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Historias

Ser papá soltero, joven o gay en Nicaragua: el testimonio de tres papás poco “convencionales”

Tres nicaragüenses cuentan en primera persona cómo la paternidad les cambió la vida y los retos que han enfrentado

“Antonio”, de 48 años, es un nicaragüense gay que decidió adoptar a un niño miskito que antes tenía que dormir en la calle; Luis tiene 33 años y se convirtió en papá a los 24 años y ya tiene dos niñas; Fabio, de 50, es padre soltero con tres hijos. Estos padres nicaragüenses “poco convencionales” viven la paternidad fuera del molde tradicional y los estereotipos, y relatan en primera persona los desafíos que han enfrentado y los anhelos que tienen para sus hijos.

¿Ha cambiado la figura del padre en Nicaragua? El psicólogo nicaragüense Alex Reyes Guevara, afirma que sí, y estima que hay influencia de algunos movimientos feministas. “Desde estas aristas se ha promovido la creación y facilitación de espacios para la reflexión sobre la paternidad y las masculinidades que, por su puesto, viene en algunos casos acompañada de procesos de deconstrucción de prácticas inadecuadas sobre la crianza”, asegura.

Al ser padres, los hombres se convierten en referentes afectivos, “es decir que como padre te volvés un facilitador sobre la gestión de emociones, la interrelación con las demás personas, etc. Esto requiere por supuesto que se asuma un papel activo en este rol con todas sus implicaciones”, explica.

En Nicaragua, sin embargo, la paternidad aún es una responsabilidad pendiente para decenas de miles de hombres. Entre 2019 y 2020, ingresaron 20 049 acusaciones por incumplimiento de pensión alimenticia, en los Juzgados de Violencia de Nicaragua, según un estudio del Poder Judicial, reportado por el medio digital La Lupa, que aborda temas con enfoque de género.

“Antonio”, Luis y Fabio son tres hombres que intentan representar el lado positivo de la paternidad. Ellos viven día a día los retos de ser padre e intentan asumir su rol de forma responsable. Estas son sus historias.


“El mayor reto es que mi hijo acepte que su papá es gay”

Antonio, 48 años, papá homosexual, un hijo.


La historia detrás de mi hijo, es un relato bastante difícil. Tengo una amiga que trabaja en una comunidad con personas de escasos recursos en el Caribe de Nicaragua; ella me contó que conocía una familia, en la que la mamá no podía hacerse cargo de sus dos niños, porque donde trabajaba solo le aceptaban al mayor, entonces para estar con los dos, ella dormía dentro de la casa donde trabajaba, mientras los niños dormían en la calle.

Mi amiga me preguntó si quería ser padrino del niño para traerlo (a mi casa), para reformarlo, educarlo y todo. Sin embargo la mamá me dijo que ella lo entregaba solo si yo aceptaba al niño como su papá. Al principio fue un poco difícil, porque el niño no hablaba español, solo miskito. Luego de eso pasamos por un periodo de aceptación. No lo he hecho solo, he tenido terapias psicológicas con mi hijo para ir adaptando. Aceptando la relación, él y yo, la relación padre e hijo.

Mi vida cambió, porque ahora no pienso solo en mí, pienso en que tengo que dejar algo en el mundo, un ser bien formado, un legado, alguien que le sirva a la sociedad. Por ejemplo, me tengo que desvelar para ayudarlo a estudiar. Ahora los desvelos no son por una fiesta, sino porque tengo que estudiar con él y enseñarle que el estudio es lo más importante en la vida; buenos modales y el ser un buen ser humano lo va a premiar más adelante. Mi vida también cambia con él, porque antes yo vivía mucho en el teléfono diario o viendo televisión, ahora comparto momentos que son únicos. Mi vida cambia al sentir que verdaderamente le importo a alguien, sin pedir nada a cambio, quien me espera en mi casa y espera por mí, mi vida cambia desde que siento que tengo un amor recíproco sin interés.

Como padre, el mayor reto es que mi hijo acepte que su papá es gay cuando él tenga ya 14 o 15 años, el otro, es que las personas acepten que nosotros los gays podemos criar a un gran hijo, un gran ser humano, no necesariamente llevar a tu hijo a exponerlo a actividades que no está preparado para hacerlo. Él va a tomar su decisión cuando él ya desarrolle. Un reto también para mí, es que mi hijo se sienta orgulloso de tener un padre gay que le ayudó a salir adelante y que le enseñó modales y educación que quizá un padre heterosexual no lo hubiera hecho.


