Reporte ciudadano

“Me apuntaron con una pistola para asaltarme”

Nicaragüenses denuncian incremento de la delincuencia: 45% ha sido víctima de robo en el último año. “Con arma y en motos es su nueva forma de robar

“Jimmy” fue por unas cervezas y unas papitas a una tienda de conveniencia, la noche del sábado 25 de junio, y nunca se imaginó que dos hombres –que se hicieron pasar por clientes– asaltarían el local, ubicado en el barrio Monseñor Lezcano, de Managua.

“Entraron con sus cascos de motos sin quitárselos y empezaron a amenazar a todos los que estábamos ahí, empezando por los cajeros. Robaron dinero del minimercado y nos bolsearon a varios, por dicha había dejado mi celular en el carro”, recuerda. 

Un video del momento del asalto circuló en redes sociales y muestra cuando uno de los delincuentes ordena a los clientes tirarse al suelo para revisarlos. Les busca los teléfonos y el dinero. Uno de los clientes logra esconder su celular entre los productos. 

“Uno no se imagina que en un local como este te van a asaltar, pero es una realidad que estamos enfrentando cada día más los ciudadanos, cuando andamos en la calle o incluso en nuestras propias casas”, apunta “Jimmy”. 

Esa misma cadena de tiendas de conveniencia había sufrido un asalto similar en su sucursal de Jardines de Veracruz, en febrero; y en julio robaron otra de sus tiendas en Carretera Masaya. 

Dieciséis días antes del asalto que presenció “Jimmy”, en el mismo barrio Monseñor Lezcano, también asaltaron una sucursal de Disnorte-Dissur. El video de las cámaras de seguridad también circuló en redes sociales. 

 “Uno ve los videos y parecen asaltos de películas, pero es una realidad que uno no la logra entender bien, hasta que la vivís en carne propia. Esos hombres en un momento de ira o de nervios pueden disparar a cualquiera con total impunidad”, reflexiona este joven capitalino de 29 años. 

robos Nicaragua
Los robos y asaltos incrementan en Nicaragua. La foto es una dramatización. // Foto: Archivo

“Al tercer intento de asalto me robaron mi bolso”

La noche del sábado nueve de abril, la joven universitaria Rebeca Godoy Picado sintió terror cuando vio que un hombre se bajaba de una moto mientras se sacaba una pistola. “Ya cuando lo observé no había nada que hacer, yo andaba comprando comida con un amigo y lo único que logré hacer fue esconder el celular colocando el plato de comida a esa altura, pero él hombre me quitó mi bolso con todos mis documentos, artículos personales y un poco de dinero”, recuerda. 

Lo más sorprendente para Rebeca es que el asalto ocurrió frente al porche de una casa, donde había varias personas que se quedaron paralizadas al ver el asalto. Esto pasó cuando estaba a escasas calles de su vivienda en la Colonia 9 de Junio, de la capital.

 “Definitivamente los robos han aumentado mucho en este barrio, ocurren a cualquier hora del día e incluso frente a testigos. A mí ya me habían intentado robar dos veces antes, pero me había salvado”, relata. 

La primera vez fue un hombre borracho que le sacó un cuchillo y le intentó robar el celular. “Por dicha lo andaba en la mochila y solo me revisó las bolsas del pantalón”, detalla. El hecho ocurrió en la mañana. 

En la segunda ocasión iba a la pulpería a comprar algo y no llevaba su celular. “Era de noche y dos hombres se acercaron en una moto, uno de ellos se bajó con una pistola y me revisó toda, pero como no llevaba teléfono me dejó ir”, explica. 

“Han tirado hasta balas”

En menos de dos meses, Rebeca ha conocido de al menos cinco historias de asaltos ocurridos en su mismo barrio. “A una conocida la asaltaron amenazándola con un cuchillo, cuando iba a traer a su hija a la escuela poco después del mediodía”, comenta. 

Hace dos semanas a media cuadra de su casa asaltaron a los empleados de una empresa de telefonía que estaban descansando. “Ellos eran cinco vendedores que estaban arrecostados, cuando dos hombres en moto los llegaron a robar con pistola en mano. Dos de los muchachos salieron corriendo y los ladrones les dispararon”, menciona. 

Rebeca dice que nunca ha puesto denuncia a la Policía. Ni por el asalto, ni por los intentos de robo. “Siento que no tengo suficientes datos que lleven a la captura de esos hombres y no creo que vayan a resolver nada”, asegura.

Aumento de la delincuencia

Usuarios en redes sociales denuncian constantemente ser víctimas de asaltos en las calles de Nicaragua; que hasta hace poco era –según el régimen de Daniel Ortega– “el país más seguro de Centroamérica”. Sin embargo, una reciente encuesta de la firma CID Gallup reveló que el 45% de los nicaragüenses entrevistados afirmó haber sido víctima de robos o asaltos en los últimos cuatro meses. 

Nicaragua ocupa el segundo lugar con mayor reporte de asaltos o robos, después de Guatemala, de una lista de 12 países encuestados en América Latina, superando a países como Ecuador, Perú, México, Colombia y Venezuela. El estudio fue realizado a 1200 ciudadanos de cada país, entre el 10 y 19 de mayo de este año.

