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Padre de Álvaro Conrado: “justicia interna hasta que haya un cambio radical”

Adolescente fue asesinado por francotiradores en protestas de abril. Su padre: "jamás vamos a perdonar y olvidar lo que nos hicieron"

Cada 8 de abril son especialmente tristes para la familia Conrado Dávila desde hace cuatro años. Repasan las fotografías, videos y experiencias acumuladas durante los  15 años que vivió su hijo Álvaro Conrado, nacido en esa fecha y asesinado en las protestas de abril, que marcaron un antes y un después en la historia reciente de Nicaragua.

A casi cuatro años del crimen, ejecutado por francotiradores cuando el pequeño repartía agua a los universitarios que protestaban contra el régimen en 2018, su padre, del mismo nombre, asegura que “nosotros jamás vamos a perdonar y jamás vamos a olvidar lo que nos hicieron. Tarde o temprano, ellos van a pagar”.

“Para nosotros, para esta fecha, es recordar lo que nos hicieron. Para nosotros son cuatro años hasta el momento y no hemos olvidado el momento trágico que nos pasó. Y más doloroso todavía saber que no hay nadie, no hay culpables…”, señala Conrado padre sobre una de las características del régimen Ortega Murillo: la impunidad.

El pasado 8 de abril, recordado en las redes sociales con felicitaciones a “Alvarito”, el adolescente hubiera cumplido 19 años, ya sería un universitario después de graduarse en el instituto Loyola, de los jesuitas. Su padre está seguro “le truncaron los sueños que tenía de estudiar, de ser un profesional. Todo de una manera violenta”.

El joven fue una de las más de 355 personas -según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)- que murieron en 2018, producto de la matanza desatada por la dictadura, molesta con que miles de ciudadanos salieran a las calles a reclamar justicia y democracia.

A cuatro años de aquel estallido social, que el Gobierno descalificó inventando la teoría de  un golpe de Estado, el padre de Álvaro asegura que su hijo “se movió por solidaridad”, “lo hizo de su propia voluntad, nadie lo obligó”.

“Se me fue escondido, y le pasó lo que le pasó porque estamos en manos de un Gobierno que no acepta críticas de nadie y en ese momento, tomó la decisión, ellos fueron los que tomaron la decisión de dispararle a la gente y pasó lo que pasó. Aparte de Álvaro murieron más de 46 personas ese fin de semana”, subraya.

Régimen no permite reuniones

Conrado está consciente de que los niveles de represión se han agudizado en Nicaragua, y que el Gobierno mantiene el discurso de odio contra las personas que lo adversan. No aceptan críticas, y ahora es peor. “Prácticamente nos tienen contra la pared, que si vos levantás la voz o salís a la calle protestando simplemente te echan preso y te inventan cargos para que no salgás”, señala.

Como integrante de la Asociación Madres de Abril (AMA), que aglutina a los padres y madres de las víctimas de abril, Conrado explica que el Gobierno ni siquiera permite reuniones porque inmediatamente la Policía asedia el lugar. Esa reacción es una expresión del “miedo” que el Gobierno les tiene, considera. Reitera que su principal demanda es la verdad y justicia, que haya procesos investigativos que demuestren lo que verdaderamente ocurrió.

Su lucha por la “verdad y la justicia” se mantiene intacta. Sabe que no es un camino sencillo y la respuesta tampoco es expedita. Conrado ha visto a varios familiares de víctimas de abril exiliarse por temor, acoso y amenaza de cárcel, pero ellos resisten en el país.

“Nosotros estamos claros que mientras ellos -la pareja presidencial- estén manejando toda la estructura del país no vamos a tener justicia; justicia interna no vamos a tener hasta que haya un cambio radical de todo, hasta ahí podríamos tener la justicia que estamos esperando”, expresó.

“No sé cuánto va a durar pero espero que Dios me dé vida para poder ver (enjuiciados) a todas esas personas que tuvieron involucradas en los asesinatos de nuestros hijos”, aseveró.

La CIDH también ha confirmado que más de 100 000 personas se fueron al exilio para ponerse a salvo de la represión orteguista. Y en los últimos años, la migración, tanto por motivos políticos y económicos, ha ido en aumento, provocado un gran desplazamiento de ciudadanos que no encuentran en el país controlado por Ortega y Rosario Murillo oportunidades de mejorar su calidad de vida.


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