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Catar, el país que compró la Copa Mundial de la FIFA 2022

El Mundial más costoso en la historia del fútbol, también es “el Mundial de la vergüenza”, y varias selecciones prometen no callar ante la realidad

Llegó el evento deportivo más esperado del planeta: la Copa Mundial de Fútbol. Catar es la sede de esta edición. Un país pequeño con una población de un poco más de 2.9 millones de habitantes, en su mayoría inmigrantes (74%).

Se estima que los qataríes invirtieron casi 200 000 millones de dólares en la construcción de estadios y otras infraestructuras, convirtiéndose en el mundial más caro de la historia. Una gran inversión para un país que carece de cultura futbolística, pero con el capital para comprar clubes importantes como el PSG y Manchester City y la misma Copa del Mundo.

Desde el día de su elección, en diciembre de 2010, como futura sede mundial hasta la fecha, Catar ha estado envuelta en acusaciones salpicadas de corrupción y violación de derechos humanos. Las distintas investigaciones periodísticas y las confesiones del expresidente de la Federación Internacional de Fútbol y Asociados (FIFA), Josep Blatter, han asegurado que “Catar ganó después de la intervención política del expresidente francés Sarkozy junto a Platini”.

Siempre se acusó a Mohammed bin Hamman como el hombre clave en esta operación. Según el reporte de la prestigiosa revista France Football, y el reciente documental en Netflix, “FIFA Uncovered”, este jeque millonario se encargó de desembolsar 3.7 millones de euros a través de hasta diez testaferros para sobornar a algunos dirigentes de la FIFA y conseguir votos clave.

Hamman era en esa época el presidente de la Federación qatarí y también presidente de la Confederación Asiática de Fútbol.
Michael J. García, antiguo fiscal general de Estados Unidos y miembro del comité, fue encargado de las investigaciones internas.

Sin embargo, la Comisión de Ética de FIFA decidió no cambiar la elección de Catar. García renunció por su desacuerdo con la actitud de los altos mandos de esta Federación. Y aunque el nuevo presidente, Gianni Infantino, prometía una limpieza y transparencia como nuevo líder, no cambió de parecer respecto a la elección de Catar.

Los derechos humanos irrelevantes para la FIFA

Durante los últimos ocho años, se ha constatado la violación a los derechos humanos en Catar, gracias a una serie de investigaciones realizadas por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional, Human Rights Watch, y medios de comunicación como The Guardian y The New York Times. En estos reportes se afirma que alrededor de 6000 trabajadores habían muerto en el país que alberga la Copa del Mundo, debido a la falta de condiciones laborales en la que se encontraban, también se señala las restricciones y la criminalización hacia la comunidad LGTBIQ+.

“Catar desvía la responsabilidad de los sistemas estatales abusivos”.

Las autoridades qataríes censuran los medios de comunicación convencionales relacionados con la orientación sexual y la identidad de género. Y las personas que han sufrido la represión del Gobierno nos han contado que este vigila y detiene a las personas LGTBIQ+ en función de su actividad en Internet”, explica el reporte de Human Rights Watch.

Por su parte, Amnistía Internacional ha catalogado a Catar como el “Mundial de la vergüenza”, por las diferentes violaciones a los derechos laborales de los trabajadores migrantes, en su mayoría procedentes de Bangladesh y la India. La situación no ha cambiado desde 2016, cuando esta organización de derechos humanos reclamó la indemnización para los afectados.

“Las autoridades qataríes deben renovar su compromiso de cumplir plenamente las reformas laborales prometidas, ahora y después de la Copa Mundial, a sus trabajadores migrantes, ya que los abusos siguen siendo frecuentes en todo el país”, dice el último informe de Amnistía Internacional de este año.

Pocos días antes de que empiece el torneo, el presidente de FIFA, Infantino, giró una carta a todas las 32 delegaciones participantes, pidiendo que durante el campeonato dejen “que el fútbol ocupe un lugar central” y dejen a un lado el discurso político.

Sin embargo, de nada han servido los esfuerzos de las altas directrices de la Federación Internacional en querer opacar la situación que se vive en Catar. A finales de octubre, la organización qatarí expulsó a sus trabajadores inmigrantes –mayormente africanos y asiáticos– para que desalojaran las viviendas, ya que serían facilitadas a los aficionados y miembros de los patrocinadores del Mundial.

Selecciones en la Copa Mundial no callarán en Catar 2022

Varias selecciones –entre ellas Inglaterra, Holanda, Australia y Dinamarca– han confirmado que sus capitanes llevarán la banda del arcoíris, en apoyo firme a la comunidad LGTBQI+. A pesar que la FIFA prohibió a la delegación danesa usar camisas de entrenamiento con el lema “Derechos Humanos para todos”, algunas otras selecciones no pretenden guardar silencio.

“Probablemente, como futbolista, uno quiere acabar en algún punto intermedio, pero es imposible ante la situación. Si nuestros jugadores pueden contribuir, que lo hagan”, dijo Gareth Southgate, director técnico de la selección inglesa, respecto a la violación de derechos humanos en Catar.

Los aficionados del fútbol esperan cada cuatro años la Copa del Mundo y que el país anfitrión sea, entre otras cosas, un lugar donde todas las personas se sientan bienvenidas y con la libertad de disfrutar el evento a plenitud, sin ningún tipo de discriminación y donde los derechos humanos sean respetados.

Desafortunadamente, el fútbol está en manos de unos cuantos, y el que posee el dinero tiene el poder de comprar la sede. Catar llegó a albergar la copa de manera corrupta y fue respaldada por una persona que supuestamente traería mayor transparencia a la institución. Gianni Infantino siguió fortaleciendo la idea de que Catar era el lugar perfecto para una Copa Mundial.

Aunque la FIFA trate de silenciar a las selecciones, y los organizadores qataríes vendan una realidad donde todo es felicidad, la verdad siempre sale a la luz y es difícil esconderla. La pelota no se mancha, decía Maradona. Lamentablemente, quienes dirigen el fútbol mundial la han manchado demasiado. Todo por dinero, el incentivo que les otorga el poder de controlar este maravilloso deporte.

*Loanny Picado es periodista nicaragüense especializada en deportes, viviendo en Holanda. La columna “Dentro y fuera de la cancha” es una colaboración con la Revista Niú. Puede contactarse y seguir a la autora en sus redes sociales de TwitterFacebook y YouTube. También en su blog: Zona de Penal


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