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Padre Uriel Vallejos: La Iglesia católica “nunca estará al lado de quienes asesinan” 

Sacerdote de Sébaco relata cómo tuvo que salir de Nicaragua para convertirse en otro exiliado, después del asedio policial en su parroquia

El sacerdote Uriel Vallejos, párroco de la iglesia Jesús de la Divina Misericordia de Sébaco, Matagalpa, salió de Nicaragua por veredas, obligado a exiliarse para proteger su libertad e integridad física ante la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo, que dirige una campaña contra las voces críticas de la Iglesia católica y mantiene presos a una decena de sacerdotes, entre ellos el obispo de su Diócesis, Rolando Álvarez, quien cumple este sábado 23 días bajo una “investigación” ilegal “casa por cárcel”.

Desde su exilio, en una entrevista con el medio digital Mosaico CSI, Vallejos asegura que la Iglesia católica no tiene intereses políticos y únicamente busca “salvaguardar la vida humana”, por esa razón “nunca va a estar al lado de los que asesinan, al lado de los que matan (…)”.

El sacerdote relató cómo salió de Nicaragua por puestos migratorios irregulares, tras un secuestro policial de casi tres días, encerrado en la casa cural de su parroquia, consumiendo solamente agua, pan y yogur junto con otros feligreses.

La mañana del 4 de agosto, la Policía lo trasladó al Seminario Interdiocesano Nuestra Señora de Fátima, en Managua, y le ordenó no salir, reveló el sacerdote, quien considera que la intención de los agentes no solo era confiscar los equipos de Radio Católica de Sébaco, sino “llevarme preso a El Chipote”, complejo carcelario señalado de sitio de torturas físicas y sicológicas contra los presos políticos, y donde permanecen cuatro sacerdotes, dos seminaristas y un colaborador de la diócesis de Matagalpa, secuestrados el 19 de agosto junto al obispo Rolando Álvarez.

El traslado de Vallejos, ocurrió tras el cierre de una decena de radios católicas pertenecientes a la Diócesis de Matagalpa. Ese fue el inicio de una escalada sin precedentes de ataques contra la Iglesia católica.

Vallejos denunciaba abusos de poder antes de 2018 

El sacerdote asegura que antes de la Rebelión de Abril de 2018 se registraron abusos de poder que él mismo se encargó de denunciar.

Siendo el director nacional de Cáritas Nicaragua, en 2014, alertó del robo de medicinas, en varias ocasiones las donaciones provenientes de Estados Unidos eran retenidas y se reportaban pérdidas de hasta 18 millones de dólares en productos.

En entrevista con Mosaico, recordó que en una ocasión, cuando entregaron camas a varios hospitales, el Gobierno quería que “no se revelara que esa donación iba directamente de la Iglesia a los hospitales. Nosotros no mirábamos eso como un impedimento, porque lo que queríamos hacer era el bien, pero de ahí han venido estás consecuencias”, dijo. 

Con el estallido social de 2018, la Iglesia protegió a centenares de manifestantes de la violencia estatal, ejercida por policías y paramilitares, a la vez que denunciaban las violaciones a los derechos humanos que estaba siendo víctima la población.

Además, la Conferencia Episcopal de Nicaragua aceptó ser mediadora del primer intento fallido de Diálogo Nacional para encontrar una salida pacífica a la crisis y propusieron una ruta cívica a Ortega, quien después los calificó de “golpistas” y “terroristas” por supuestamente ser parte del fallido golpe de Estado, a como el Gobierno denomina a las protestas cívicas. 

Vallejos argumenta que la Iglesia “abrió sus puertas para los heridos, para los muertos, y expusimos nuestra vida. Yo fui uno por la ciudad de Sébaco, estuve ahí en medio de los conflictos para mediar”, expresó el cura ordenado el 17 de septiembre de 2011. 

“La Iglesia estará con las personas que quieren vida y nos motiva mucho estar con el pueblo sufrido, con el pueblo que ha sido masacrado, que está muy herido…”, dijo a Mosaico. 

