Política

“Empresarios son rehenes económicos de la dictadura”, advierten analistas nicaragüenses

Régimen de Daniel Ortega "no tiene escrúpulos" y usa todos los mecanismos a su alcance para "normalizar" la crisis sociopolítica del país

El encuentro promovido por la dirigencia del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) con empresarios nicaragüenses y el régimen de Daniel Ortega, así como el fallido acercamiento con el Gobierno de Estados Unidos, evidencian que el orteguismo sigue sin control de la crisis sociopolítica de Nicaragua y, en su “afán de normalizar” la situación, ha convertido a los empresarios en sus “rehenes económicos”, valoraron analistas nacionales.

El economista y exdiputado, Enrique Sáenz, señaló que “es evidente” que los empresarios nicaragüenses “están con una pistola en la cabeza”. Ya que son “acosados” por la Dirección General de Ingresos (DGI) y tienen que pagar altas tarifas de energía eléctrica y los exorbitantes precios del combustible. Por lo que, advirtió, “es difícil juzgar” si deciden participar en los programas de financiamiento que les ofreció el BCIE.

“Lo que sí resulta evidente es la pretensión de Ortega de buscar cómo romper el bloque opositor, aunque sea con este tipo de fintas”, afirmó Sáenz. Por otro lado, está “el afán de aparentar que hay un proceso de normalización económica, que lo que hace es —al igual que las gestiones ante el Gobierno norteamericano— confirmar que la situación económica sigue sin estar bajo control de Ortega y que necesita dar estas muestras de normalidad y que las cosas van por buen camino”, agregó.

Para el exdiputado liberal y analista político, Eliseo Núñez, los empresarios que participaron en ese encuentro con el régimen tienen que tener claro que el orteguismo “es capaz de cualquier cosa y que no tiene escrúpulos”. Si lo tienen claro, pueden seguir adelante, “pero si creen que esto va a ser parte de un borrón y cuenta nueva, están muy equivocados y Ortega se los va hacer pagar”, subrayó.

El orteguismo “no quiere a los empresarios como socios, los quiere de rehenes”, apuntó Núñez. “En este caso, no son rehenes como los que están en la cárcel El Chipote sino que son rehenes económicos y si le dejan de servir, como rehenes económicos, van a pasar a ser rehenes en El Chipote porque Ortega no tiene escrúpulos y no tiene ningún interés de mantener su palabra”, continuó.

Acercamiento con EE. UU. no va más

Por otro lado, el fallido acercamiento con EE. UU. promovido por Laureano Ortega, hijo de la pareja gobernante en Nicaragua, es visto por los analistas como “un error de cálculo” del régimen,  para “sacudirse” las sanciones norteamericanas en un momento en que sintieron que estaban “perdiendo el piso” a nivel internacional. 

Estas negociaciones con EE. UU. “ya quedaron interrumpidas”, advirtió Núñez. Sin embargo, en ese acercamiento el régimen de Ortega buscaba “que le alivien las sanciones a cambio de los presos políticos” y la razón por la cual se acercaron es que “miran que el panorama con Rusia y Ucrania en América Latina se ha vuelto, para ellos, muy incierto y necesitan tener algo concreto”, dijo.

“No es casual que estos acercamientos son casi en paralelo a los acercamientos que hay en Venezuela. Ellos (el orteguismo) por un momento tuvieron miedo de quedar sin piso internacional, pero cuando vieron que el piso se les había compuesto, porque Venezuela no llegó a un acuerdo tan abierto con Estados Unidos, y Cuba estaba en unas negociaciones sin ningún apuro, entonces volvieron a cerrarse”, explicó Núñez.

Sáenz, por su parte, señaló que el fallido acercamiento con EE. UU. significa que “las sanciones a la fortuna acumulada por la familia en el poder, duelen y por eso intentan sacudírselas”. El régimen de Ortega tiene claro que “cometió un error de cálculo” al alinearse con Rusia y que esa situación “ha profundizado su aislamiento internacional”, subrayó.

Los síntomas de la crisis

Otra evidencia de la crisis política, económica y social, que afronta la dictadura, es que aproximadamente el 3% de la población nicaragüense salió del país solo en el segundo semestre de 2021. Migración que el economista  describió como “una tragedia para las familias” que está en camino de convertirse en “la mayor tragedia de la historia de Nicaragua”.

Los datos correspondientes a los tres primeros meses de 2022 muestran que la tendencia a migrar “está creciendo de manera acelerada”, advirtió Sáenz. “Si esa tendencia continúa a lo largo del 2022, vamos a tener a final de año que entre el 7 y el 8% de la población habrá salido del país”, agregó.

“Ortega alienta esta hemorragia (migración), primero porque le quita presión en una situación de desempleo y subempleo, le quita presión en una situación de bajos salarios y de alto costo de la vida, le quita presión porque quienes se van en su mayoría son opositores y le quita presión porque al término de unos meses se transforman en remesas”, explicó el economista. 

Mientras tanto, en el interior del país, el orteguismo continúa su embestida contra las organizaciones no gubernamentales, por lo que, advierte Núñez, “se está eliminando toda posibilidad de asociación” en Nicaragua y construyendo un diseño de país “que le permite el control social absoluto”.


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