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Después de 14 meses, régimen permite visita a hijos de los reos de conciencia Tamara Dávila y Miguel Mora

Ambos presos políticos estaban en huelga de hambre en protesta por la negativa de la dictadura a que pudiesen ver a sus hijos

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo finalmente permitió que los presos políticos Tamara Dávila y Miguel Mora vieran por primera vez, desde que fueron arrestados hace unos 14 meses, a sus hijos, de seis y 21 años respectivamente.

La visita se llevó a cabo en la cárcel de la Dirección de Auxilio Judicial conocida como El Chipote, este sábado 20 de agosto. Ante la negativa policial de permitir la visita de sus hijos, ambos reos de conciencia habían iniciado una huelga de hambre.

Huelga de hambre como último recurso

La huelga de hambre fue la última alternativa de Dávila para exigir a las autoridades de El Chipote que cumplieran con su derecho de poder ver a su hija, quien en todo momento preguntaba porqué no podía abrazar a su mamá, señalaron sus familiares en una conferencia de prensa el pasado 18 de agosto.

La rea política inició la privación de alimentos el 15 de agosto, tras que las múltiples gestiones realizadas por sus parientes para que le permitieran la visita de su pequeña hija, resultaran infructuosas. Este sábado, sus parientes en conferencia de prensa, señalaron que Dávila estuvo cinco días en huelga de hambre hasta que le notificaron que vería a su pequeña.

“Estoy feliz de ver finalmente a mi hija, esto debió haber sucedido desde el primer día como es nuestro derecho. Una sola visita no es suficiente. Exijo que se permitan de inmediato visitas y llamadas regulares de todos los hijos e hijas menores y con discapacidad a sus madres y padres presos políticos, incluyendo a quienes se encuentran fuera del país”, compartieron los parientes de la presa política tras la visita con su hija.

Ana Lucía Álvarez, hermana de Dávila, aseguró en la conferencia, que en medio de la desesperanza y el dolor que viven como familiares de presos políticos es importante considerar la admisión de estas visitas como “una victoria dentro de este camino conjunto, dentro de esta lucha conjunta, que es muy cansada…”.

“Creo que una victoria como esta, que es fruto del esfuerzo colectivo de todos los y las familiares por garantizar derechos”, expresó Álvarez.

Remarcó que una visita no es suficiente y por eso, continuarán demandando que se permita de “inmediato” las visitas a todos los niños y niñas con sus padres presos políticos, incluidos los que están fuera del país, que puedan comunicarse a través de videollamadas.

También se deben garantizar visitas regulares cada 15 días y llamadas telefónicas semanales con familiares, además de permitir la visita de comisiones de derechos humanos y Comité de la Cruz Roja Internacional para que constaten el estado de salud de los reos de conciencia, señalaron los familiares de Dávila en un comunicado este sábado.

Antes de la primera visita, Álvarez denunció que “hemos encontrado con una negativa absoluta de comunicación con la niña. Como familia hemos realizado diversas gestiones tanto ante la Dirección de Auxilio Judicial, como ante las autoridades judiciales correspondientes. Hemos hecho solicitudes de manera oral en cada visita, hemos llevado dibujos de la niña a su mamá y fotos y la respuesta ha sido que ´no está autorizado´”.

Siete recursos judiciales ignorados por el régimen

Introdujeron siete recursos judiciales para solicitar la visita de la menor, pero no obtuvieron respuesta. Dávila ha permanecido más de 430 días en completo aislamiento, sin acceso a salud ginecológica, una alimentación inadecuada lo que ha provocado la pérdida de más de 40 libras. Someterse a una huelga de hambre por su hija preocupaba a su familia, que solamente la ha visto, incluido este sábado, 10 ocasiones durante el tiempo que ha estado encarcelada.

La rea política les había reportado el aumento de las cantidades de comida, pero tras las últimas visitas, dicha condiciones cambiaron. Su pérdida de peso es evidente y se incrementó con la huelga de hambre.

La hija de Dávila ha sufrido la separación forzada de su madre, condenada a ocho años de prisión por la justicia del régimen por el supuesto delito de conspiración para cometer menoscabo. Durante la conferencia de prensa, los familiares de Dávila señalaron que la incomunicación al que han sometido a la rea política ha afectado a la menor.

Antes que permitieran la primera visita en El Chipote, los familiares de Dávila divulgaron un video en el que muestran las cartas y dibujos que la niña le ha dedicado a su progenitora.

“Quiere verlo y abrazarlo”: Así viven los hijos de los presos políticos que no pueden ver a sus padres

“Mamá, pienso todos los días en vos, estás dentro de mi corazón. Cuando veo pajaritos y mariposas me acuerdo de vos. Aprendí las letras para escribir tu nombre. No me acuerdo mucho de tu cara, pero me acuerdo de tus ojos verdes y cariñosos. Quiero que regreses, vengas a la casa, que estemos juntas. Quiero que te dejen en libertad. Quiero abrazarte mamá”, escribió la menor en una de las cartas que el régimen orteguista no ha permitido que llegue a las manos de la presa política.

Miguel Mora: 59 días en huelga de hambre

El preso político y ex aspirante a la presidencia, Miguel Mora, logró ver a su hijo Miguel Mora Chávez este sábado, cuando cumplía 59 días en huelga de hambre para exigir al régimen que le permitieran ver a su hijo, a quien cariñosamente llama “Miguelito”.

“Fue el mejor regalo de cumpleaños”, señaló la esposa de Mora, Verónica Chávez, al medio 100% Noticias, que confirmó la visita que se dio este sábado a las 10:00 a.m.

“Cuando entramos por la puerta, Miguel recibió a Miguelito con un gran grito ¡Gloria a Dios! Miguelito lo logramos, la Gloria sea para Dios y Miguelito dijo ¡”papi”! y se abrazaron, cantaron y oraron“, narró Chávez a 100% Noticias.

Agregó que cantaron y alabaron a Dios. El hijo de Mora, de 21 años, y con discapacidad motora, le preguntó a su padre “¿qué estás haciendo?” y el reo político respondió “estoy aquí construyendo una gran casa con piedras firmes y sólidas. Estoy trabajando Miguelito para Nicaragua”, dijo Chávez.

Mora no había visto a su hijo por un año y casi tres meses, desde que fue encarcelado y después condenado a 13 años de prisión.

Su esposa, Verónica Chávez, en entrevista con el programa Esta Noche a finales de julio, cuando Mora tenía 30 días sin probar alimentos, señaló que en múltiples ocasiones solicitaron, a través de cartas, que dejara entrar a “Miguelito” a El Chipote para ver a su padre.

“Es su derecho, porque a pesar de que Miguelito es nuestro niño, verdad, porque es un niño especial, tiene discapacidad motora y lo mantenemos en silla de ruedas, legalmente tiene 21 años de edad, es mayor de edad, entonces, no hay un argumento de ese tipo”, indicó Chávez.

Los familiares de reos políticos insistieron que el régimen no estaba haciendo un “regalo” en permitir que Mora y Dávila vieras a sus hijos, sino que es un derecho establecido en la ley, el mismo que deben gozar el resto de reos de conciencia que han sido impedidos de comunicarse con sus pequeños.

La tortura de no ver a sus hijos la padecen varios reos políticos encerrados en El Chipote. El periodista y cronista deportivo Miguel Mendoza, miró por última vez a su hija de siete años el 21 de junio de 2021, previo a ser detenido en su casa por un contingente de la Policía Nacional. Sus familiares han demandado que le permitan una visita.


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