Nación

Monseñor Báez: “El profeta no calla. La última palabra no la tienen los tiranos”

“La historia la deciden los pueblos que se apoyan en la fuerza del Dios liberador”, dice el obispo en su homilía

Desde el púlpito de la iglesia Santa Agatha, en Miami, Florida, el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, elevó su voz para condenar el secuestro policial de monseñor Rolando José Álvarez y otros diez religiosos más, en la Curia Episcopal de Matagalpa. “Esto de eliminar a los profetas es algo muy antiguo. Lo practican siempre los sistemas injustos, intolerantes y violentos”, dijo el líder católico exiliado por la persecución del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Desde hace 13 días, el titular de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí permanece encerrado en sus oficinas, junto a cinco sacerdotes, tres seminaristas y dos laicos, rodeado por un cerco policial que les impide recibir salir, así como recibir visitas, medicinas o alimentos. El secuestro ha sido condenado por representantes de la Iglesia católica en muchos países -incluyendo la Conferencia Episcopal de Latinoamérica y el Caribe- así como la Organización de Estados Americanos (OEA).

Al hacer el paralelismo entre su par (monseñor Álvarez), y el bíblico Jeremías, el obispo Báez recordó que de este se pedía su ejecución porque “diciendo estas cosas desmoraliza a los pocos guerreros que quedan en esta ciudad y al pueblo entero! ¡Este hombre no busca el bien de este pueblo, sino su ruina!”.

“Las acusaciones contra el profeta de Dios se podrían traducir hoy en estos términos que nos pueden resultar familiares: Jeremías ‘organiza grupos violentos, incitándolos a ejecutar actos de odio en contra de la población, provocando un ambiente de zozobra y desorden, alterando la paz y la armonía en la comunidad”, en referencia al comunicado del 5 de agosto, con el que la Policía Nacional, al servicio del régimen, anunció la apertura de un proceso de investigación en contra de los religiosos, a los que mantiene secuestrados.

Monseñor Báez calificó las acusaciones de “falsas y ridículas. Jeremías nunca fue violento, ni predicó la violencia, y fue acusado de subversivo; Jeremías amaba su ciudad de Jerusalén apasionadamente y fue acusado de ser agente del imperio y traidor a la patria; Jeremías predicaba la consolación y la esperanza para su pueblo y fue acusado de cometer crímenes de odio”.

La Iglesia no callará dice el obispo

“Así son los poderes tiránicos de ayer y de hoy. Con tal de mantener el sistema de opresión que han impuesto, conservar sus privilegios, aumentar sus riquezas y seguir sometiendo al pueblo, acusan con mentiras, levantan calumnias y procesan injustamente… hoy, esos mismos sistemas siniestros, injustos y criminales, que no soportan la verdad y que no están dispuestos a escuchar a Dios, calumnian y agreden a los profetas, les levantan falsas acusaciones y ofenden y denigran a la Iglesia”, añadió.

El religioso argumentó que “los tiranos no soportan la palabra profética que pone al descubierto su maldad y sus crímenes. Los poderosos de hoy temen a una Iglesia profética, quisieran ver a la Iglesia encerrada en la sacristía, con la boca cerrada y ojalá doblegada ante ellos. Al no lograrlo, se llenan de rabia con discursos agresivos con los cuales no hacen más que mostrar su propia debilidad y la oscuridad de su conciencia, pero todo es inútil”.

Al confiar en que la Iglesia prevalecerá, el sacerdote invitó a no dejarse intimidar, porque “nada ni nadie puede acallar la voz de Dios que resuena en la humilde voz de los hombres que él ha elegido para hablar en su nombre”, recordando a la vez que “siempre hay gente justa y buena, incluso dentro de los sistemas más corruptos y violentos… Dios nunca abandona a sus profetas. Que no olviden esto los criminales que quieren acabar con ellos”.

“Dios no abandona ni a sus profetas ni a su pueblo. Por eso, el profeta no se calla, aunque esté hundiéndose en un pozo lleno de lodo, aunque esté siendo acusado injustamente o agredido por fuerzas tenebrosas y violentas. El profeta sigue llevando consuelo y dando esperanza y sigue denunciando toda injusticia que atente contra los seres humanos”, señalando que el verdadero profeta “no debe rendir cuentas a ningún amo más que a Dios y no tiene otros intereses sino los de Dios”.

“Dios tampoco abandona a su pueblo. Por eso, el pueblo no debe perder la esperanza jamás. La última palabra no la tienen los tiranos. La historia la deciden los pueblos, gracias a su capacidad de soñar y a su esfuerzo por organizarse y resistir. La historia la deciden los pueblos que se apoyan firmemente en la fuerza del Dios liberador de toda opresión. La historia la deciden los pueblos que confían en el amor de Dios que les da fortaleza para luchar por liberarse de todo yugo inhumano”.

Solidaridad religiosa

Por su parte, desde su secuestro en el Palacio Episcopal matagalpino, el obispo Rolando Álvarez pidió en una misa transmitida por Facebook “en este décimo día, en el que nos encontramos reunidos y retenidos en nuestra curia episcopal (…), queremos orar especialmente por los niños, para que nosotros los adultos podamos heredarles una sociedad mejor de la que hemos podido construir, una sociedad donde reine la paz, la justicia, la santidad, la libertad, la verdad”.

Álvarez imploró por una sociedad “sin exclusión”, que priorice “a los más pobres”, donde “no reine la mirada de la venganza y del rencor, sino del amor y de la amistad”.

En el presente año, el Gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha llevado a prisión a dos sacerdotes, cerrado ocho radioemisoras católicas, sacado de la programación de la televisión por suscripción a tres canales católicos, el ingreso por la fuerza y allanamiento a una parroquia, y la expulsión de las misioneras de la orden Madre Teresa de Calcuta.

Previamente, monseñor Báez había calificado de “secuestro”, todo el aparataje policial montado alrededor de la sede donde permanece el obispo Álvarez. “Condeno el secuestro de mi hermano Mons. Rolando Álvarez de parte de la dictadura de Nicaragua”, escribió Báez en su cuenta de Twitter.

“Estoy cerca de él con mi cariño y mi oración. Es una luz que brilla en las tinieblas, que las tinieblas no podrán apagar… ¡él y quienes lo acompañan deben ser liberados!”, abogó el obispo auxiliar de Managua, que tiene más de tres años de estar en el exilio.


¿Un futuro en silencio? No lo permitás

A pesar de la persecución y la censura del régimen Ortega-Murillo, continuamos nuestra labor en un contexto en el que informar a la población se paga con cárcel. Esta resistencia no sería posible sin tu respaldo. Si está entre tus posibilidades, te invitamos a apoyarnos con una membresía o una donación. Tu aporte garantizará que más nicaragüenses tengan acceso a información confiable y de calidad — sin muros de pago — en un momento crucial para el futuro del país. Gracias por unirte a este esfuerzo colectivo en defensa de la libertad de prensa.

Más en Nación

Share via
Send this to a friend