Economía

Precio del kerosene sigue subiendo: ronda los 200 córdobas por galón

Es el único combustible sin subsidio, aunque es el más usado en zonas rurales y urbanas empobrecidas. En junio, registró las mayores alzas de 2022

Durante 24 semanas consecutivas el régimen Ortega-Murillo ha mantenido invariable un subsidio a los productos derivados del petróleo, del que ha dejado por fuera al kerosene, conocido popularmente como “gas”, un combustible usado principalmente para encender fuego o alumbrar, sobre todo en las zonas rurales y urbanas empobrecidas del país.

Además, durante esos cinco meses y medio, el kerosene ha registrado las mayores alzas en su precio: hasta 22.62 córdobas por litro, según datos del Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

De acuerdo a las cifras oficiales, a inicios de enero pasado, un litro de kerosene se vendía a 35.41 córdobas (133.84 córdobas por galón), para esta semana el precio promedio es 51.80 córdobas por litro (195.80 córdobas por galón).

En junio pasado, cuando los demás combustibles ya llevaban dos meses con los precios congelados por el subsidio, el kerosene se cotizó entre 55 y 58 córdobas por litro, siendo 58.03 córdobas (219.35 córdobas por galón) el mayor precio de lo que va de 2022. Este valor se registró en la última semana de ese mes.

Rubén Ernesto Arriola, de la Consultoría del Gestor al Consumidor, explicó que este combustible ha sido excluido del subsidio por su “poco uso” y posiblemente para “recaudar” lo que las empresas petroleras no recolectan, por el momento, con los otros combustibles.

Consumo de kerosene en crecimiento

Datos del Ministerio de Energía y Minas (MEM) y del INE —publicados hasta 2020— muestran que el consumo nacional de kerosene, en la última década, se mantuvo entre los 10 000 y 14 000 barriles por año.

En 2011, el INE reportó un consumo de 11 410 barriles de kerosene, para 2015 bajó a 10 550 barriles, según el MEM. La última estadística publicada por este ministerio, en 2020, muestra un consumo de 13 200 barriles.

En comparación con otros derivados del petróleo, el kerosene es de los que menos demanda tiene en Nicaragua, junto al combustible para aviones (Avgas). Sin embargo, su uso es popular en las zonas rurales y urbanas empobrecidas, que lo usan como fuente para encender fuego, en cocinas o iluminación.

“Su uso no es tan frecuente en las ciudades, pero hay bastantes usuarios en las zonas rurales, o sea en las montañas de Nicaragua, donde aún lo utilizan para encender los fogones e, incluso, alumbrarse con candiles”, comentó Arriola.

El experto en temas de consumidores señaló que, al excluir este combustible del subsidio estatal, el Gobierno afecta a los consumidores de kerosene, ya que estos asumen las alzas del producto, que se suma al incremento del valor de la canasta básica familiar, que para agosto pasado cerró en 18 000.54 córdobas.

“Desde la Consultoría del Gestor al Consumidor proponemos que se haga una revisión y que (el kerosene) sea incluido en la lista de combustibles beneficiados con el subsidio”, subrayó Arriola.

Más de cinco meses con subsidio

Nicaragua sumará a partir de este domingo 25 semanas consecutivas con los precios de los combustibles invariables, luego de que este viernes el INE y el MEM anunciaron que mantendrán los costos al consumidor final durante los próximos siete días.

“Para la siguiente semana se mantendrán los precios de las gasolinas y diésel sin variación”, anunciaron las entidades estatales, en una medida que también incluye al Gas Licuado de Petróleo (GLP), utilizado en Nicaragua para las cocinas en que se preparan los alimentos.

Desde abril pasado, la gasolina súper cuesta 48.97 córdobas por litro (185.10 córdobas por galón); la regular se cotiza a 47.81 córdobas por litro (180.72 córdobas por galón); y el diésel —el combustible de mayor consumo en el ámbito nacional— se vende a 43.21 córdobas (163.33 córdobas por galón).

Estos precios promedios corresponden a las estaciones de servicio en Managua, ya que en los otros departamentos y regiones del país se les tiene que sumar el costo de transporte y distribución, así como otros gastos.

Los precios de estos derivados del petróleo se han mantenido congelados como parte de una política opaca del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que no ha detallado de dónde salen los fondos o a qué partida presupuestaria afecta.

Nicaragua cuenta con un fondo de 200 millones de dólares como parte de una línea de crédito de hasta 800 millones de dólares, dispuesta por el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) para financiar un programa regional de apoyo ante el alza global de precios de los combustibles.

Este crédito millonario se sumará a la deuda externa de Nicaragua, que al concluir 2021 alcanzó los 14 308 millones de dólares, el pico más alto durante los 15 años de Ortega en el poder.


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