Política

Manuel Orozco: “El plazo político de la OEA es antes del 10 de enero de 2022” 

Investigador del Diálogo Interamericano: "Suspendan o no a Nicaragua de OEA, las presiones diplomáticas se van a mantener”

El Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) realiza este lunes 29 de noviembre, una sesión extraordinaria virtual para realizar una evaluación colectiva inmediata a la situación en Nicaragua de conformidad con la Carta de la OEA y la Carta Democrática Interamericana y en cumplimiento de la resolución adoptada el pasado 12 de noviembre en la 51 Asamblea General de cancilleres.

El politólogo Manuel Orozco, analista del Diálogo Interamericano en Washington, afirma que la expectativa sobre este debate es que se confirme que la situación política nicaragüense “requiere una mayor intervención de los Estados miembros y dejar la puerta abierta para la última etapa, que es convocar la sesión extraordinaria”. 

En el programa Esta Semana -que se transmite por Facebook y YouTube debido a la censura orteguista- el experto estima que la OEA ya cuenta con los 24 votos necesarios para suspender a Nicaragua en una eventual sesión extraordinaria, que se podría convocar antes del 10 de enero de 2022, que es cuando oficialmente inicia el nuevo período de Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Sin embargo, destacó que independientemente de que el organismo suspenda o no a Nicaragua, “lo que manda el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana, es agotar todo tipo de medidas diplomáticas, se va a mantener y eso incluye las presiones de otras organizaciones”.

Entre las organizaciones desde las cuales se podría presionar al régimen, indica Orozco, se encuentra el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), que “definitivamente es una de las instituciones que está en la lista de organizaciones a las que se les va a presionar”.

La reunión de este lunes es la décima que celebran los representantes de la OEA sobre Nicaragua desde que estalló la crisis de 2018. De manera que van a deliberar sobre una situación que ya antes han analizado a profundidad y además, han adoptado resoluciones que Ortega y Murillo no han acatado. ¿Qué tiene de especial esta reunión del Consejo Permanente y qué se puede esperar de ella?

Al Consejo Permanente le fue dada la instrucción de parte de todos los Estados miembros, a través de la Asamblea General, de tener una evaluación colectiva sobre lo que está pasando en Nicaragua. La última resolución fue muy importante porque no solamente recomienda esta evaluación colectiva, también lo que hace es declarar que las elecciones fueron ilegítimas y básicamente fue un 76%, tres cuartas partes de los Estados miembros, los que votaron de esa manera. La expectativa de este debate es que confirme que la situación política nicaragüense requiere una mayor intervención de los Estados miembros y va dejar la puerta abierta para la última etapa que es convocar la sesión extraordinaria. La expectativa es que esa sesión extraordinaria se convoque en los próximos dos meses.

En la reunión van a presentar informe de derechos humanos la presidenta de la CIDH, Antonia Urrejola, y también la alta comisionada de Naciones Unidas, Michelle Bachelet, ¿significa esto que la OEA está centrando el debate alrededor de Nicaragua, alrededor de las violaciones a derechos humanos, para ampliar la condena alrededor del régimen, para sumar países en este proceso?

La estrategia es tratar de captar los análisis y presentaciones empíricas sobre lo que ha venido ocurriendo en Nicaragua, especialmente en el período pre y poselectoral, y entre estos tenemos a estos representantes que van a estar hablando sobre la situación de los derechos humanos. Sin embargo, la OEA en toda la trayectoria de resoluciones -nueve resoluciones que se han implementado de julio del 2018 hasta el presente- el vínculo con los derechos humanos ha sido muy estrecho. 

La lógica de la OEA en particular, ha sido que no se puede tener un proceso electoral justo y libre si no hay respeto a los derechos humanos. Entonces, para ellos tener a Naciones Unidas y a representantes de derechos humanos de OEA presentes, que hablen sobre la problemática nicaragüense, es de vital importancia para constatar ante los Estados miembros la situación. Pero, también van a estar presentes otras instituciones que hablen sobre la situación electoral en Nicaragua. Entonces, tenés las tres perspectivas conjuntamente; derechos humanos, situación ilegítima electoral y la alteración al orden constitucional, que van a estar siendo discutidas y cada Estado miembro va a presentar su perspectiva o su lectura sobre cómo ve la situación en Nicaragua.

OEA
El canciller Denis Moncada anuncia la salida de Nicaragua ante la OEA.
Fotografía: Tomada del 19 Digital.

