Economía

Expertos cuestionan pronósticos económicos del BCN para 2023

Consenso internacional proyecta un crecimiento de 2.1% en 2023, pero el BCN calcula que el PIB crecerá entre 3% a 4%

Dos economistas entrevistados por CONFIDENCIAL dudan que se materialice el pronóstico del presidente del Consejo Directivo del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, quien prevé un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de “entre un mínimo de 3% y un máximo de 4%” para 2023, mientras diversas entidades internacionales lo sitúan en alrededor de 2%.

“Ese es un pronóstico excesivamente optimista”, dijo el economista Marco Aurelio Peña, mientras su colega, el también analista en temas economicos, Enrique Sáenz, señaló cómo “uno de los ejes de la propaganda embustera de la dictadura de Ortega es la supuesta bonanza económica”.

La dupla constituida por Reyes y el ministro de Hacienda y Crédito Público, Iván Acosta, son los encargados de hacer los anuncios y presentar los pronósticos económicos cargados de optimismo, que caracterizan a la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Acosta, por ejemplo, confía en que la construcción de la carretera costanera en el Pacífico sur, obtener financiamiento para construir un puerto de aguas profundas en el Caribe sur, y la firma de un TLC con China, permitirán que el país siga creciendo, aunque en el Presupuesto de la República para 2023, se destinaron menos de 10 millones de dólares para construir la costanera, y tanto el puerto como el acuerdo comercial, son planes sin fecha de realización.

¿Deseos o realidad?

Sáenz señala el uso de estadísticas por parte de los voceros del régimen para “acreditar la ‘exitosa’ gestión”, destacando el “crecimiento económico robusto” que, por otro lado, no genera ni los niveles de empleo esperados, ni distribuye bienestar entre las mayorías.

“Crecer por crecer, es similar al comportamiento de las células cancerígenas, si no se orienta al desarrollo incluyente, y que reduzca pobreza”, añade Peña, detallando que no hay datos oficiales, recientes y creíbles sobre el tema, invitando a pensar en la calidad y la naturaleza de ese crecimiento económico, y a quiénes beneficia.

Sáénz responde esa pregunta implícita señalando a tres grupos de empresarios que están entre los principales beneficiarios: los banqueros, que en 2022 acumularon utilidades superiores a 120 millones de dólares, o sea, más del 20% que en 2021; los empresarios del sector de generación y distribución de energía eléctrica y combustible, así como los “misteriosos socios locales” de la minería.

El peso de los factores exógenos

En declaraciones ofrecidas al Programa “15 Minutos”, que transmite Canal 13, el presidente del BCN, Ovidio Reyes, dijo que “el próximo año, los organismos internacionales indican que podría haber una desaceleración mundial y ponen el PIB del mundo creciendo alrededor de 1%”, y cómo, en ese contexto, Nicaragua crecería entre 3% y 4%, gracias al dinamismo del comercio internacional.

Si bien el entorno global determinó que el país aprovechara exitosamente los altos precios de varios de nuestros productos de exportación, al punto que 2022 cerró con ventas por más de 7000 millones de dólares (3800 millones en venta de bienes; el resto en zonas francas), ese mismo entorno condicionará la captación de divisas para 2023.

Al respecto, Sáenz detalla que “el aumento de los ingresos por exportaciones -uno de los motores del crecimiento del 2022- obedece principalmente a los favorables precios de los productos exportados y no es resultado de un aumento destacado del esfuerzo productivo local”, destacando la “tendencia declinante” que registra el volumen de las exportaciones en los últimos años, y que los rubros más significativos repiten la misma tendencia en 2022.

Peña menciona la expectativa de distintas entidades multilaterales que pronostican un entorno desfavorable y que se mantengan condiciones de incertidumbre para 2023, mientras persista la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.

Como resultado de ese conflicto, no hay certeza de cuándo descenderán los precios -que también inciden en un aumento de la inflación local, aguijoneada por la inflación importada. El conflicto bélico también genera un encarecimiento de los bienes transables en el mercado internacional de insumos, como los fertilizantes, pero también el petróleo, cuyo precio fluctúa en dependencia de la tranquilidad o el nerviosismo de los mercados.

En una entrada de su blog, el economista Néstor Avendaño auguró que lo que ocurra en 2023 dependerá de la evolución y de la afectación entre sí de tres shocks: el geopolítico, el energético y el económico, y que con el riesgo económico de una recesión mundial, la debilidad económica podría exacerbar el riesgo geopolítico.

La lista de riesgos incluye, entre otras, el conflicto geopolítico y militar ruso-ucraniano; el shock de materias primas; los precios de los combustibles y de la electricidad, que elevaron la inflación; la escasez de alimentos, al frenar las exportaciones ucranianas; y el alza en el costo de los fertilizantes y del transporte, que elevó los precios de los alimentos que, junto con los combustibles, representaron más de la mitad de la inflación global.

La ley debe primar sobre la política

Dado que el supuesto crecimiento del PIB no viene acompañado de una disminución de los altos niveles de pobreza y desempleo en el país, los economistas destacan no solo el contrasentido de que la economía crezca sin necesitar de más personas empleadas, sino también de que lo haga en un entorno tan inestable como el nicaragüense.

Destacando la importancia de establecer un clima de negocios adecuado que incentive el desarrollo empresarial, Peña recuerda que para ello es requisito un correcto Estado de derecho; un marco institucional con instituciones sólidas; y un poder judicial independiente que garantice el cumplimiento de los contratos y proteja la propiedad privada.

Además, mecanismos expeditos de resolución de controversias que brinden justicia a los agentes económicos privados; seguridad ciudadana y jurídica; un Gobierno que no exceda su facultad de intervención en la economía; riesgo político y riesgo país bajo, pero “Nicaragua sale reprobada en todas esas determinantes”, aseveró.

En vez de eso, el país atrae por su mano de obra y talento humano baratos; abundancia de recursos naturales; atractivos precios inmobiliarios; exenciones y exoneraciones fiscales; y la facilidad para resolver problemas, que deviene de la existencia de un hiperpresidencialismo que va en detrimento de la institucionalidad, porque requiere buscar la mediación del poder político, lo que termina generando prerrogativas para los agentes económicos privados.


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