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Costa Rica urge más recursos para atender solicitudes de refugiados

Migrantes

Instan a que comunidad internacional "vuelque aún más sus ojos" a Costa Rica, ante un flujo migratorio sin precedentes, sobre todo de nicaragüenses


Más de 200 000 solicitudes de refugio acumuladas a lo largo de cuatro años han puesto en apuros a las autoridades migratorias de Costa Rica, cuyo sistema no estaba diseñado para recibir esa masiva cantidad de peticiones. Sin embargo, la crisis sociopolítica y económica que vive Nicaragua desde 2018 detonó la salida intempestiva de decenas de miles de nicaragüenses que huían de la persecución política, de la inestabilidad y el desempleo, y de la consolidación de una dictadura que solo ha aumentado su represión.

Cada escalada o fase represiva en Nicaragua ha provocado un flujo hacia Costa Rica: el más grande ocurrió en 2021. Previo a las votaciones presidenciales de noviembre, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenó encarcelar a aspirantes presidenciales, empresarios, periodistas, defensores de derechos humanos, líderes cívicos y campesinos. Ante la cacería política, más nicaragüenses salieron del país, algunos con dirección hacia el norte, buscando llegar a Estados Unidos; y otros hacia el sur, con destino a Costa Rica, el país que ha recibido a migrantes nicas durante décadas.

Solo en 2021, se registraron casi 60 000 peticiones de refugio en la Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica, de las cuales 52 929 correspondían a nicaragüenses. Se trata de una cifra histórica, dice Allan Rodríguez, recién nombrado subdirector de esta institución, con la entrada de la Administración del presidente Rodrigo Chaves el pasado 8 de mayo.

Rodríguez fungió antes como jefe de la Unidad de Refugio, por lo que conoce bien los retos que enfrenta ese departamento ante un flujo de solicitudes que sigue creciendo, a un ritmo de 500 por día. Entre enero y mayo de 2022 se sumaron otras 32 000 peticiones de asilo por parte de nicaragüenses.

En entrevista para el programa Esta Noche, el funcionario detalló las cifras que fácilmente suman 200 000, en total y de todas las nacionalidades, en un plazo de cuatro años. La cifra incluye unas 45 000 solicitudes que están en la “tubería” del centro de llamadas y están por formalizarse.

Rodríguez también reconoce que el sistema de su institución tiene una capacidad restringida para manejar ese volumen de trabajo: apenas 50 funcionarios a nivel nacional en la Unidad de Refugio. Por tanto, hace eco de la petición que el presidente Chaves verbalizó durante la recién pasada Cumbre de las Américas: más recursos y más cooperación internacional son indispensables para agilizar los procesos de los solicitantes de refugio, que enfrentan largas esperas para obtener una cita inicial y la posterior entrevista de valoración del caso.

De hecho, el restablecimiento de mecanismos extra que faciliten la regularización de solicitantes de refugio se llevará a cabo, si y solo si, llegan más recursos por parte de la comunidad internacional, explicó el funcionario.

¿Cuántas solicitudes de refugio en total ha recibido Migración de Costa Rica, desde 2018, y cuántas son por parte de personas de nacionalidad nicaragüense?

La Dirección General de Migración, a partir del 2018, ha recibido más de 170 000 solicitudes de refugio ya debidamente formalizadas. Te puedo decir que el 89% de las solicitudes de refugio que hemos recibido corresponden a personas nicaragüenses. De esas habría que sumar también un poco más de 44 000 solicitudes que están a nivel del call center, ya con una cita agendada, y que en cualquier momento estarían formalizando. Entonces la cifra podría aumentar, y la tendencia es que oscila entre 89% y 90% de personas de nacionalidad nicaragüense.

¿Cómo ha sido el flujo durante estos cuatro años? ¿Cuáles han sido los principales picos, y a qué los atribuyen?

2018 marca un antes y un después en la realidad del sistema de refugio costarricense. Es a partir del momento en que en Nicaragua se agudiza la situación política y se da esa salida de personas nicaragüenses. Pasamos, en 2017, de registrar poco más de 6000 solicitudes, a cerrar 2018 con 29 000 solicitudes de refugio.