¿Qué impacto ha tenido en la OEA el anuncio que hizo el canciller Denis Moncada de que ya Nicaragua ha iniciado el proceso de retirarse?

Para muchos era de esperarse porque Nicaragua está siguiendo la misma hoja de ruta que Venezuela adoptó. Entonces, era de esperarse que iban a decir eso (para) evadir la justicia, por aunque para otros países si es una preocupación, en particular algunos países del Caribe que no han tenido un convencimiento por razones geopolíticas de votar a favor de resoluciones por reformas democráticas en Nicaragua. Entonces, la salida de Nicaragua se mira desde una preocupación desde el punto de vista diplomático, porque ya no se va a poder mantener el mismo nivel de encuentro de relación de resolución de controversia, pero en la mayoría de los países la preocupación no es el retiro, sino la situación sociopolítica nicaragüense.

Las organizaciones de la oposición nicaragüense emitieron un pronunciamiento a los embajadores que participarán en este Consejo Permanente y expresan su expectativa de que salga una convocatoria a una asamblea extraordinaria de cancilleres antes del 10 de enero para aplicar el artículo 21 ¿está en la agenda una acción de ese tipo en este Consejo Permanente?

No, no está en la agenda porque no es parte del mandato. Se podría interpretar cuando la resolución dice que se tiene que hacer una evaluación colectiva para que se tomen las acciones pertinentes. La interpretación que van a hacer la mayoría de los Estados es recomendar una posible sesión extraordinaria en el futuro, pero que se sigan agotando todas las vías diplomáticas de parte de la OEA. 

Hay algunos países que sienten que suspender a Nicaragua de la OEA a estas alturas de la crisis sociopolítica no tiene mucho en contribuir para resolver la crisis sociopolítica; hay otros que creen que es la consecuencia lógica, porque si vos ves las nueve resoluciones que han ocurrido, pues la Carta Democrática se ha invocado dos veces, se ha votado sobre la ilegitimidad de las elecciones, se ha votado sobre el encarcelamiento de los presos en varias ocasiones, hay diferentes procesos sobre el mismo, y también se han hecho esfuerzos a través del Grupo de Trabajo y la Comisión de Alto Nivel de cancilleres centroamericanos para acercarse a Nicaragua. Entonces, para muchos es una consecuencia lógica trabajar en función de una sesión extraordinaria; sin embargo, creo que no hay un consenso al respecto.

¿Tiene la OEA un plazo político para enfrentar la situación de Nicaragua, tomando en cuenta que Ortega en el pasado ni siquiera aceptó tener un acercamiento o diálogo con la Comisión de Alto Nivel? ¿El plazo político es indefinido o gira en torno del inicio del Gobierno de Ortega el próximo año?

Desde la perspectiva de que por lo menos 15 Estados miembros, posiblemente 20, el plazo está definido para el 10 de enero de 2022, se tiene que tener una sesión extraordinaria antes de esta fecha para determinar que Nicaragua necesita ser suspendida, en el sentido que todas las acciones que ha venido realizando la OEA y Nicaragua en violación de la Carta Democrática y que lo que ocurre básicamente en noviembre, durante las elecciones, no se consuma solamente un fraude, sino la consolidación de un proceso dictatorial.  Entonces, el debate que se está haciendo el lunes es para definir los términos de referencia que van a plantear los insumos para la sesión extraordinaria que se celebre lo más probable antes del 10 de enero.

Si en esta eventual Asamblea Extraordinaria la OEA no puede reunir los 24 votos para suspender a Nicaragua ¿tiene un camino alternativo la OEA para presionar a Ortega, por ejemplo, a través del Banco Interamericano de Desarrollo, el BCIE, o a través de otras instancias?

Creo que ellos van a seguir impulsando todas las instancias que se tengan. Yo creo que sí tienen los 24 votos. Hay muchos países que han expresado su preocupación, esta es una situación 50 – 50.  Uno de ellos, por ejemplo, puede ser Panamá, que cree que todavía hay espacio para el concurso diplomático. Yo creo que este debate va a resolver muchos cabos sueltos que existen dentro de los Estados miembros. Sin embargo, independientemente de que suspendan a Nicaragua o no de la OEA, la realidad es que el artículo 21 manda a agotar todo tipo de medidas diplomáticas, se va a mantener, y eso incluye las presiones de otras organizaciones y el BCIE  es una de las instituciones que está en la listado de las que se les va a presionar.


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