Nación

Funcionario de la Santa Sede: papa Francisco está “superenterado” de lo que ocurre en Nicaragua

El Vaticano mantiene una "operación diplomática" a través del cardenal Leopoldo Brenes para encontrar salida a la situación de obispo Álvarez

Rodrigo Guerra López, secretario del Pontificio Consejo para América Latina aseguró, tras el asalto a la Curia Episcopal matagalpina y el secuestro de monseñor Rolando Álvarez, en arresto domiciliario en Managua, que el papa Francisco está “súper enterado” de lo que ocurre en Nicaragua y  aclaró que su silencio “no significa inactividad o falta de decisión, no, nada de eso; significa que se están trabajando en otros planos. Y en el momento en que el Santo Padre vea prudente, por supuesto, tendrá una intervención“, declaró al medio de comunicación católico Aleteia.

Guerra destacó que el escenario nicaragüense es complicado. A pesar que no hay nuncio apostólico -Ortega expulsó al nuncio Waldemar Stanislaw Sommertag en marzo pasado-, aseguró que “la operación diplomática con su equivalente está en curso a través del cardenal -Leopoldo- Brenes y de algunas otras personas, me incluyo. Estamos metidos en el asunto”, aseveró sin dar más detalles.

Siete horas después que la Policía asaltó la Curia Episcopal de Matagalpa, donde permaneció retenido monseñor Álvarez y ocho personas más por 15 días, aseguró en una nota de prensa, que el obispo se encontraba en su casa retenido, y que había sido visitado por el cardenal Brenes con quien había conversado “ampliamente”.

De las ocho personas que acompañaban a monseñor Álvarez, siete- cuatro curas, dos seminaristas y un laico- fueron trasladados a la Dirección de Auxilio Judicial, El Chipote para “indagaciones”. Mientras, el padre Óscar Escoto, párroco de la iglesia Santa María de Guadalupe, lo dejaron en la Curia sin ninguna restricción policial o de movilidad.

La Policía denominó el asalto como un operativo “de orden público” necesario porque no recibieron “una comunicación positiva del Obispado de Matagalpa” y “al persistir las actividades desestabilizadoras y provocadoras”.

La Arquidiócesis de Managua reiteró su solidaridad y cercanía con la Diócesis de Matagalpa, monseñor Álvarez, sacerdotes y laicos por el secuestro policial, que denominaron “acontecimiento triste vivido la madrugada de hoy”, señaló en un comunicado publicado a las 12:50 de la tarde de  este viernes.

El cardenal Brenes conversó con monseñor Álvarez en su residencia en Managua. Su “condición física está desmejorada”, pero su “ánimo y espíritu están fuertes”, indica el documento. Álvarez le manifestó la confianza en la oración de todos ante la “difícil situación que vivimos en comunión eclesial”.

“Esperamos que la razón, así como el entendimiento respetuoso abran solución de esta crítica y compleja situación para todos” se lee en la misiva, en la que llaman al pueblo a seguir orando para que Cristo interceda por su rebaño.

La Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) dijo en un comunicado publicado cerca de las 4:30 p.m. de este viernes, que sienten “con profundo dolor esta herida que sufrimos como Iglesia en Nicaragua” y oran por monseñor Álvarez, sacerdotes y laicos para que el “Señor nos de la palabra para dar a conocer sin temor el misterio del Evangelio”.

Al igual que la Arquidiócesis, la CEN no llamó al secuestro de los sacerdotes por su nombre y dijo que habían sido “trasladados” a Managua.

“En todo momento y circunstancia, teniendo los mismos sentimientos de Cristo Jesús, los obispos y toda la Iglesia de Nicaragua permanece unidad en la penitencia y en la oración…”, se lee en el documento publicado en sus redes sociales.

El funcionario de la Santa Sede no descartó que este domingo, cuando el papa presida el Ángelus, pueda emitir su primer comentario sobre Nicaragua.

“Atentos al silencio orante del papa, que nunca es un silencio apático, sino es el silencio de un pastor que vela por su pueblo antes que por las posiciones ideológicas», dijo a Aleteia.

La diplomacia del Vaticano

El silencio del santo padre ha sido cuestionado por diferentes grupos nacionales e internacionales ante la embestida del régimen orteguista contra la Iglesia católica, que ha implicado profanación de templos católicos, arrestos, asedio a sacerdotes, hostigamiento, amenazas contra curas y prohibición de procesiones. Guerra explica que un contexto de tensión como el de Nicaragua, “hay grupos que se polarizan y creen que la valentía se identifica con el hiperprotagonismo y la exaltación. Y no es así”.

Ante todo, dice Guerra se debe “estar preocupados porque el pueblo no resulte sacrificado o lastimado. Y una declaración exaltada en estos contextos fácilmente puede derivar a consecuencias indeseables”, aseveró.

El 17 de agosto 26 exjefes de Estado y de Gobierno de Latinoamérica y de España solicitaron al papa Francisco, una “firme postura de defensa del pueblo nicaragüense y su libertad religiosa” por medio de una misiva. El funcionario de la Santa Sede explicó que el hecho que no haya una declaración pública del papa no significa que la Santa Sede está abandonando a los obispos nicaragüenses o está volviéndose “cómplice de las dictaduras”.

“Que el papa en particular no se pronuncie públicamente, no significa que no exista seguimiento, atención, cuidado y trabajo”, expresó.

La mudez del papa también se une a la timidez de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), que en medio de la avalancha de ataques contra la Iglesia y los obispos, solamente han expresado su solidaridad.

Guerra dijo a Aleteia que “el papel de los pastores, incluido el del papa, es el de promover la reconciliación y la fraternidad. Y el papa, en particular con gran prudencia lo hace, para que las consecuencias de sus acciones no puedan ser interpretadas de un modo ideológico”.

La socióloga Elvira Cuadra, también directora del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (Cetcam) explicó en una entrevista con el programa Esta Noche, que el régimen de Ortega solamente está dejando tres salidas a la Iglesia católica: el silencio que implica la autocensura; el destierro o el exilio, y la cárcel.

El papa orientó en 2019 la salida del obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, para resguardar su vida de las amenazas de turbas orteguistas. Báez lleva tres años en el exilio. Que se repita este panorama no es totalmente descartado, han señalado varios especialistas con respecto a la situación de monseñor Álvarez.


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