“He criando a mis hijas para que sean fuertes… ellas tienen voz y voto”

Luis Mejía, 33 años, padre de dos niñas


Me casé a los 23 años y mi hija nació cuando yo tenía 24. Poco después del año de haberme casado, mi esposa y yo decidimos tener hijos. Dicen que cada bebé viene con su pan bajo el brazo y en el caso de mis dos hijas es cierto, con cada una busqué como cambiar de trabajo y aumentar mis ingresos. Siempre he dicho que ellas son el motor que me impulsa a continuar creciendo y mejorando como persona y como profesional. Con cada embarazo dejaba un poco mi conformismo del momento y salía a buscar mejores oportunidades, ingresos, trabajos.

Yo fui papá joven por elección, porque siempre quise tener mi propia familia. Sin embargo, uno de los principales retos que me enfrenté fue la parte económica. Había pocos trabajos, bajos salarios, y era una de esas cosas que yo tenía que cambiar si quería darle una alta calidad a mi familia, entonces tuve la necesidad de hacer cambios y trabajar completamente remoto para empresas internacionales.

Pasé por un gran sentimiento de culpa porque los primeros años de mis hijas los pasé trabajando, llegué al punto de trabajar 80 o 90 horas a la semana, de lunes a domingo. Otro reto que como padre me tocó enfrentar fue luchar contra mis propios traumas de infancia. En Nicaragua todavía se usa el castigo físico como método de crianza. Sin embargo, querer criar a mis hijas para que no normalicen la violencia, significa que yo tengo que superar mis propios traumas de violencia y no repetirlos con ellas.

También tenemos que enfrentarnos a la cultura machista, hay mucho que hacer en ese aspecto. Esa cultura hace que los hombres no sean emocionales. Un beso, un abrazo, un “te amo”, tal vez porque yo tengo a mis hijas no se ve raro en la sociedad, pero si fueran niños varones, hay hombres que lo miran extraño. Nosotros los hombres también podemos proveer consejos, apoyo emocional, abrazos, besos y buenos ejemplos.

He intentado cambiar la manera de ejercer mi paternidad. En mi casa he criando a mis hijas para que sean fuertes, amables y amigables, ellas tienen voz y voto, toman decisiones y pueden hablar para defender sus derechos e incluso si yo me equivoco ellas pueden señalar mi error y yo puedo admitir mi equivocación, algo que en la crianza tradicional no está permitido, no se le podían decir a los padres que estaban equivocados. Mi hijas saben que me puedo equivocar.


“Uno como padre soltero, al igual que una madre, se tiene que encargar de todo”

Fabio Chávez, 50 años, padre soltero de 3 hijos


Después de siete años de matrimonio me separé, así que me tuve que hacer cargo de mis dos hijos: la niña de cinco años y el varón de cuatro; durante casi siete años los tuve yo en su niñez. Conmigo pasaron toda la primaria. Fue muy difícil, porque tenía que alquilar y trabajar, llevaba a los niños al colegio, los iba a retirar al mediodía, les hacía el almuerzo, también desde muy chiquitos les tuve que enseñar a lavar, planchar y cocinar. Uno como padre soltero, al igual que una madre, se tiene que encargar de todo; enseñarles a leer, escribir, hacer las tareas, prepararles el desayuno. Fue duro, pero es algo que uno hace con amor, porque nace del corazón de padre.

Uno como padre debe ser responsable, no se puede tener un hijo sin un plan de vida. Gracias a Dios llevo 10 años sin tomar licor, desde que nació mi última hija, todo para que ella creciera en un ambiente sano y correcto. Yo me crié con una abuela, crecí sin padre, ni madre, nunca tuve en mi infancia a nadie que me fuera a representar en la primaria y la secundaria, ahora por eso yo trato de representar en todo lo que pueda a mi hija pequeña y a mis dos hijos mayores.

Es importante que los hombres se involucren en la crianza de sus niños, porque ellos son el reflejo y el espejo de los padres; lo que nosotros hacemos en la casa, ellos lo van a reflejar en el colegio, por eso es fundamental que tanto el padre, como la madre, estén bien involucrados con los niños, enseñarles la buena educación desde la casa para que los niños vayan es un camino recto en su vida.

Para mí fue duro, pero es algo que uno lo hace con amor, porque eso le nace de corazón a un padre. Y es más difícil cuando lucha solo, en este aspecto yo estoy solo también ahorita con mi última hija, que tiene seis años, la mamá se fue para Costa Rica. Salgo del trabajo, vengo a las 5 de la tarde, me pongo a enseñarle a leer y escribir porque está en primer grado. Pero ahí voy poco a poco, si ya luché con los dos primeros mayores, que ya están adultos, pues ahorita estoy con la pequeña.


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