Política

Ortega más aislado en la OEA: 27 países condenan la dictadura

La mayoría demanda libertad de 190 reos políticos y condenan persecución contra la Iglesia católica y medios. Solo un país apoyó a Ortega

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo se aferra a la represión e impunidad en sus horas de mayor aislamiento regional, después que 27 países de la Organización de Estados Americanos (OEA) demandaron, este viernes 12 de agosto, la libertad de 190 presos políticos y el cese de la persecución en marcha desde el Ejecutivo contra la Iglesia católica y los medios de comunicación independientes.

En la votación regional solamente la isla de San Vicente y Granadinas se opuso, cuatro países se abstuvieron —El Salvador, Honduras, Bolivia y México—, y dos se ausentaron— la misma Nicaragua y Colombia—. 

Según el registro de la OEA en las 13 ocasiones que se ha evaluado la situación de Nicaragua, desde el 5 de junio de 2018 cuando se obtuvieron 34 votos, esta resolución es la segunda con más respaldo regional. En los últimos cuatros años, el organismo se ha pronunciado no solo condenando la represión, sino también declarando ilegítimas las votaciones de noviembre de 2021, a través de las cuales Ortega se prolongó en el poder en un proceso sin garantías democráticas.

Los 27 países resolvieron este viernes condenar “enérgicamente” el cierre de más de 1400 organizaciones no gubernamentales ejecutado de manera masiva por la Asamblea Nacional desde enero pasado, igual que el hostigamiento y las restricciones arbitrarias de organizaciones religiosas. Uno de los casos de mayor resonancia fue la expulsión en julio pasado de 18 misioneras de la orden fundada por Madre Teresa de Calcuta. 

No obstante, mientras estos hechos eran mencionados en la sesión de la OEA como motivo de preocupación entre los representantes del organismo, Ortega continuó su persecución contra la Iglesia católica, a cuyos líderes acusa sin pruebas de conspirar para derrocarlo. 

La Policía mantiene secuestrado al obispo de Matagalpa, Rolando Álvarez, y a diez colaboradores en la Curia Episcopal desde el 4 de agosto pasado y este 12 de agosto las autoridades prohibieron una procesión en honor a la Virgen de Fátima en Managua, alegando motivos de “seguridad interna”, en medio de un clima hostil contra los religiosos que ha llevado a la cárcel a dos sacerdotes, en junio y julio pasado, respectivamente. 

Daniel Zovatto, director regional de América Latina y el Caribe del Instituto para la Democracia y Asistencia Electoral (IDEA), se preguntó irritado en su cuenta de Twitter “cuál es el límite de estos dictadores asesinos”, refiriéndose a Ortega y su esposa, la vicepresidenta y vocera Rosario Murillo, luego de conocer la decisión de suspender la actividad religiosa. “Hasta dónde los dejaremos llegar” cuestionó, y apeló directamente al secretario general de la OEA, Luis Almagro.

El analista internacional, Jorge Castro, sostuvo que Ortega —en el poder desde 2007— no tiene una política en términos internacionales, sino que se define en términos de cuánto tiempo más dura en el ejercicio del poder.

Castro sostiene que no hay posibilidad de ocultamiento de la campaña de persecución sistemática, orquestada desde el Poder Ejecutivo contra gran parte de la sociedad civil, empezando por la Iglesia católica. El académico citó el caso del obispo de Matagalpa y administrador de la Diócesis de Estelí, Rolando Álvarez, y explicó que Nicaragua enfrenta una situación en que “el próximo paso son las sanciones internacionales”.

Los 27 países de la OEA recordaron en el mismo documento oficial que el régimen nicaragüense debe cumplir con sus obligaciones establecidas en la Carta de la OEA hasta que sea efectiva su salida de la organización el 18 de noviembre de 2023, cuando se cumplen dos años de la denuncia de la constitución del órgano regional.

Un “eje” de países que se abstienen

El excanciller de Guatemala, Edgar Gutiérrez (2002-2004), consideró que es posible que se esté formando un “nuevo eje” sobre Nicaragua con los países que se abstuvieron.

