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Sacerdotes sacan al padre Harving Padilla de templo asediado en Masaya

El obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, celebró misa tras cinco días de la persecución policial que denunció el pasado jueves 19 de mayo

El sacerdote Harving Padilla, de la iglesia San Juan Bautista, en Masaya, donde estuvo “parroquia por cárcel“, logró salir este martes, tras nueve días de asedio, acuerpado por otros sacerdotes de la Iglesia católica, aunque su ubicación actual no está confirmada. Mientras tanto, el obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez, celebró una misa en el templo San Isidro Labrador, en Madriz, tras cinco días de persecución policial, que lo llevó a resguardarse en la parroquia Santo Cristo en Managua, de donde salió este lunes tras una negociación entre un sacerdote y el Gobierno, según fuentes de la Iglesia.

Durante su homilía, monseñor Álvarez reflexionó sobre el compromiso de la vocación sacerdotal en servicio de los más vulnerables y su compromiso con la Iglesia y Jesús.

“La vocación sacerdotal es un don del corazón de Cristo. En la vocación sacerdotal se experimenta el contraste entre la fuerza y la santidad del maestro que llama y la fragilidad y pequeñez de quien es elegido. Es Jesús quien te llama. Él estará siempre y te dará las energías y la alegría para ser fiel a su servicio, al servicio de todos, sin exclusión, ni exclusividades, pero preferencialmente, de los más pobres, de los desprotegidos, de los descartables del mundo, de los de las periferias como dice el Papa Francisco”, dijo monseñor Álvarez.

Agregó que la vida consagrada a Jesús “se trata de un seguimiento sacrificado. Si quieres ser grande, entonces se el último, y si quieres ser el primero, entonces se el servidor de todos. Se trata de un seguimiento sacrificado, que excluye toda forma de instalación o como se suele decir ahora, confort”.

Monseñor Rolando Álvarez presidió la ordenación presbiteral del diácono Orlan Antonio López Ramírez. // Foto: Diócesis de Matagalpa

Esta es la primera misa que Álvarez celebra junto a la feligresía después que el pasado domingo, la Policía impidiera el ingreso a católicos y medios de comunicación a la parroquia Santo Cristo, en Managua, donde él permanecía resguardado debido a la agudización de la represión policial en su contra.

Monseñor Álvarez llegó a Matagalpa este lunes, vigilado por un fuerte contingente policial y se resguardó en el Seminario de esa ciudad desde la mañana. Este martes, salió del lugar, en cuyos alrededores solamente permanecían dos agentes de la Policía. Contrario a días anteriores, de asedio policial directo, el obispo no fue perseguido por ninguna patrulla de la Policía durante su trayecto hacia Madriz, donde presidió la ordenación presbiteral del diácono Orlan Antonio López Ramírez.

La noche del jueves 19 de mayo, monseñor denunció que la Policía orteguista lo persiguió durante todo el día, e invadió la casa de sus familiares. Por esa razón, inició “un ayuno a agua y suero indefinido hasta que la Policía Nacional, a través del presidente o del vicepresidente de la Conferencia Episcopal, únicamente, me haga saber que van a respetar mi círculo de privacidad familiar”, señaló.

El obispo explicó que su ayuno “no es una huelga de hambre”, sino un “acto reflexionado a la luz del Evangelio, un acto de salvación. No es un asunto político, sino de fe”, dijo. Este martes invitó a los fieles católicos a sumarse al rezo de las Mil Avemarías en ocasión de la festividad de María Auxiliadora, cada 24 de mayo, ofrecido por Nicaragua y por este momento de salvación “que vivimos juntos”.

Quitan cordón policial contra padre Harving Padilla en Masaya

La tarde de este martes, una comisión liderada por el sacerdote Bismarck Conde, vicario foráneo de Masaya y otros dos curas procedentes de Managua, lograron sacar al padre Harving Padilla de la parroquia San Juan Bautista, que estuvo bajo asedio policial desde el 15 de mayo, y completamente aislada desde el pasado fin de semana, cuando los agentes impusieron un cerco en torno al templo católico, confirmó una fuente ligada a la Iglesia.

El sacerdote denunció en días anteriores a CONFIDENCIAL que los policías y antimotines lo amenazaron con cárcel y temía que al exponerse se lo llevaran detenido. Con la salida del sacerdote, el cordón policial fue levantado, señaló la fuente.  Hasta ahora se sabe que el sacerdote Padilla fue trasladado a un centro administrado por la Arquidiócesis de Managua.

“Por la propia boca de ellos decían de que en algún momento yo iba a salir, y al no permitir ni alimento ni medicinas, ellos saben muy bien que en cualquier momento el cuerpo va a debilitarse. Ellos me esperan allá afuera. ¿Qué mas muestra puedo esperar yo de esta Policía?”, señaló.

El asedio orteguista contra sacerdotes y obispos

El régimen Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ha mantenido un ataque frontal contra obispos y sacerdotes de la Iglesia católica, a quienes califican de “terroristas” y “golpistas” desde 2018, cuando alzaron la voz contra la represión y masacre que dejó más de 325 asesinados entre abril y septiembre de ese año, y sus templos fueron usados como refugio de cientos de estudiantes y ciudadanos.

Durante los últimos cuatro años, el régimen también ha lanzado campañas de desprestigio contra la Iglesia y sus sacerdotes, promoviendo agresiones físicas y verbales por parte de fanáticos orteguistas, como ocurrió con la profanación de la Catedral de Managua en la misa de cuerpo presente del poeta Ernesto Cardenal, en marzo de 2020. También han amenazado con muerte a varios sacerdotes, obligándolos a exiliarse. El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez cumplió tres años fuera de su patria, este 23 de abril, tras salir a solicitud del papa Francisco para protegerlo.

El padre Edwin Román, de la Iglesia San Miguel, de Masaya, también sufrió junto a las víctimas mortales de la represión en Masaya y debió exiliarse por su seguridad. Igualmente, el sacerdote César Augusto Gutiérrez, de Masaya, debió salir del país por el asedio de fanáticos sandinistas.

Otras decenas de sacerdotes en diferentes territorios del país han denunciado vigilancia policial y paramilitar, especialmente, durante los mensajes que ofrecen en sus homilías. Otra forma de presión que ejecuta el régimen contra los sacerdotes ha sido la negativa de ingreso al país, como ocurrió con dos franciscanos en febrero de 2021 y recientemente, con la expulsión del máximo representante del Vaticano en Nicaragua, el nuncio apostólico Waldemar Stalislaw Sommertag, en marzo.


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