Política

Ordenan casa por cárcel para los presos políticos Edgard Parrales y Mauricio Díaz

Ambos exdiplomáticos superan los 70 años de edad y tienen problemas de salud, por lo que las familias habían exigido el cambio de régimen carcelario

El régimen de Daniel Ortega cambió la medida cautelar de prisión preventiva a casa por cárcel para los reos de conciencia Edgard Parrales Castillo, de 79 años, y Mauricio Díaz Dávila, de 71 años, por su estado de salud. Ambos exdiplomáticos se suman a los presos políticos Arturo Cruz, José Pallais y Francisco Aguirre Sacasa, que el pasado viernes también fueron enviados a sus viviendas bajo custodia policial, pero sin conocer cuál es su situación médica.

Díaz Dávila fue sentenciado este jueves a nueve años de prisión por el supuesto delito de “conspirar para cometer menoscabo contra la integridad nacional”; sin embargo, en el acta de sentencia leída a las 3:00 p.m., el juez Luden Quiroz García, del Juzgado Noveno Distrito Penal de Juicio, ratificó la prisión preventiva, pese a que la defensa del reo político había presentado la solicitud de cambio de medida cautelar en cuatro ocasiones, conoció CONFIDENCIAL.

Horas más tarde, el Ministerio Público, en un comunicado divulgado a la medianoche de este jueves, anunció el cambio de régimen carcelario, aduciendo razones humanitarias por la salud de los reos políticos, sin dar mayores detalles.

El también directivo nacional del partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) fue detenido de manera violenta el 9 de agosto de 2021, por un grupo de oficiales de la Policía Nacional que lo interceptaron, golpearon a su hijo y al abogado que lo acompañaba, después de declarar ante la Fiscalía orteguista.

El encierro de más de 190 días al que ha sido sometido ha deteriorado la salud física y psicológica. Sus parientes han denunciado que dentro de las celdas de El Chipote ha sufrido desmayos, tiene lagunas mentales y manchas en su piel como consecuencia de las pocas horas de sol que tiene autorizadas.

Urge atención médica especializada

Parrales Castillo, exrepresentante de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA) del Gobierno sandinista en los años ochenta, es acusado por la justicia del régimen de “conspirar para cometer menoscabo contra la integridad nacional” y “propagación de noticias falsas”. Él fue capturado el lunes 22 de noviembre por civiles y trasladado a El Chipote, como parte de la última ola represiva de Ortega contra líderes políticos y cívicos, que cuestionan su ilegitimidad en el poder. Todavía no tiene un juicio programado.

Desde su captura, su familia ha expresado temor por el agravamiento de su salud, ya que el exdiplomático requiere una colonoscopia especializada porque tiene problemas digestivos crónicos. Desde hace diez años le extirparon el intestino grueso, tiene diverticulitis y una hernia.

El procedimiento médico especializado estaba programado con su médico de cabecera, previo a ser encarcelado arbitrariamente, para mediados de diciembre, lo que permitiría conocer si necesita o no operar la hernia y los riesgos que eso conlleva.


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