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“The Woman King”: una mujer de armas tomar conquista el cine de acción

“La mujer rey” trae a la memoria las viejas películas de aventuras que buscaban en la historia escenarios provocativos

Las escenas promocionales de “La mujer rey” no le hacen justicia. En la superficie, puede parecer un tratado de rectitud política, pero –en el fondo– es un avasallador filme de acción y aventuras.

En 1820, los imperios europeos aprovechan las rivalidades entre las tribus africanas para secuestrar esclavos. Ghezo (John Boyega), rey de Dahomey, en el oeste del continente, goza de la fuerza de las “agojie”. Son mujeres guerreras, comandadas por la formidable Nanisca (Viola Davis). Asediada por los traumas de guerras interminables, ella convence al monarca de dejar de comerciar con prisioneros de guerra. Pero esta decisión ética se percibe como debilidad, y hace tambalear los cimientos del poder. Mientras tanto, Nawi (Thuso Mbedu), una muchacha rebelde que reniega del matrimonio, es depositada en la puerta del palacio. Solamente le queda convertirse en guerrera.

“La mujer rey” trae a la memoria las viejas películas de aventuras que buscaban en la historia escenarios provocativos. Estas producciones adquirían un barniz de consecuencia al apropiarse de elementos históricos que, realmente, eran completamente transformados al pasar por el tamiz de la ficción creativa y la simplificación dramática. Esto no es necesariamente malo. Es simplemente una característica del proceso de adaptación, y la construcción de la narrativa con fines de entretenimiento. En este caso, queda suficiente verdad como para despertar la curiosidad del espectador.

La idea de un ejército de mujeres capaz de infundir terror en los hombres es como un sueño febril para feministas del siglo XXI. Pero el eje más interesante de “La mujer rey” tiene que ver con el reconocimiento de cómo las guerras territoriales entre tribus africanas alimentaban el tráfico de esclavos. Los prisioneros de guerra eran vendidos a traficantes ingleses y portugueses, que a su vez, los revendían en Europa y América. Esta terrible realidad suele diluirse y simplificarse. Como con los pueblos originarios de América, queremos creer que todo era paz y concordia hasta que llegaron los conquistadores. La realidad siempre es más complicada y, por lo menos, “La mujer rey” sugiere eso.

Sobre los cimientos del revisionismo, a la directora Gina Prince-Bythewood (“The Old Guard”, 2020) construye una vigorosa película de acción. Imagino que suficiente magia cinematográfica se invirtió en las escenas de entrenamiento y batalla, pero el atletismo de Davis y sus compañeras de reparto no se puede negar. La actriz de 56 años corta cualquier prejuicio que uno tenga sobre la madurez con certeros golpes de machete. Hay una energía visceral en la película, notable por su ausencia en la mayoría de los productos taquilleros de entretenimiento.

El guion de Dana Steven hilvana con virtuosismo varios hilos de la trama. Cada uno por sí mismo, bastaría para sostener una película entera. La guerra externa del reino de Dahomey se cruza con los traumas de la heroína, quien en el pasado fue prisionera del mercenario que ahora enfrenta. La venganza es una motivación poderosa, pero Nanisca lucha por balancear su cruzada personal con la seguridad de sus hermanas guerreras. Nawi es la protagonista de una historia de maduración personal. Mbedu es excelente en su papel, balanceando lo físico y lo emocional. Es tan convincente en las secuencias de entrenamiento, como en su tentativo romance con Malik (Jordan Bolger), un atormentado esclavista birracial.

Hay mucho que alabar en “La mujer rey”, pero su arma secreta es la atención a los personajes secundarios. Cada sujeto es un mundo. Véase a la atención prodigada a Izogie (Lashana Lynch), lugarteniente y entrenadora de las nuevas reclutas. La actriz británica tuvo un papel de alto perfil en “No Time To Die” (Cary Joji Fukunaga, 2021), la última aventura de James Bond con Daniel Craig en el frac del “agente 007”, pero su personaje se perdía entre las demandas de la franquicia. Aquí, con menos tiempo en pantalla, es memorable. Amenza (Sheila Atim) es fantástica como la mano derecha, y una especie de guía espiritual para Nanisca.

Si algo puedo reclamar, es que habría querido más de las intrigas palaciegas conectadas con la princesa Shante (Jayme Lawson). Sus escenas cristalizan un contraste entre ideas de feminidad que enriquecen el discurso de “La mujer rey”. Mucho se habla de la “construcción de mundos” en el cine de franquicia, pero bien harían sus productores en estudiar esta película, para ver cómo se ejerce a la perfección ese arte.

“La mujer rey”
(The Woman King)
Director: Gina Prince-Bythewood
Duración: 2 horas, 5 minutos
Clasificación: * * * (Buena)


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