En 2019 cerramos con 39 000 solicitudes de refugio; y en 2020, en los primeros meses, todo parecía que seguíamos en esa escalada; no obstante, es a partir de la pandemia – cuando los países cierran fronteras- que, obviamente, tuvimos una disminución importante, porque las personas no estaban pudiendo movilizarse de manera regular, es así como en 2020 cerramos con poco más de 12 000 solicitudes.

Ya en 2021, teníamos un marcado incremento; sin embargo, es en junio cuando se dan ciertos eventos en Nicaragua, algunas aprehensiones de figuras importantes, que registramos un incremento muy marcado de solicitudes, y el año pasado cerramos con cerca de 60 000 solicitudes de refugio. Es decir, esa es una cifra histórica en cuanto a solicitudes, es el número más alto registrado hasta el momento.

Este año continuamos con números importantes, ya llevamos 35 000 solicitudes. Si continuáramos con esa tendencia, estaríamos cerrando, inclusive, con una cifra aún mayor que la que registramos el año pasado que, como señalaba, fue una cifra histórica.

¿Ha variado el perfil de las personas que solicitan refugio? ¿Cuál es el perfil predominante en este momento?

Desde que inició este fenómeno, hemos notado que el perfil de las personas nicaragüenses que ha estado activando el sistema de protección es muy variado, diferentes grupos: desde estudiantes; personas que manifiestan haber participado en las diferentes marchas, que colaboraron con las personas que estaban siendo partícipes de las marchas y protestas; también sectores como el médico, trabajadores de la Salud; periodistas, hemos tenido varias oleadas de periodistas.

Es bastante variado el perfil que ha venido, desde personas que se dedicaban actividades muy básicas allá y que con toda la situación que se vivió se vieron forzadas a salir de su país; como también personas con perfil más profesional que también se vieron afectadas o sintieron esa necesidad de salir de su país de origen.

¿Son más familias, son más hombres, mujeres, son más jóvenes, personas adultas?

Algo que es característico de esta migración es la presencia de muchísimas familias, familias que, incluso, van más allá de la composición del núcleo básico de padres e hijos. No es extraño toparnos con grupos en que vienen: primos, tíos, abuelitos, abuelitas, núcleos familiares bastante extendidos.

En cuanto a mujeres y hombres, si bien es cierto que los números reflejan que migran más hombres en busca de protección, lo cierto es que esa diferencia no es tan marcada o tan abrupta,  porque sí tenemos un componente muy importante de mujeres también saliendo en busca de protección.

¿Cuántos carnets provisionales de refugio han otorgado a nicaragüenses hasta la fecha?

Si hablamos de que todas y cada una de las personas que han formalizado la solicitud de refugio han recibido esa documentación como tal, entonces estaríamos hablando de más de 149 000, prácticamente 150 000 personas nicaragüenses que se han documentado como solicitantes de refugio.

Algunas personas han expuesto ante los medios de comunicación que hay una convocatoria tardía para las entrevistas. ¿Por qué toma tanto tiempo lograr una cita inicial, o también la cita de entrevista en donde ya se conoce el caso del solicitante como tal?

Teníamos un sistema, hasta 2017, que estaba pensado y estructurado no necesariamente para flujos masivos como el que se presentó a partir de 2018; como institucionalidad nos vimos superados en cuanto a la capacidad instalada.

Nos ha llevado un tiempo adecuar nuestros procedimientos a estas nuevas necesidades. En este camino hemos tenido siempre el apoyo de Acnur, que nos ha ido dando respaldo, en cuanto a recursos, para que el sistema vaya creciendo. No obstante, lo cierto es que aún estamos en ese proceso… tenemos un sistema que brinda respuestas en plazos razonables, por ejemplo, para la recepción de la solicitud. Si vos en este momento tratás de agendar una cita para solicitar refugio por primera vez, posiblemente la cita va a estar a muy pocas semanas, eso gracias a extensiones de horario y otras medidas que hemos tomado.

Tenemos ya, de alguna forma, solucionado el tema de la recepción de la primera solicitud de refugio. A partir de eso, las personas son documentadas como solicitantes de refugio. Nos queda (pendiente) la atención de las entrevistas de elegibilidad, así como también propiamente la resolución de esos expedientes. Es acá donde están los principales retos.

Cuando hablamos de más de 100 000 solicitudes pendientes de resolver, cuando hablamos que, de cada una de las solicitudes que se presentan, hay que hacer una entrevista de elegibilidad para tener todos los elementos para resolver esos casos, esas son situaciones que, lamentablemente, han hecho que los plazos se nos hayan extendido.

