la situación económica, el desempleo. Ahorita están laborando por la levantada de la cosecha de café, pero son dos meses, tres meses, y ya termina todo; en algunos lugares no ha sido bien el invierno, demasiada lluvia, se han perdido las cosechas, también el impacto económico y la inseguridad política. Entonces esas son las preocupaciones fundamentales en estos días.

Este año se ha notado un mayor flujo de migración de nicaragüenses hacia México, hacia Estados Unidos, incluso mayor que las personas que salen hacia Costa Rica. ¿Qué dice la gente? ¿Por qué está emigrando fuera del país?

Creo que son dos factores, el factor económico, desempleo, porque se han cerrado muchas empresas, y también por la inseguridad social.

¿Y qué lugar ocupa, en las preocupaciones de la gente, la situación de la salud? Hemos visto a decenas de miles de personas que han viajado a la zona fronteriza de Honduras a vacunarse. ¿Cuál ha sido el impacto de la covid-19 en este año 2021?

Ha habido como dos períodos fuertes, el año pasado, y ahora en octubre, fuerte; pero últimamente parece que se ha superado, un poquito mejor atención, por ejemplo, la atención del Ministerio de Salud ha ido de casa en casa; pero siempre hay esa inseguridad de que, cuál es la vacuna mejor. La gente hace comparaciones y por eso han salido del país para vacunarse con una vacuna que está aprobada por la Organización Mundial de la Salud.

Hay más de 160 presos políticos en distintas cárceles del país, entre ellos, por lo menos siete de los precandidatos que querían competir en las elecciones del 7 de noviembre. ¿Qué opinión tiene la Conferencia Episcopal sobre la situación de los presos políticos, la credibilidad de las acusaciones en su contra y los juicios que les están haciendo?

Solo el Gobierno sabe hasta dónde llegan esas acusaciones, porque son ellos los que las han (hecho) es difícil, pero sé que algunas personas son reconocidas y que la mayor parte de la población no ve justo lo que se ha hecho con ellos; pero el Gobierno es el que tiene los argumentos.

¿Y qué le diría la Iglesia a los familiares de los presos políticos y las personas que están demandando, ya por cuarto año consecutivo, una Navidad sin presos políticos?

Primeramente, yo creo que hay que insistir, porque siempre hay que insistir con la esperanza que un día pueda el Gobierno reflexionar en un camino a la liberación de los presos, un camino a un desarrollo, a una democracia, a la paz, a salir de la incertidumbre que tanto la población tiene como también el Gobierno. Y nuestras oraciones, nuestra cercanía, para ellos.

Diversos sectores en el país hablan de que se necesita un diálogo nacional entre el Gobierno y las fuerzas vivas del país después de las votaciones del 7 de noviembre. ¿Cómo lo ve la Iglesia? ¿Hay condiciones para un diálogo nacional?

Tú sabes que las etapas van marcando la necesidad, que tal vez antes no se pensaba. Creo que el diálogo es el camino más favorable para salir de una crisis sociopolítica, social. Entonces, eso depende, cuáles son de unos, o de otros, los objetivos de ese diálogo, depende de mucho (de) eso para que tenga valor.

¿La Iglesia y los obispos estarían dispuestos, si son invitados, a participar en un eventual diálogo, como mediadores o como testigos?

Si ambas partes lo solicitan, sí, estamos dispuestos a mediar, a colaborar en eso.

¿Y cuáles serían las condiciones o los requisitos para que un eventual diálogo tenga éxito y se puedan o restablecer las libertades en el país?

Nosotros no tenemos que poner criterios, son ellos. Supongo que los que están demandando más el diálogo, deben exponer qué es fundamental: la libertad de expresión, la libertad de poder solicitar lo que se necesita; unos criterios de respeto, de libertad, de comprensión de ambas partes, tener esa capacidad de querer lograr salir de la situación.

Hace más de un mes se celebraron las elecciones del 7 de noviembre, y el 10 de enero tomará posesión nuevamente el Gobierno del presidente Ortega. ¿Qué impacto ha tenido esto en el país? ¿Hay una esperanza de un cambio, de una mejoría, o hay más miedo y pesimismo en la población?

De parte del Gobierno, dice que va mejorando la economía, pero a nivel social se ve que la emigración es como un acto negativo que está contradiciendo la migración.

¿Cómo está hoy la relación del Gobierno con la Iglesia? Hay discursos de las más altas autoridades, que cuando la Iglesia denuncia violaciones a derechos humanos o apoya a sectores que son víctimas de la represión, dice el Gobierno, que la Iglesia estaba involucrada en un intento de golpe de Estado. ¿Está siendo perseguida hoy la Iglesia católica?

