Economía

Llegó el invierno y productores siguen esperando las metas de producción del Gobierno

El plan nacional de producción lleva casi cuatro semanas de atraso, mientras los agricultores demandan datos confiables

Aunque el invierno entró y se estableció en el país desde hace varias semanas, el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo aún no lanza el Plan de Producción 2022 – 2023, pese a que dos funcionarios del Gobierno, anunciaron la inminente publicación de ese documento en el que normalmente se indican las metas productivas de Nicaragua para el año en curso, comparándolas con las del período anterior.

Catorce de los principales productos de exportación del país son de origen minero, agrícola, pecuario, o pesquero. A la vez, Nicaragua es un país autosuficiente en la mayoría de los ítems alimenticios, y el campo representa un gran porcentaje del empleo, lo que muestra la importancia de contar con metas claras en los distintos rubros, incluyendo las acciones a emprender para garantizar el cumplimiento de esas metas.

“Hace unas semanas,  la vicepresidenta anunció que darían a conocer el Plan de Producción del Ciclo Agrícola 2022-2023, pero al día de hoy eso no ha ocurrido. Al ser un documento de política, sirve de guía para ver cuál es la visión del Gobierno sobre el tema. A los productores les sirve para saber cómo los está viendo el Gobierno”, dijo el gerente de una entidad del sector agroalimentario.

Esta fuente —que solicitó el anonimato para hablar con confianza de que no sería castigado por opinar— se refiere al anuncio que hizo el jueves 28 de abril la esposa de Daniel Ortega, al indicar que “estamos pensando presentar el Plan de Producción 2022 el día de San Isidro Labrador, [o sea, el 15 de mayo, según el calendario de la Iglesia católica] como hemos hecho todos los años”.

Casi 40 días después, el lunes 6 de junio, el ministro de Fomento, Industria y Comercio, Jesús Bermúdez, anunció el lanzamiento del Plan de Producción, Consumo y Comercio, (la otra forma en que llaman a ese documento), para incrementar “la productividad, la capacitación y tecnificación de la fuerza laboral agropecuaria y rural, así como la ampliación de mercados internacionales y la agregación de valor a la producción”, según una publicación del oficialista ‘El 19 Digital’.

¿Para qué sirve un plan sin datos confiables?

Aun cuando las fuentes no conocen con certeza las razones por las que no se ha hecho público el Plan de Producción 2022 – 2023, ¿burocracia, exceso de trabajo, incumplimiento de cronogramas de trabajo?, hay algo que sí saben: es poco probable que el contenido de ese documento se aproxime razonablemente a la realidad del país.

El gerente citado previamente recordó que, antes de 2018, el Gobierno revisaba estos planes junto con el sector privado, donde los gremios presentaban sus metas para plasmarlas en el Plan Anual, al que se le daba seguimiento mensual o bimensual, pero “luego del distanciamiento con el Cosep y sus cámaras, ya no se hacen esas consultas, así que el Gobierno hace cálculos y elabora expectativas por su cuenta”.

El administrador de otra empresa del sector alimenticio detalló que “la economía real la maneja el sector privado, y hay una casi nula comunicación con el liderazgo de los gremios que compartían sus planes para cada año con el Gobierno y el Banco Central (BCN). Los delegados departamentales también se retroalimentaban con los gremios locales”.

Otras fuentes adicionales, como la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), y la Fundación Internacional para el Desafío Económico Global (Fideg), “tenían sus sistemas de inteligencia micro y macroeconómica, que compartían con el Gobierno, pero al cerrar tanto a una, como a la otra, se ha perdido capacidad de monitoreo y de generar una visión documentada de la actividad productiva, así que dirigen el país con información sesgada, que dejó de ser confiable”, añadió.

Si bien reconoce que el BCN tiene un sistema de encuestas, el administrador dice que ese mecanismo está “debilitado porque los dirigentes de los gremios están presos, o con miedo de hablar, y no se comunican con el Estado”, y que se puede hacer el seguimiento con maniceros, cañeros y mineros —porque son pocas las empresas de cada uno de esos sectores— no ocurre igual con los gremios que tienen 150 000 productores, por ejemplo.

El gerente de una empresa que presta servicios al sector productivo, opina que “ese plan es una verdadera payasada. Papel mojado, elaborado por funcionarios que no saben nada del campo. No hay acciones para apoyar ese plan. ¡Es ridículo!”, sentenció.

Él recuerda que hace unos años revisó el resumen de uno de esos planes “y habían proyectado la siembra de un área de maní, que era 20% superior a la capacidad de las plantas procesadoras. La presentación de ese plan será solo otro acto burocrático más”, remarcó.


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