Estamos realizando una serie de acciones para bajar esos plazos, pero pasa mucho por un tema de recursos. Y acá retomo lo que ha señalado en diferentes ocasiones nuestro presidente (de la República, Rodrigo Chaves), en cuanto a la necesidad de contar con un apoyo por parte de la comunidad internacional aún mayor. Lo que hemos recibido hasta el momento, si bien es cierto nos ha ayudado muchísimo a crecer como sistema, lo cierto es que se requiere aún más apoyo para, precisamente, bajar esos plazos (de) una entrevista (que) puede estar tardando años para ser atendida.

El llamado es a que la comunidad internacional, en esa dinámica de responsabilidad compartida, vuelque aún más sus ojos a un país como Costa Rica, que ha hecho muchísimo por la región, que lleva un peso muy importante en cuanto a los flujos que se nos han presentado, pero que tiene una capacidad bastante restringida, y que hoy más que nunca requiere de la inyección de recursos frescos para, como bien lo indicábamos, bajar esos plazos de resolución.

¿Y con cuántos funcionarios cuentan actualmente? ¿Hay un plan para extender la capacidad de atención desde la Unidad de Refugio?

Contamos actualmente con alrededor de 50,  51 personas, que son las que están a nivel nacional, porque no solamente es en oficinas centrales, en San José, si no que tenemos presencia en las diferentes fronteras y oficinas regionales. Sin embargo, cuando hablamos de 400 a 500 nuevas solicitudes por día, conforme lo que vamos agendando, eso hace que el sistema trabaje a niveles bastante complicados en cuanto a capacidad.

Tenemos identificadas algunas rutas que vendrían a ayudar a bajar los tiempos de resolución, y estamos trabajando en eso. Créame que esto es un trabajo de todos los días, vamos tratando de innovar, vamos identificando diferentes cuellos de botella para bajar los tiempos.

Hemos recibido muchísimo apoyo y retroalimentación de lo que se ha hecho en otros países que se han visto también forzados, por diferentes flujos migratorios masivos, y hay que cambiar esa dinámica que estaba planteada para resolver los casos, uno a uno.

Estamos con algunos pilotos, validando procesos, y esperamos que eso se venga a reflejar de forma positiva en los tiempos de resolución.

El canciller Arnoldo André Tinoco hablaba la semana pasada sobre uno de los acuerdos dentro de la declaración de Los Ángeles, en la Cumbre de las Américas, y decía que Costa Rica restablecería un estatus de protección complementaria para personas venezolanas, cubanas, y nicaragüenses, cuya solicitud de refugio se haya rechazado, para poder tener un estatus migratorio regular. ¿Qué se sabe hasta ahora sobre cuándo se podría reimplementar este mecanismo para regularizar a esta población? ¿Qué tanto éxito se tuvo en una primera fase?

En esa iniciativa que se tuvo anteriormente, logramos regularizar 4000 personas que habían recibido una denegatoria, se encontraban en territorio nacional de manera irregular, y se les brindó esa oportunidad de regularizarse. Podríamos decir que fueron números bastante positivos. No se alcanzó tal vez las cifras que esperábamos, por diferentes situaciones. Pero bueno, son 4000 personas que, hoy por hoy, están con estatus regular.

Lo que se ha señalado alrededor de los insumos que se traen después de la Cumbre, es que Costa Rica reconoce la importancia de entrar en estos procesos de regularización, no obstante, para iniciar esos procesos se requiere tener asegurado el recurso necesario para iniciar con ello. Es decir, se requiere del financiamiento para este tema, se requiere de recurso humano, se requiere de diversos insumos que implican la regularización de estas personas. Y no es solo regularizar, sino también cubrir aspectos de la integración básica de estas personas a la sociedad costarricense.

Eso es, más bien, por donde viene la retroalimentación de la participación en la Cumbre: Costa Rica ratifica su compromiso y reconoce la necesidad de implementar este tipo de proyectos, pero en este momento se tienen esas limitantes de presupuesto, y que estamos haciendo ese llamado, nuevamente, a la comunidad internacional, a la cooperación, para poder seguir adelante con esa labor que siempre hemos hecho.

 


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