Hubo momentos de tensiones. Siempre el mensaje de la Iglesia va a tener sus adversarios en comprenderlo, por no aceptarlo, eso no lo vemos nosotros como algo extraño. Desde Jesucristo, a través de la historia de la Iglesia, ha habido estas contradicciones; pero esperamos que pueda haber un tiempo de apertura al mensaje, y comprender que nosotros lo que queremos es el bien para todo el pueblo de Nicaragua, no solo para un sector, sino para el bien de todos. Tal vez no persecución, sino, son frases, palabras que no tienen fundamento, así las interpretamos nosotros.

Monseñor, pero ha habido palabras también muy duras, sacerdotes y obispos, acusados de terroristas, de curas del demonio, de criminales. Eso ha provocado amenazas, ¿hay sacerdotes y obispos que temen por su vida, han tenido que salir del país?

Sí, lo sé. Sé que han salido por esa persecución, pero, como le digo, es parte del ministerio, del profetismo que la Iglesia tiene que hacer, y no vamos a contestar de la misma manera, sino que nosotros buscamos, no protegernos nosotros, no defendernos, sino que lo que la Iglesia logra es el bien de todos, de todo el pueblo de Nicaragua, de los que estamos sufriendo, y aun del Gobierno, también. Ese es nuestro mensaje.

Alguna gente pregunta por qué el papa Francisco no se pronuncia de manera pública sobre la situación del país, y particularmente sobre este tipo de ataques en contra de la Iglesia católica. ¿Está enterado el papa sobre lo que ocurre en el país, y sobre estas acciones contra la Iglesia?

Algunas veces el papa ha dicho: estoy orando, espero que el pueblo de Nicaragua con discernimiento salga de la situación; y creo que lo ha hecho también a través de la Nunciatura, de una manera más privada para el objetivo de lograr el entendimiento.

Pero el papa no va a tirar un mensaje que tal vez no va a contribuir a una armonía, a una paz. Entonces, él lo dice de una manera general a todos los Gobiernos, cómo deberían de ejercer este ministerio de gobernar, pero no directamente; entonces, pero sí creo que a través de la Nunciatura ha hecho mensajes al Gobierno, claro que sí.

La última encuesta de la firma CID Gallup, que publicamos hoy en este programa, coloca la Iglesia católica, junto a los medios independientes, como las instituciones más creíbles del país. ¿Cómo ve la Conferencia Episcopal el papel de su liderazgo moral en este momento que vive hoy Nicaragua, en esta crisis nacional?

Creo que se hace todo lo posible para orientar, para aconsejar al pueblo, y de nuestra parte también, los mensajes que son iluminadores, tanto para el pueblo, como también para las autoridades, con el objetivo de salir adelante. El que puede contribuir para mejorar, siempre buscar la manera de hacer entender a las partes en conflicto de que lo mejor es superar las crisis a través del diálogo, a través de acciones concretas para ir superando. Esa es nuestro hilo conductor, un mensaje de esperanza e invitar al discernimiento para poder llevar a la reflexión a las personas.

¿Y esa apelación a la esperanza se basa en lo que la Iglesia espera de la comunidad internacional, de solidaridad internacional, o de las fuerzas vivas de Nicaragua, o de un cambio de actitud de parte del Gobierno?

Creo que todos tenemos que contribuir, el Gobierno, la oposición, y también estamos nosotros, como pueblo, no somos un pueblo solo, sino que somos un pueblo que tenemos comunicación con otros Gobiernos, y también necesitamos el apoyo, el discernimiento también de todos los pueblos.

¿Qué reflexiones tiene en este momento la Conferencia Episcopal de la Iglesia católica para el pueblo de Nicaragua en la víspera de Navidad? ¿Van a emitir una nueva carta pastoral sobre la Navidad y el próximo año?

Como Conferencia (Episcopal) no, ya estamos muy cerca. Pero cada obispo dará su mensaje de esperanza, y vivir este tiempo de Navidad desde la espiritualidad del nacimiento de Jesús en Belén, pobre, pero con ese amor a Dios, ese amor al prójimo, en esa libertad de los hijos de Dios, o sea, viviendo nuestra propia realidad, asumiéndola, pero con la fe, la esperanza, y que el Señor camina con nosotros en medio del sufrimiento, de la pobreza, un mensaje de llevar esa esperanza de que el futuro será mejor.

Carlos F. Chamorro

Director de Confidencial y Esta Semana. Premio de Periodismo de Casa de América, en 2009; Premio María Moors Cabot, en 2010. Es miembro del Consejo Rector de la Fundación de Nuevo Periodismo Gabriel García Márquez.

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