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La ficción es arma poderosa en el drama de la vida real de “Operation Mincemeat”

La misión consiste en poner en manos de los alemanes inteligencia que los haga mover sus tropas. Lea la reseña de Juan Carlos Ampié

De John Madden, director de la ganadora del Óscar “Shakespeare in Love” (1999), llega un drama de espionaje escenificado en la Inglaterra de la II Guerra Mundial. Suena como un plato fuerte para el público adulto, pero atrapada en la grilla de Netflix, corre el peligro de pasar desapercibida. Quizás sea mejor así.

En 1943, la inteligencia británica urde un plan para proteger la avanzada aliada en Europa. Le harán creer al III Reich que se prepara un desembarco en Grecia, cuando el plan verdadero es entrar por la isla de Sicilia, en Italia. La tarea depende de un equipo liderado por Ewen Montague (Colin Firth). Él es un veterano fiscal con un pie en las agencias de inteligencia y un matrimonio tambaleante. Su segundo al mando es Charles Cholmondenley (Matthew McFadyen), burócrata que se marchita a la sombra de su hermano, un héroe de guerra cuyo cuerpo se ha perdido en el teatro de operaciones. Jean Leslie (Kelly McDonald) es una descifradora de códigos, viuda de guerra que se convierte en valiosa aliada. Hester Legget (Penélope Wilton) rige la oficina secreta con mano dura, dispensando perlas de sabiduría desde los márgenes. Ian Fleeming (Johnny Flynn) está instalado en un escritorio, aparentemente para tomar whiskey y escribir notas para sus futuras novelas.

La presencia del eventual autor de James Bond no es licencia creativa. Fleeming realmente militó en las filas del servicio secreto, y perteneció al equipo que ejecutó la “Operación Picadillo”. Su presencia amplifica los temas con que la película juega: el engaño como arma de guerra y factor en la vida cotidiana. Con su familia refugiada en Estados Unidos, Montague derrama atenciones sobre Leslie, sentando las bases de un triángulo romántico donde Cholmondenley, torpe y poco carismático, lleva las de perder. La duplicidad tiene manifestaciones más peligrosas. Ivor (Mark Gattis), el hermano disipado de Montague, es sospechoso de ser un espía nazi. El despechado Charles es reclutado por el almirante John Godfrey (Jason Issacs) para vigilar a su colega.

La misión consiste en poner en manos de los alemanes inteligencia que los haga mover sus tropas. Para hacerlo, inventan a un soldado ideal, muerto en un accidente aéreo sobre el mar. Su cuerpo flotará hasta una playa en Cádiz con un cartapacio lleno de documentos oficiales y cartas personales, destinado a los espías alemanes. El mítico “William Martin” contrasta con los imperfectos seres humanos que lo inventan, subsistiendo en una ciudad asediada. Además de resaltar la presencia de Fleeming, la película rinde culto al poder de la ficción. Montague le lee a su hijo pasajes de “The 39 Steps”, la novela de John Buchan que Alfred Hitchcock llevó al cine en 1935.

Cuando un personaje marginal es felicitado por la publicación de su novela, Cholmondenley exclama exasperado, “¿Es que ahora todo el mundo es escritor?”. Escritor o fabulista, quizás. Definitivamente autores de sus propias vidas.“Operation Mincemeat” está preñada de buenas ideas, pero el guion de Michelle Ashford, basado en el libro de Ben Macintyre, las deja inertes entre los vaivenes melodramáticos de la trama. Demasiadas veces, los personajes hablan en diálogos expositivos, compartiendo entre ellos información que ya deberían de saber.

Es una expresión utilitaria. Lo dicen en voz alta para que nosotros nos enteremos de lo que está pasando. Hay maneras más sutiles de ubicar al espectador en la trama. Pero aún peor, la puesta en escena de Madden es apenas funcional, como si en el fondo supiera que la película no tendrá distribución teatral e irá directo a la pequeña pantalla casera. Detrás de cada plano, casi se pueden escuchar sus pensamientos: “¿Para qué molestarse?”.

Sí, ¿para qué? Pues, al menos, para distraerse. Un reparto de este nivel acarrea consigo un nivel de profesionalismo que casi siempre merece ser visto, aun cuando sus talentos se vean desperdiciados. Wilton, chispeante como la matrona de la serie “Downton Abbey” se ve desperdiciada como la voz de la sabiduría. McFadyen es excelente como un hombre ensimismado y opaco —el extremo opuesto del abrasivo yerno corporativo Tom Wambsgans en la serie de HBOMax “Succession”—. Hay una película más interesante dentro de la cabeza de Montague, y Firth nos la sugiere con cada una de sus expresiones. Lástima que nunca la veremos. Olvídese de los dobles agentes. Aquí, director y guionista sabotean una irresistible pieza de intriga de la vida real.

“Operation Mincemeat”
(El arma del engaño)
Dirección: John Madden
Duración: 2 horas, 53 minutos
Clasificación: * * (Regular)
Disponible en Netflix


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