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El horror que viene del cielo compite con el de la tierra: Jordan Peele regresa con “¡Nop!”

La película abre con un prólogo que demanda esa exclamación. Lean este artículo después de ver la película. ¡Están advertidos!

Es difícil hablar de “¡Nop!” sin revelar sus secretos. Trataré de protegerlos, pero quedan avisados. Si quieren experimentar las sorpresas de la película, lean este artículo después de verla.

OJ Haywood (Daniel Kaluuya) y su hermana Emerald (Keke Palmer) son herederos de un rancho que entrena y alquila caballos para filmaciones de comerciales y películas. La propiedad, ubicada en la desértica Agua Dulce, colinda con el parque temático vaquero de Ricky “Jupe” Park (Steven Yeun), un exactor infantil caído en desgracia.

Viven tan cerca, y tan lejos, de Hollywood. Cuando un objeto volador no identificado se manifiesta en los cielos de la zona, todos tratan de capitalizar la aparición. Las cosas no salen como ellos esperan.

El título es una negativa coloquial teñida de incredulidad. Es la reacción apropiada ante la interrupción cataclísmica del orden por un evento inesperado. La película abre con un prólogo que demanda esa exclamación. Estamos en un estudio de televisión devastado por el caos. Las tribunas desoladas, cargadas de abrigos y bolsos que la audiencia dejo atrás al huir en estampida. Hay utilería desparramada por todo el escenario. El chimpancé estrella de la comedia de situaciones “Gordy’s Home” se ha vuelto contra los humanos. Oculto bajo una mesa, el pequeño Ricky (Jacob Kim), en shock, trata de pasar desapercibido ante la mirada del animal aún suelto. Gordy, embebido en la sangre de otros actores, se acerca.

Jordan Peele descolló como director con “Get Out” (2017). La película tuvo cinco nominaciones al Óscar, y se llevó el premio a Mejor Guion Original. Desde entonces, sigue usando las convenciones del horror fantástico para explorar el andamiaje del racismo estructural. La elegante economía narrativa de su ópera prima ha sido suplantada progresivamente por historias más complejas y alegorías intrincadas. Véase “Us” (2019), anclada en una monumental actuación de Lupita Nyong’o.

No es casualidad que los protagonistas de “¡Nop!” no sean blancos. OJ y Emerald son afroamericanos y Jupe es asiático. Cuando los hermanos remozan las cámaras de vigilancia, el técnico que los asiste, Ángel (Brandon Perea) es latino. Todos ellos pululan en las márgenes de la industria del entretenimiento, luchando por conquistar o conservar su pequeña cuota de notoriedad. En su parque temático, Jupe explota la fama de su primera serie, en la cual interpretaba a un pequeño vaquero. Sin embargo, tiene un cuarto secreto con ‘memorabilia’ del fatídico Gordy. “Una pareja me pagó 50 000 dólares para dormir aquí”, dice a OJ. Todo está en venta en la sociedad del espectáculo, incluyendo la desgracia.

Los Haywood se precian de ser descendientes de “la primera estrella del cine”, el ‘jockey’ negro cabalgando en uno de los primeros experimentos por registrar imágenes en movimiento. Emerald comparte este dato al presentarse con el caballo Lucky en el set de un comercial. El dato no conmueve a la concurrencia, integralmente blanca. La artesanía del cine se convierte en un elemento de “¡Nop!”. Convencidos de que una imagen clara del objeto volador es necesaria para convertir su rancho en atracción turística, reclutan al veterano director de fotografía Antlers Holt (Michael Wincott). El único personaje blanco de consecuencia llega armado con un genuino museo de cámaras. El celo por registrar imágenes puede convertirse en una obsesión que te lleva a ignorar el peligro. Y si algo podemos deducir de la historia paralela de Gordy, es que lo salvaje, y lo desconocido, pueden exterminarte si lo miras de frente.

El discurso puede ser rebuscado a veces, pero Peele tiene un toque distintivo para observar a sus actores y evocar mucho con un simple gesto. Vea los ojos de OJ mientras su hermana locuaz habla como metralleta. O el cansancio resignado de Amber (Wrenn Schmidt), la esposa de Ricky, cuando llega a avisarle que es hora de iniciar la función del día. El simple acto de sobrevivir es agotador. Un simio salvaje, una industria, la sociedad blanca o ese objeto desconocido que flota en el cielo… todos están prestos a devorarte. Y a veces, somos cómplices en ese proceso de autoextinción.

Hay muchas ideas en “¡Nop!”, y no estoy seguro que al final Peele las logre tejer con elegancia. Sin embargo, admiro su ambición y la escala de visión. Los actores son excelentes, especialmente Palmer. Tiene que ver esta película, pronto, antes que le arruinen las sorpresas. Y en la pantalla más grande posible.

“¡Nop!”
(Nope)
Dirección: Jordan Peele
Duración: 2 horas, 10 minutos
Clasificación: * * * * (Muy Buena)


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