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Condenan a dos años de cárcel al cura Manuel García por “amenazar” a quienes lo llamaron “asesino”

El sacerdote tiene otra acusación por "violencia física en concurso ideal de violencia psicológica", contra Martha Rivas, ahora también encarcelada

El juez local único de Nandaime, Jaime Aguilar, condenó a dos años de prisión al sacerdote Manuel Salvador García Rodríguez, por el supuesto delito de amenaza con armas contra cinco personas; convirtiéndolo, en el primer religioso encarcelado por el régimen de Daniel Ortega que incrementa su persecución contra la Iglesia católica en Nicaragua.

La lectura de sentencia contra el sacerdote se realizó la mañana del miércoles 22 de junio, cuando el religioso fue trasladado al Sistema Penitenciario de Granada, donde permanecerá en prisión, según establece el fallo judicial.

El sacerdote fue acusado de ese delito después que la noche del pasado 30 de mayo, salió al atrio de la iglesia Jesús de Nazareno -también conocida como El Calvario- de Nandaime, Granada, con un machete en mano en actitud defensiva ante un grupo de pobladores que le gritaban improperios como “asesino”.

Desde su arresto, el pasado 2 de junio, se conoció que era acusado por “violencia física en concurso ideal de violencia psicológica”, contra Martha Candelaria Rivas Hernández, la supuesta víctima, a quien el régimen también arrestó después de que se negó a firmar la denuncia y negar la agresión intencional.

Sin embargo, hasta este miércoles se supo, públicamente, esta segunda causa por la que ya existe una sentencia dictada en un tiempo record de 21 días, y en la que el juez otorgó la pena máxima de dos años y 200 días multa -la condena oscila de seis meses a dos años de cárcel y de 100 a 200 días multa, según el artículo 186 del Código Penal-.

Martha Candelaria Rivas Hernández, supuesta víctima del sacerdote, explicó que el altercado con los pobladores ocurrió después que su hija salió de la iglesia pidiendo ayuda porque, accidentalmente, el religioso la golpeó con un candado en su ojo derecho. Los sujetos, desde afuera de la Iglesia, no dejaron de insultar al sacerdote mientras grababan un video, que después fue utilizado por la propaganda oficialista en una campaña de desprestigio contra García Rodríguez.

Según la sentencia de la causa 0026-0780-22PN, el sacerdote es el “único autor directo penalmente responsable del delito de amenaza” en perjuicio de Derek Santiago Rueda, Manuel Alfredo López Tórrez, Kevin José Espinoza Rueda, Lester Javier Chavarría Miranda y Cristhian David Tórrez Romero; estos dos últimos brindaron declaraciones a medios oficialistas tras lo ocurrido con el sacerdote.

En el documento en poder de CONFIDENCIAL, pero que aún ha sido publicado en em sistema del Poder Judicial, señalan que “la acción de amenazar con machete en mano e impactarlo reiteradamente en las verjas de la iglesia -en referencia a la acción del sacerdote- resultaron cinco personas amenazadas en circunstancias lamentables”.

Hasta ahora, ni la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) ni la Diócesis de Granada se han pronunciado sobre el caso del religioso.

La jueza María José Zapata Morales, del Juzgado Segundo Penal Local de Granada, ordenó prisión preventiva contra Martha Candelaria Rivas Hernández, de 44 años, el 21 de junio pasado, cuatro días después que se retractó de su acusación contra el sacerdote.

Rivas Hernández fue acusada por “falso testimonio” por el Ministerio Público, representado en la audiencia preliminar por Annye Soogey Rodríguez. La ahora acusada podría enfrentar cárcel con una pena que oscila entre tres y cinco años.

La mujer cambió algunos aspectos relacionados a la primera versión de los hechos, por la que el sacerdote fue apresado el 2 de junio, y acusado por “violencia física en concurso ideal de violencia psicológica”.

La supuesta víctima aseguró que todo fue un “accidente y por eso no firmó la denuncia”. Relató que el 30 de mayo de 2022 acudió a la parroquia en Nandaime, acompañada de dos de sus hijos, ambos menores de edad. Según ella, luego de la cena, sus hijos se dirigieron a ver televisión, mientras ella y el sacerdote “compartieron unos tragos”.

La discusión habría ocurrido supuestamente cuando ella revisó el celular del religioso. “Me dijo que no era lo que estaba pensando, y se fue al portón, el área del portón estaba oscura, yo voy detrás y él está de espalda, yo estoy a su izquierda, y él me dijo a eso viniste a hacerme un reclamo, donde me dice eso levantó la mano, yo me agacho y veo que me sale sangre y yo llamé a mi hija y le dije: vení que me golpeó el padre”, narró la mujer.

Ella indicó que el sacerdote se disculpó y hasta le puso una toalla con manzanilla, después escucharon un alboroto y fue entonces cuando el religioso salió a la calle con un machete, en una secuencia de imágenes de la que se valieron los medios oficialistas para proyectar la imagen de un religioso violento.

La hija de la mujer confirmó ante la jueza que nunca estuvo presente cuando se dio la supuesta agresión y solamente supo de la misma cuando su madre le dijo. “Fuimos a visitar al padre a la Iglesia, yo la vi golpeada y de desesperación salí y pedí ayuda y les dije que llamaran a la Policía y ellos me dijeron que no tenían el número. Después se escucharon dos bolonazos y el padre Manuel salió con un machete”, narró la joven.

La supuesta víctima y ahora acusada, también aclaró que la “amistad íntima” que dijo sostener con el sacerdote se refería a “que yo llegaba a contarle mis cosas”, dijo ante la jueza. De manera contundente, la mujer dijo esta vez que no era pareja “del padre Manuel”.


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