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Régimen exhibe a las presas políticas de El Chipote después de 14 meses

A Dora María Téllez, Ana Margarita Vijil, Suyen Barahona, y Tamara Dávila las han mantenido aisladas y en confinamiento solitario

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo presentó por primera vez a las cuatro presas políticas que, por más de 14 meses, ha mantenido aisladas y en confinamiento solitario en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocido como El Chipote. Medios oficialistas mostraron fotografías de las prisioneras Dora María Téllez, Ana Margarita Vijil, Tamara Dávila y Suyen Barahona, integrantes de la Unión Democrática Renovadora (Unamos).

También fueron exhibidos los reos de conciencia: Félix Maradiaga, ex aspirante presidencial; Juan Lorenzo Holmann, gerente general de La Prensa; Luis Rivas Anduray, ex gerente general del Banpro; Álvaro Vargas, exvicepresidente del Cosep; el sociólogo y economista, Irving Larios; y el abogado Róger Reyes.

La presentación ocurre un día después que otros diez presos políticos —también recluidos en El Chipote— fueran exhibidos en los juzgados de Managua, donde supuestamente les realizarían “audiencias informativas”, figura legal que no existe en el Código Procesal Penal de Nicaragua.

La dictadura mantiene a más de 190 presos políticos, de estos 18 son mujeres: siete están en los diferentes sistemas penitenciarios del país, seis en El Chipote, dos bajo el régimen de casa por cárcel y tres de las que no se tiene información de dónde están detenidas, según datos hemerográficos y listas del Mecanismo para el Reconocimiento de Personas Presas Políticas consultados por CONFIDENCIAL.

En El Chipote, además de las cuatro integrantes de Unamos, el régimen tiene detenidas a Violeta Granera —desde el 7 de junio de 2021—, del consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), y a María Oviedo —desde el 29 de julio de 2021—, abogada y defensora de los derechos humanos. Ambas no han sido presentadas.

Entre las detenidas en las cárceles nicaragüenses, principalmente en el Sistema Penitenciario La Esperanza, en Tipitapa, están: Eveling Rusia Pinto Centeno, Karla Vanessa Escobar Maldonado, Julia Christina Hernández Arévalo, Cinthia Samantha Padilla Jirón, María Esperanza Sánchez García y Nidia Lorena Barbosa Castillo.

Bajo el régimen de casa por cárcel están Cristiana Chamorro Barrios, ex aspirante presidencial, y expresidenta de la Fundación Violeta Barrios de Chamorro (FVBCh), y María Fernanda Flores, exdiputada y esposa del expresidente Arnoldo Alemán. 

De ambas presas políticas, el orteguismo filtró, en abril pasado, unas fotografías en las que aparecen custodiadas por funcionarios de la Dirección Auxilio Judicial en sus viviendas, donde permanecen desde hace más de un año.

Audiencias ilegales

Similar a lo sucedido con los diez presos políticos del martes, la justicia orteguista argumentó la realización de “audiencia informativa” para justificar el traslado desde El Chipote hasta los Juzgados de Managua. Abogados y defensores de derechos humanos alertaron desde CONFIDENCIAL que la convocatoria y realización de estas sesiones es “ilegal” y persigue fines “políticos”.

Según los medios de propaganda de la dictadura, el magistrado Noel Napoleón Pereira Morice, presidente de Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones de Managua (TAM), informó a Suyen Barahona y Dora María Téllez que sus causas han sido elevadas a la última instancia de casación.

Mientras, el magistrado Octavio Ernesto Rothschuh, presidente de la Sala Penal Uno del TAM, hizo lo mismo con las opositoras Ana Margarita Vijil y Tamara Dávila. Les indicó que sus procesos han sido remitidos a la Corte Suprema de Justicia (CSJ), tras haberse presentado agravios de parte de su defensa”, según los medios oficialistas. Este magistrado fue el que encabezó todas las llamadas “audiencia informativa” del martes pasado.

Según abogados defensores, el TAM ya no tiene competencia para realizar audiencias, ya que dictó sentencia en la mayoría de los casos de presos políticos en El Chipote. Su función, en este momento, “es verificar que los recursos de casación presentados por las defensas cumplan con los requisitos de ley para ser admitidos y elevar el caso a la Corte Suprema de Justicia”, explicó un abogado defensor, que solicitó omitir su nombre por seguridad.

Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), explicó que el CPP únicamente contempla las audiencias: preliminar, inicial, especial, preparatoria de juicio, juicio, lectura de sentencia y la de tutela de garantías constitucionales, pero no la “audiencia informativa”, por lo que “todas las acciones del régimen son ilegales”, y representan una “continuación de la farsa judicial que han sido los juicios”.

Suyen Barahona sin ver a su hijo

Suyen Barahona, presa política y presidenta de Unamos. Foto: Tomada de Twitter.

César Dubois, esposo de Suyen Barahona, denunció que él y su hijo de seis años, que se encuentran fuera del país por la persecución del régimen, no han podido ver a su familiar en más de 400 días, pese a que han solicitado en reiteradas ocasiones que se les permita algún tipo de comunicación, vía telefónica o por correspondencia, a través de cartas, fotos o dibujos.

“Nuestro hijo tiene hoy 443 días sin ver ni oír a su mamá. A Suyen ni siquiera se le ha permitido una foto de su hijo. Esperamos que al menos en una foto nuestro hijo pueda ver a su mamá. Igualmente que muestren a todo el resto de las personas presas políticas”, reclamó.

Barahona se encuentra aislada y bajo confinamiento solitario desde que fue capturada el 13 de junio de 2021. La justicia orteguista la declaró culpable de supuestamente cometer “menoscabo a la integridad nacional” y la condenó a ocho años de cárcel.

Los familiares de Suyen han rechazado las acusaciones orteguistas y han denunciado que estos más de 14 meses de encierro en condiciones inhumanas y con raciones alimenticias precarias le han afectado a su salud, provocándole la pérdida de más de 30 libras de su peso, problemas en la piel y dolores en su cuerpo.

Tamara Dávila aislada en solitario en celda de barrotes

Familiares de Tamara Dávila denunciaron, el 11 de julio, a través de un retrato hablado, divulgado en la campaña Se Humano, el deterioro físico que sufre la rea de conciencia, debido a las condiciones inhumanas que sufre en El Chipote, donde permanece encerrada desde el 12 de junio de 2021.

Dávila fue condenada, el 3 de marzo, a ocho años de prisión por supuestamente “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional”.

La presa política, según la denuncia de sus familiares, ha perdido más de 40 libras de peso en todo este tiempo de encierro y, recientemente, fue traslada de la celda empernada en la que estaba a una de barrotes, donde sigue “aislada, incomunicada y en solitario, y sin recibir atención médica adecuada”.

Dávila fue obligada durante más de 14 meses a mantenerse aislada e incomunicada con su hija de seis años. Solo pudo verla una vez, el 18 de agosto, luego que presionó la autorización del régimen, haciendo una huelga de hambre que mantuvo por cinco días.

Dora María Téllez, excombatiente sandinista. Foto: Tomada de Twitter.

Ana Margarita Vijil y Dora M. Téllez, presas desde junio de 2021

Las presas políticas Vijil, expresidenta de Unamos, y Téllez, exguerrillera sandinista y fundadora del MRS, permanecen detenidas en El Chipote desde el 13 de junio de 2021.

Téllez y Vijil fueron condenadas —en juicios separados y realizados a puerta cerrada en El Chipote— a ocho y diez años de prisión, respectivamente, por supuestamente “conspirar para cometer menoscabo a la integridad nacional en perjuicio del Estado de Nicaragua y la sociedad nicaragüense”.

El 19 de julio, la familia de Téllez divulgó un retrato hablado, a través de la campaña Se Humano, en el que revelaron una aproximación del deterioro físico que tiene la rea de conciencia producto del encierro en El Chipote.

Ana Margarita Vijil, presa política. Foto: Tomada de Twitter.

“Luce muy delgada, envejecida, completamente pálida, su piel está casi traslúcida, se pueden ver incluso sus venas. Ha perdido unas 16 libras de peso y antes de ser apresada no padecía ninguna enfermedad crónica. Hoy su vida está en peligro”, advirtieron.

La familia de Vijil también ha denunciado el deterioro de su pariente y señalaron que ha perdido hasta más de diez libras de peso.

En mayo, Pinita Gurdián, madre de Vijil, afirmó que su hija estaba “cada vez más delgada” y que todas las personas presas políticas en El Chipote “padecen hambre”.


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