Destacó que El Salvador, de Nayib Bukele, no tiene las credenciales de “izquierda” de los otros votantes. Para Gutiérrez, Bukele le mandó un mensaje con ese voto a la Administración de Joe Biden, en Estados Unidos de que “va a la deriva autoritaria, aunque no esté en ningún bloque”. Otros como el exdiputado nicaragüense, Eliseo Núñez, observan en la actitud del salvadoreño un efecto contagio de las prácticas dictatoriales de Ortega.

El excanciller guatemalteco explicó que el Gobierno de Xiomara Castro, en Honduras, es recíproco con Nicaragua porque les apoyó en los días de destierro después del golpe en 2009 contra Manuel Zelaya, esposo de la actual presidenta. Pero destacó que se abstuvo.

El exministro de Exteriores de Guatemala explicó que el Gobierno de Colombia, de Gustavo Petro –quien asumió el poder el domingo 7 de agosto– pudo haber instruido a su representante alterno en la OEA sobre la decisión a tomar en el caso de Nicaragua, pero es posible que la decisión de ausentarse se deba a que no haya querido “correr riesgos y no abrirse flancos” en la víspera de las negociaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN). 

El exdiputado Núñez agregó que es preocupante el compromiso que Petro pueda demostrar en el tema de derechos humanos, aunque otros como Jorge Castro afirmaron que Colombia se encuentra en un proceso de transición política bajo el mando de un gobernante de izquierda que tendrá una diferencia en su política exterior con respecto a Estados Unidos y a sus antecesores.

A diferencia de Colombia, el Gobierno de Gabriel Boric, de Chile, respaldó a Nicaragua con una posición crítica a Ortega. Incluso su delegado mencionó la experiencia que vivieron los ciudadanos de su país bajo la dictadura de Augusto Pinochet.

Núñez destacó que contar con 27 países en contra de Ortega revela que ni las “islas del Caribe” respaldan al tirano nicaragüense como ocurrió en el pasado. “El régimen apuesta a que la comunidad internacional no hace uso de la fuerza en estos casos y ha escogido la inmolación del pueblo de Nicaragua a cambio de quedarse en el poder, lo que vende ahora es una bonanza económica, pero es con dinero prestado. Una vez que se acabe, quedará el aislamiento y la pobreza. Los nicaragüenses pobres lo van a pagar”, añadió.

Ortega celebra “triunfo” en el SICA

En el plano internacional si bien la dictadura prolongó su descrédito internacional gracias a la continuidad de sus prácticas dictatoriales, por otro lado, se apuntó un triunfo diplomático en Centroamérica. 

Ortega logró el nombramiento de Werner Vargas como secretario general del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), un cargo que había permanecido vacante desde julio de 2021 tras varias propuestas de Nicaragua, rechazadas en su momento por los países de la región.

La votación a favor de Vargas contó con el respaldo de los presidentes centroamericanos, entre ellos el de Costa Rica, Rodrigo Chaves. La Cancillería de este país aseguró el 10 de agosto, en un comunicado, que su decisión no es “un espaldarazo a Ortega”, dado que siguen manteniendo su postura crítica en el ámbito de los derechos humanos. 

Según la Administración de Chaves, la elección de Vargas permitirá destrabar 153 millones de dólares que requerían de la firma del secretario general del SICA. Al menos dos expresidentes costarricenses, Laura Chichilla y Carlos Alvarado, rechazaron su postura, mientras el experto en derecho internacional, Carlos Murillo Zamora, de la Universidad de Costa Rica, recordó que uno de los pilares de la integración centroamericana es la democracia.

Activo en sus redes sociales, Zovatto lamentó también la impunidad en Nicaragua y afirmó que Ortega está convencido de que puede hacer lo que quiera en su “finca privada” y argumentó que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) le sigue aprobando préstamos y los mandatarios centroamericanos respaldaron a su candidato como secretario general del SICA.

De acuerdo con el exdiputado Núñez, la celebración de Ortega del nombramiento de su candidato está dirigida sobre todo a su base política, porque está claro de su aislamiento internacional. El régimen dijo en un comunicado que el nombramiento del candidato de Nicaragua, Werner Vargas, fue “un triunfo de la paz”.


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