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Régimen adelantó una semana el acoso policial por el aniversario de Abril

Del 11 al 18 de abril se reportaron 150 incidentes relacionados a violaciones de derechos humanos; entre detenciones exprés, amenazas y allanamientos

En ocho días —del 11 al 18 de abril— el régimen orteguista desató una ola represiva en el contexto del cuarto aniversario de la Rebelión de Abril, que se tradujo en 150 incidentes relacionados a violaciones de derechos humanos; entre estas, detenciones exprés, amenazas, asedio policial, y allanamientos contra familiares de víctimas de abril, líderes locales y opositores, confirmó el Monitoreo Azul y Blanco, basado en sus redes territoriales.

Contrario a años anteriores, el asedio a opositores inició una semana previa a las fechas conmemorativas del estallido social de abril 2018, y reveló “una nueva escalada de formas de represión”, con el allanamiento de 16 viviendas en Carazo, Madriz, Managua, Masaya, Nueva Segovia y Boaco, explicó Ivania Álvarez, apoyo de redes territoriales para el Monitoreo Azul y Blanco.

La nueva dinámica de la dictadura es “un llamado de alerta”, considera Álvarez. Los allanamientos policiales se ejecutaron sin orden judicial. Los agentes llegaron a cualquier hora del día, ingresaron a las casas, revisaron, e incluso, confiscaron pertenencias, según las denuncias recibidas por parte de la población afectada, dijo.

Los opositores que conversaron con CONFIDENCIAL y estuvieron bajo asedio policial por más de 24 horas entre el pasado 18 y 20 de abril —los días de mayor repunte de violaciones— expresaron su temor a que en cualquier momento los policías, que estaban afueras de sus viviendas, ingresaran y los apresaran sin motivo.

Álvarez señaló también que varias denuncias estaban relacionadas con opositores en el exilio, cuyas casas estuvieron bajo asedio, pese a que ellos no están en el país, lo que vulnera la seguridad de sus familias.

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) recibió entre el 12 al 21 de abril, 20 denuncias por vía telefónica, contabilizando 64 incidentes, en su mayoría, allanamientos, detenciones arbitrarias y agresiones, informaron a través de un comunicado en su cuenta de Twitter.

“En todo el país hubo un despliegue de patrullas y motorizados para realizar vigilancia permanente y callar las voces opositoras”, señaló el Cenidh.

 

Capturas y allanamientos

Los primeros allanamientos y capturas ocurrieron el martes 12 de abril en Masaya y Managua, principalmente. Sin embargo, los días con mayores incidencias fueron del 17 al 20 de abril, con asedio policial y de civiles a familiares de las víctimas de abril, excarcelados y opositores. En ese mismo periodo se contabilizaron cerca de unas diez capturas exprés y fortalecimiento de la vigilancia territorial por redes del Frente Sandinista.

Además de los allanamientos, el Monitoreo Azul y Blanco, destacó una mayor focalización de la represión a nivel territorial. Con los principales liderazgos cívicos y políticos del país condenados y encarcelados en la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), El Chipote, la vigilancia del régimen se centró en controlar el liderazgo en los departamentos y sus municipios, explicó Álvarez.

Esa vigilancia en las localidades se concretó a través de las Alcaldías del Frente Sandinista y las estructuras políticas en los barrios, agregó la activista.

Por otra parte, un miembro del Consejo Político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) dijo bajo anonimato, que la antelación de actos represivos refleja una actitud “defensiva”.

“Quiere controlar y vigilar cualquier acto que los grupos opositores autoconvocados hagan de forma manifiesta contra la dictadura. Ya sea pintas, ya sea chimbombas, ya sea pega de calcomanías, ya sea algún otro acto de protestas, algún piquete, algún plantón”, expresó.

Resistencia se mantiene en medios virtuales

Este año la población no logró realizar actos simbólicos de resistencia cívica, como lanzar papelillos azul y blanco en las avenidas del país; pintar las calles con los colores de la bandera nacional o pegar calcomanías en puntos estratégicos. Sin embargo, para el integrante de la UNAB eso no significa puntos para la dictadura, sino todo lo contrario, que  el régimen debe recurrir a la “coerción”, a “mantener el estado policial en las calles, que cada día más le va socavando sus cimientos, generando mayor rechazo de la población” en un intento de acallar las voces de los nicaragüenses.

A la vez, destacó que hubo expresiones de resistencia en varios países, donde están presentes los exiliados. Y las redes sociales también continúan siendo un espacio para demostrar el rechazo de la ciudadanía contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.


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