Economía

Alzas de precios impactan en arroz, frijoles, maíz, azúcar y aceite a granel

Consultoría del Gestor al Consumidor: Controlar precio de los combustibles, frenó temporalmente la inflación

La decisión gubernamental de congelar el precio de los combustibles, ayudó a frenar la galopante alza del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que mide la inflación en el país, declaró Rubén Arriola, de la Consultoría ‘del Gestor al Consumidor’, en el programa Esta Semana.

Por varias semanas, el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha mantenido congeladas las alzas dominicales de los precios de los combustibles en el país, sin que se conozcan los detalles de la ingeniería fiscal que está detrás de esa decisión.

Arriola dijo que si la canasta básica hubiera mantenido la tendencia prevista para el primer semestre de este año, su precio actual debería estar en 18 300 córdobas, “si no se hubieran dado los congelamientos semanales de los derivados del petróleo”. En vez de eso, la Consultora calcula su costo en 17 270 córdobas, lo que difiere ligeramente de los 17 219 en que la sitúa el Instituto Nicaragüense de Información para el Desarrollo (Inide).

Con todo, ese aumento de más de 900 córdobas, “hace que sea muy difícil el acceso de los consumidores y usuarios, a esta canasta básica de 53 productos”, dijo el experto, advirtiendo que hay que actualizar la cesta familiar porque la canasta básica ahora es más cara, porque los hogares gastan más dinero en productos de aseo personal, por la pandemia de covid – 19.

Arriola dijo que los productos alimenticios que se han puesto más caros son el arroz, los frijoles y el maíz, además del azúcar y el aceite a granel, obligando a las familias a disminuir su consumo para hacer que alcance el dinero.

El experto relató que la Consultoría trató de incidir en la evolución de los precios, enviando una carta al Ministerio de Industria, Fomento y Comercio (Mific), en la que solicitaban que a la canasta básica se le dejara de gravar con impuestos. “Con la reforma tributaria fueron gravados muchos ítems, incluyendo alimentos y productos de aseo, lo que hizo que su precio se elevara automáticamente, golpeando el poder adquisitivo de los consumidores”.

Ni el INE, ni el Mific

Antes que se tomara la decisión de congelar los precios de los combustibles, estos tuvieron un aumento vertiginoso que generó una ola de quejas por parte de la población que reclamaba no sólo por los altos precios, sino también porque existía la percepción de que estaban siendo estafados al comprar el cilindro de gas para cocinar.

La queja generalizada con el GLP, es que “el peso no es real, que le faltan de dos a tres libras, y esto hace que la gente se siga quejando”, porque el INE no supervisa a las empresas de gas butano, como manda la Ley 277, Ley de Hidrocarburos. “Antes se hacía trimestralmente, pero ahora pasa mucho tiempo sin que se realice esta labor en defensa de los consumidores y usuarios nicaragüenses”, reveló el defensor.

La otra entidad que debería velar por los intereses de los ciudadanos, como es la Dirección de Protección de las Personas Consumidoras y Usuarias “hace muy poco”. La tesis del experto es que tiene poco personal y poco presupuesto, por lo que la Consultoría ‘del Gestor al Consumidor’, hace “lo que la Ley nos permite”, amparados en la Ley de Participación Ciudadana y la Constitución Política.

“Fuimos creados y nacimos para apoyar la lucha de los consumidores, especialmente con el tema de los servicios básicos, energía eléctrica, agua potable, tarjetahabientes, problemas con los bancos… llevamos 220 reclamos por diferentes tópicos: alto consumo de energía eléctrica; falta de alumbrado público, incumplimiento de la empresa de poner nuevas instalaciones eléctricas, nuevos equipos de medición, o al hacer la lectura de los medidores”, enlistó.

Uno de los momentos en que fue más notoria la ausencia del Estado, fue durante la tormenta causada entre los estratos más pobres, por los altos precios que alcanzó el queso.

“Ese era un momento para que el Mific, de oficio, entrara a investigar y hacer sus averiguaciones, con base en la Ley 842. El Mific tiene autoridad para hacer este proceso investigativo, pero ‘se durmió en sus laureles’, usando la excusa del libre mercado. Sí, hay libre mercado, pero no podemos caer en la especulación y el acaparamiento ilícito”, señaló.

Arriola relata que “en los días posteriores al alza del queso, vimos a muchos productores que tenían acaparado el producto, y lo estaban vendiendo en el viejo casco de Managua. Eso significa que el director de la Diprodet, Freddy Rodríguez, no tomó cartas en el asunto, aunque era el momento propicio para que el Mific se lavara la cara. Hoy el queso está bajo. Es cierto, pero es porque estamos en la temporada lluviosa”.


Profesionales y emprendedores

Las estadísticas del Banco Central registran un crecimiento del 4.7% al mes de febrero, y un aumento en más de 20 600 afiliados al Seguro Social. ¿Se traduce esto en alguna mejoría económica? ¿Hay alguna evidencia de este crecimiento?

No veo ninguna evidencia de ese crecimiento. Puede ser que hayan contratado más trabajadores en el Estado. Quizás sea por eso, pero vemos que la migración a Estados Unidos o a España, han aumentado vertiginosamente, así como el cierre de empresas. Recordemos que la crisis económica y social nos está golpeando desde 2018. Ya cumplimos cuatro años consecutivos de crisis económica. Se cerraron empresas. Otras trabajaron a medio gas. Otras se han ido, y el covid – 19 vino a terminar de rematarnos, porque más empresas cerraron, otras comenzaron a trabajar a medio tiempo, y eso se refleja en la tasa de desempleo.

Los datos del BCN dicen que la economía nicaragüense creció 10.1% en 2021, aunque diversos organismos internacionales lo situaron en 8%. ¿Quiere decir que no hay una relación entre lo macro, y el comportamiento del consumo y del empleo?

Si haces una visita a las aceras de Managua en horas del mediodía y en la tarde, vas a ver emprendedurismo, que es como se le llama ahora a un montón de gente -técnicos y profesionales- que se dedican a otros negocios, a otros menesteres que no tienen que ver con su nivel académico: ventas de comida rápida, de pollo asado, de nacatamales, de sopa, y muchos comedores que proliferan en las aceras, tanto de la capital, como del interior del país, porque la tasa de desempleo ha tenido un aumento vertiginoso, haciendo difícil el pago de los servicios básicos, de la energía eléctrica, del agua potable y las telecomunicaciones.


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