Nación

Cinco años del clamor por una “Navidad sin presos políticos”

Doce presos políticos pasarán su quinta Navidad en prisión, mientras el régimen acumula cada vez más reos de conciencia en sus cárceles

Familiares de presos políticos y organizaciones de excarcelados lanzaron por quinto año consecutivo la campaña “Navidad sin Presos Políticos” en demanda de su libertad, en un año que el régimen orteguista agravó la persecución y el acoso contra sus familias y aumentó el número de prisioneros a 235; la cifra más alta desde 2018, cuando estalló la rebelión ciudadana reprimida con violencia por paramilitares y la Policía de la dictadura.

Según el Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas, hasta noviembre de 2022 se contabilizan oficialmente 235 reos de conciencia en las diferentes cárceles del Sistema Penitenciario Nacional y delegaciones policiales.

Sin embargo, fácilmente esta cifra podría ascender hasta 250 personas secuestradas de forma arbitraria. Esto porque muchas familias aún no han autorizado al Mecanismo que incluya a su reo de conciencia en la lista que actualizan mensualmente. Las personas no pierden la esperanza que sus reos políticos sean liberados, si mantienen el caso en completo anonimato, explicó Ivania Álvarez, miembro del Observatorio Urnas Abiertas.

Con la Rebelión Cívica de 2018, el régimen orteguista recetó muerte y cárcel a la ciudadanía que salió a las calles a protestar por un cambio de sistema político. Ortega llenó las bartolinas del país con 674 reos de conciencia, en su mayoría, acusados de terrorismo.

Ese año se promovió la primera campaña “Navidad sin presos políticos”, que fue respaldada por la ciudadanía, comunidad internacional y organizaciones de la sociedad civil, en solidaridad con las familias que soportaban el encierro injusto de su ser querido.

Con la polémica Ley de Amnistía, promovida por el orteguismo en 2019, la mayoría de los reos fueron excarcelados, pero hubo quienes permanecieron en prisión; entre estos, 12 reos de conciencia que este año pasarán su quinta navidad en condiciones inhumanas.

En ese mismo año, el 30 de diciembre el régimen orteguista liberó 91 presos de conciencia, incluida Álvarez, quien había sido apresada junto a un grupo de activistas en Masaya, cuando intentaban llevar agua a madres de presos políticos que habían quedado cercadas por la Policía dentro de la parroquia San Miguel, cuando iniciaban una huelga de hambre en demanda de la liberación de los presos políticos.

En diciembre de 2020 el régimen liberó tan solo a tres presos políticos. Sin embargo, durante los dos últimos años se ha encargado de acumular más reos de conciencia, imponiendo varias escaladas represivas, que han alcanzado a la Iglesia católica, con once religiosos detenidos,– dos de ellos condenados- incluido el obispo de la Diócesis de Matagalpa, Rolando Álvarez, en casa por cárcel desde hace casi cuatro meses.

2022: el peor año para los presos políticos 

Ivania Álvarez explica que Nicaragua llega a una quinta Navidad en uno de los años “más crudo y violento en temas de presos políticos, con una nueva modalidad, que es la persecución a la familia. Estamos clarísimos que ni en tiempo de -la dictadura de Anastasio- Somoza si buscaban a alguien, buscaban a esa persona, y ahora, al no encontrar el objetivo se llevan a su hijo, su esposa, su yerno, a su hermano, y eso muestra el grado de crueldad que tiene esta dictadura”, expresó.

Esta quinta campaña no tiene tanto impulso como la de los primeros años, considera Álvarez, debido a la criminalización de cualquier actividad que se promueva a favor de los presos políticos, el exilio de defensores de derechos humanos y familiares de reos de conciencia y el bloqueo, cierre y censura de los medios de comunicación independientes.

El nivel represivo ha escalado tanto, que cada vez más los parientes de encarcelados han tenido que huir de Nicaragua, y quienes se quedan, temen hablar con medios de comunicación. Si lo hacen, solicitan que no se nombre a su familiar.

Especialistas en derechos humanos han advertido que Ortega ha extendido las torturas de los presos a sus familiares, obligándolos a desnudarse y hacer sentadillas, como ocurrió en la última visita a los reos en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), El Chipote.

El defensor de DD. HH., Gonzalo Carrión, recuerda que hasta 2020, los parientes de reos de conciencia hablaban abiertamente sobre las violaciones contra sus reos de conciencia, pero no estaba “esa lógica de la intensidad del terror incluyendo a los familiares que reclaman la libertad, y esto ahora se mira”, expresó.

Para Carrión el hecho que durante cinco años se mantenga la misma demanda de una Navidad sin reos de conciencia, confirma que el país sigue “bajo un sistema represivo, que impone un estado policíaco y de terror”.

“11 Navidades con presos políticos en Nicaragua”

Allan Gómez, miembro de la Unión Nacional de Presas y Presos Políticos Nicaragüenses (UPPN), explicó que desde el 1 de diciembre empezaron la campaña denominada “11 navidades con presos políticos en Nicaragua”, en reconocimiento a diez personas condenadas antes del estallido social de 2018, considerados por el Mecanismo como reos de conciencia.

La principal demanda es la libertad de los 235 prisioneros políticos, en un mes dedicado a la unidad familiar. “Estamos a merced de que suceda un milagro como los familiares lo piden, y que se logre la libertad de sus familiares”, expresó Gómez.

“Nos une el espíritu de lucha por seguir elevando en una sola voz el grito de justicia y libertad sin condiciones de todas las personas prisioneras políticas”, se lee en un comunicado en conjunto de UPPN y la Organización de Víctimas de Abril (OVA).

Regularizar visitas en El Chipote

Álvarez recuerda que en 2019 tuvieron una visita especial para compartir con sus parientes en Navidad en El Chipote, la misma cárcel que el régimen ha convertido en un centro de torturas, y donde están recluidos más de una treintena de presos políticos, incluidos aspirantes presidenciales, liderazgos de la sociedad civil y sacerdotes.

Este grupo de presos políticos permanece aislados, incomunicados, sin atención médica especializada y sometidos a raciones de hambre, reflejado en sus cuerpos extremadamente delgados, la palidez de su piel y el envejecimiento prematuro. En 16 meses de prisión, sus familiares los han visto durante once ocasiones; la última ocurrió tras 84 días de zozobra.

“Es bien desesperanzador para los presos, que en momentos de unión familiar sea incrementada la violencia, la tortura y yo no estoy esperando que cambie”, dice Álvarez. Por eso considera necesario mayor presión nacional e internacional en demanda de la liberación de los reos de conciencia, y que mientras estén encerrados les regulen sus visitas y les permitan un encuentro especial durante estas fechas decembrinas. Los reos políticos en la actualidad “están en indefensión total”, añadió.


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