Como sacerdotes, afirma, conocen de cerca las realidades que viven las comunidades, las “injusticias” que el Gobierno comete en las instituciones estatales, en los miembros, “porque hay personas muy buenas, personas que están ahí en una institución porque necesitan del trabajo, pero hay un maltrato de muchas personas adeptas a sus ideologías”.

“Desde entonces venimos cargando con esta cruz tan difícil, y no hemos dejado solo al pueblo, le hemos acompañado, hemos expuesto nuestra vida, y ahora que se dan estas circunstancias que estamos viviendo, de amenaza frontal a la Iglesia. La Iglesia nunca la va a callar, jamás”, aseveró el sacerdote. 

Vallejos llegó en 2016 a la Diócesis de Matagalpa, como responsable de la parroquia San Juan Pablo II en la Villa Chagüitillo, en Sébaco. Ha sido una de las voces críticas dentro de la Iglesia, cuestionando el abuso de poder, señalando las injusticias y alzando la voz para defender a los más vulnerables. Así lo hizo en octubre de 2019, cuando se enfrentó a policías que impedían el paso a la población que acudió a una colecta de víveres para los presos políticos. 

En el contexto electoral de 2021, Vallejos afirmó que no existían las condiciones para un proceso libre, justo, transparente, competitivo y observado. 

“Este 7 de noviembre mi huella estará limpia como mi conciencia porque se perdió la oportunidad de elegir en igualdad de oportunidades, donde la competencia se eliminó y se pusieron algunos de los mismos para hacer de oposición”, señaló el cura durante una de sus homilías. 

Para el sacerdote, el Gobierno no está respetando los derechos humanos de los nicaragüenses. “Ellos piensan que el país es una finca para ellos estar dirigiéndolo, y tener a su gusto y antojo a todas las personas y crear leyes que están injustamente, que se están aplicando”. Desde su exilio obligatorio asegura que es evidente “lo malo que son ellos -el Gobierno- y los adeptos también que hay, que están enfermos…”, dijo.

Orar por la Iglesia 

El exilio del padre Vallejos se confirmó este domingo 4 de septiembre, a través de un mensaje en Twitter que tituló: “Adiós Nicaragua mía”

“Espero con esperanza que no dejemos solo a monseñor Rolando Álvarez, obispo que se ha sacrificado por nuestro país. Es el momento de la unidad. Las personas no se negocian porque no son cosas (…) No nos acomodemos al silencio, sobrevivencia y negociaciones”, reiteró.

El martes, el sacerdote compartió una fotografía con la bandera de Nicaragua en la Basílica de Santa Clara en Asís, Italia pidiendo por el restablecimiento de la paz en Nicaragua. 

“Esta mañana he peregrinado a Asís, tierra de la paz y ante el crucifijo que habló a San Francisco diciéndole: “Repara mi Iglesia”, he puesto bajo la intercesión de San Francisco y Santa Clara de Asís, el restablecimiento de la paz en nuestra patria”, se lee en el tweet. 

Monseñor Rolando Álvarez horas antes de haber sido encerrado en el Palacio Episcopal. //Foto: Diócesis de Matagalpa.

Vallejos es uno de cuatro sacerdotes de la Diócesis de Matagalpa que se exiliaron tras las acciones represivas del régimen contra la Iglesia. Los otros curas que salieron del país son Vicente Martínez, Sebastián López y Mangel Hernández.

Entre la decena de sacerdotes detenidos, hay dos condenados por la justicia orteguista. El primero fue el cura Manuel García Rodríguez, acusado de supuesta violencia contra una mujer, que luego se retractó y también fue encarcelada por el régimen. El segundo es monseñor Leonardo Urbina, señalado por una supuesta violación a una adolescente.

Además, es preso político el cura Óscar Benavidez, de Mulukukú, a quien ordenaron “investigar” por un delito “fantasma”, porque no ha sido precisado aunque el Estado se califica como “víctima y ofendido”. 

A ellos se sumaron los sacerdotes en El Chipote: José Luis Díaz y Sadiel Eugarrios, primer y segundo vicario de la catedral San Pedro, respectivamente; Ramiro Tijerino, rector de la Universidad Juan Pablo II y encargado de la parroquia San Juan Bautista; el diácono Raúl González y los seminaristas Darvin Leyva y Melkin Sequeira.


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