Para Elvira Cuadra, socióloga y experta en temas de seguridad pública, lo grave de esos datos “es que no es solo percepción de inseguridad, sino que son personas que reportan haber sido víctimas de robos o asaltos”. 

La encuesta revela que 540 de 1200 nicaragüenses reportan haber sido víctimas de estos hechos en los primeros cuatro meses del año. 

“No es que la gente cree que vive en un país inseguro, sino que en realidad les ocurrió un robo o asalto. Es una realidad que se ha incrementado la delincuencia y la criminalidad y lo reflejan los mismos datos de la Policía”, sostiene Cuadra. 

La también directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) indica que el incremento de la inseguridad y delincuencia está vinculado al contexto de violencia que se ha instalado en Nicaragua a partir de 2018, particularmente por la violencia ejercida desde el mismo Estado contra la población. 

Otro factor que ha influido es que la Policía ha dejado de cumplir su función de prevención y control de la delincuencia para dedicarse a ejecutar acciones de represión política contra la ciudadanía. También se ha sumado la impunidad con que han dejado actuar a grupos paramilitares que tienen licencia para delinquir. 

“Efectivamente se percibe que hay más armas en las calles y esto también de alguna manera está relacionado a estos grupos paramilitares que usan armas a los que dejaron actuar con impunidad, lo que ha dado permiso para que puedan usar esas armas con otros propósitos más allá de la represión”, menciona Cuadra.

A esto, agrega, se suma la liberación masiva de delincuentes a quienes han otorgado indultos “sin seguir los procedimientos de ley” porque se han hecho de una manera “discrecional”, sin ninguna garantía de que no vayan a cometer los mismos actos que los llevaron a prisión.

De 2014 a 2021, según un monitoreo del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), 33 690 reos comunes han sido indultados por el régimen. A estos, se suman 1000 indultos más, en abril, y 1300 el pasado 27 de julio, totalizando 35 990 excarcelaciones de reos comunes de 2014 a la fecha. Ni la Policía, el Sistema Penitenciario Nacional o Gobernación precisan cuáles son los delitos y condenas por las que son exentos, aunque algunas de las liberaciones han activado las alertas al identificar entre los excarcelados a señalados de asesinato, femicidio, robo con violencia, asaltos, agresiones, violencia machista, entre otros.

Datos de la Policía revelan más robos

Las propias cifras de la Policía revelan un incremento de la actividad delictiva en los últimos cuatro años. Según el Anuario Estadístico 2021, ese año se registraron 2111 denuncias por cada 100 000 habitantes, mientras un año antes la cifra fue de 1910. 

Con respecto a la tasa de robos en todas sus modalidades (con fuerza, violencia o intimidación) pasó de 148 por cada 100 000 habitantes en 2017, a 177 en 2019, y 224 en 2020. En 2021, la cifra bajó moderadamente a 189 robos por cada 100 000 habitantes.

Sin embargo, ciudadanos afirman que hay un enorme subregistro, porque la mayoría no pone denuncia, como le sucedió en dos ocasiones a “Humberto”, un estudiante de Diriamba a quien han asaltado dos veces entre 2021 y 2022. 

“El año pasado me robaron cuando fui a una fiesta, me salieron unos chavalos con cuchillo para robarme mi cartera y el celular. El segundo robo fue en junio, cuando venía de la casa de mi novia, pero esta vez me apuntaron con una pistola y de nuevo me robaron lo mismo”, cuenta. 

Para “Humberto” fue innecesario ir a denunciar a la Policía. “Nunca hacen nada y si los agarran a los días andan sueltos. Uno ya conoce a varios ladrones y siempre los ve irse presos y salir como si nada”, denuncia. 

Aumenta percepción de inseguridad

Una encuesta de Cid Gallup, realizada en septiembre de 2020, reveló que ocho de cada diez nicaragüenses estiman que el clima de inseguridad en el país, a través de crímenes, robos con violencia o intimidación y asaltos, había incrementado en el país. 

La medición mostraba un repunte abrupto en la percepción de inseguridad, al pasar de 49% en mayo de 2020 a un 83% en septiembre de 2020. 

En esa encuesta se explicaba que ese año se registraba la mayor percepción de inseguridad en toda la última década, superando el récord anterior de 62% en 2010. 

Una encuesta realizada por la organización Expediente Abierto y la Universidad de Arizona, denominada “Seguridad Ciudadana en Nicaragua: Tendencias y Retos en el 2021”, indicó que el 52.4% de la población consideraba que el crimen y la delincuencia en Nicaragua aumentaron en el último año. 

Esto a pesar que la Policía ha incrementado su cantidad de efectivos. De 2007 a 2020, la Policía Nacional pasó de 9290 a 17 349 integrantes, según datos publicados en sus anuarios estadísticos, analizados por CONFIDENCIAL. Y el total a 2021, sería de 19 019 efectivos, según notas policiales que reportan tres graduaciones con un estimado de 2101 efectivos en ese año.

“De nada sirve que haya más policías si se dedican a cualquier otra cosa menos a cuidar a la población”, critica “Humberto”, quien afirma tener miedo de que por tercera ocasión le roben su billetera y su teléfono. “No dudo –admite resignado– que vuelva a pasar”.  


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